Del Sábado, 07 de Febrero de 2026 al Domingo, 08 de Febrero de 2026
Diploma al mérito por la ciudad de Ávila para Nicolás Sánchez-Albornoz por sus 100 años

Distinción honorífica al Profesor Nicolás Sanchez-Albornoz Aboín con entrega del ‘Diploma al Mérito por la ciudad de Ávila’.
El Pleno municipal, en sesión del pasado viernes 30 de enero, ha acordado condecorar al historiador y profesor Don Nicolás Sánchez-Albornoz Aboín, y distinguirle honoríficamente con la entrega del “Diploma al mérito por la ciudad de Ávila” conforme el Reglamento de Honores y Distinciones del Ayuntamiento abulense. El acto de entrega de tal distinción y homenaje tendrá lugar el próximo miércoles 11 de febrero en el palacio Superunda-Caprotti, coincidiendo también con los cien años de edad que cumplirá ese mismo día.
Así, se ha considerando al respecto que reúne extraordinarios méritos académicos según se deprende de su trayectoria vital, aparte de su estrecha vinculación familiar e intelectual con la ciudad de Ávila. También se ha tenido en cuenta su condición de heredero de uno de los linajes más legendarios y queridos de la ciudad, y singularmente del legado de su padre, Don Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña. En el ámbito científico está acreditada su labor investigadora en el campo de la historia social, demográfica y económica de España y América Latina, la cual se recoge en numerosas publicaciones. Entre otros reconocimientos ha sido nombrado doctor honoris causa por diversas universidades y nombrado miembro de otras tantas academias de la historia. Finalmente, hoy es un vivo testigo de excepción que nos ha dejado entrañables recuerdos de nuestra historia.
La recuperación intelectual y literaria de la memoria de don Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña, así como el reconocimiento de su figura, el cual tuvo lugar en Ávila en 2024 con motivo de la restitución de su nombramiento como Hijo adoptivo de Ávila, quien además ostentaba la Medalla de Oro de la ciudad y la provincia de Ávila, nos lleva de forma inexorable a la reivindicación de la trayectoria de su hijo, el historiador y profesor Nicolás Sánchez-Albornoz Aboín (nac. 1926), testigo vivo del ideario paterno que ha jugado un papel clave en la recuperación intelectual y literaria de la figura de su padre, además de ser testigo vivo del ideario paterno y de haber sido protagonista de una intensa vida desde su niñez y adolescencia entre Ávila y Madrid, quien también pagó con la cárcel, la expatriación y el exilio su activismo universitario y su compromiso en defensa de la libertad.
Y si en la intensa trayectoria intelectual y vital de don Claudio, donde siempre estuvo presente Ávila, descubrimos parte del enigma histórico de España que tanto le obsesionaba en sus investigaciones, su paso por la política y su vida en el destierro, en el hijo Nicolás advertimos la voz de los quebrantos y experiencias de la generación siguiente: «Conozco la muerte, el encierro, la tortura, la humillación… prodigados entonces», dejó escrito.
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SEMBLANZA ABULENSE. Nicolás Sánchez Albornoz Aboín, nació el 11 de febrero de 1926 en Madrid, igual que sus hermanas María Cruz y Concepción. Todos hijos del historiador Claudio Sánchez-Albornoz (1893-1984) y de María de la Concepción Aboín Pintó (1897-1932), hija esta de los condes de Montefrío. Nicolás es entonces heredero de uno de los linajes más arraigados en Ávila, donde el bisabuelo Claudio Sánchez-Albornoz de la Cruz fue alcalde y Presidente de la Diputación, el abuelo Nicolás Sánchez-Albornoz Hurtado fue diputado a Cortes y senador, y el padre, don Claudio, fue diputado a Cortes por la provincia abulense y presidente del gobierno republicano en el exilio cuyos restos resposan en la catedral abulense.
De su propia agitada vida, el profesor Nicolás Sánchez Albornoz nos ha dejado testimonios directos de su niñez entre Ávila y Madrid, del aprendizaje en el Instituto Escuela de la Institución Libre de Enseñanza, del bachiller en el Liceo Francés de Madrid y en el abulense Instituto Vallespín, de la guerra, de la expatriación, del activismo estudiantil, de la cárcel, del exilio, de los conflictos y la docencia en las facultades argentinas, del magisterio en la universidad estadounidense, de la investigación histórica y del deseo inequívoco de regresar del exilio una vez muerto Franco:
«En Madrid, dejé señales inequívocas de mi intención de volver: compré un piso. Mis hijos quedaron en él estudiando. Desde entonces no desaproveché invitación alguna a participar en congresos, paneles, simposios, cursos de verano, no rechacé dar conferencias y pasé aquí años sabáticos o vacaciones de verano», escribió Nicolás en el libro de la historia de su trayectoria vital (Cárceles y exilios, Ed. Anagrama, 2012).
En todo este tiempo, Ávila, donde descansan los restos mortales de sus mayores, fue casa de veraneo familiar en la infancia de Nicolás, y también fue casa de sustento en la posguerra: «En España, yo me enfrentaba a un medio que resultaba ajeno y hostil a pesar de que el entorno familiar me salvó de pasar penurias comunes en la posguerra, empezando por las alimenticias. De mi abuelo materno, mis hermanas y yo habíamos heredado una finca cerca de la ciudad de Ávila [El Gansino] que nos aseguró subsistencia», lugar este que se convirtió en casa vacacional esporádica y de reposo del guerrero al regreso definitivo del exilio.
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El 4 de mayo de 1976, Ávila acogió con honores a don Claudio, lo cual supuso el fin de exilio, que no de la expatriación. Y ahí estaba Nicolás con sus hermanas y demás familia, a su lado, como fuerte apoyo y sostén, cargados ambos con la pesada mochila de la otra España. Lo mismo que ocurrió en 1980, cuando acompañó a la comitiva de 38 abulenses que viajó a la Argentina para la entrega a don Claudio de las Medallas de Oro de la ciudad y la provincia. Nuevas visitas y recepciones públicas se produjeron en la ciudad al regreso definitivo de don Claudio en 1983 y en el sepelio de 1984.
En Ávila, Nicolás participó en la clausura del curso académico 1982-1983 de las Aulas de la Tercera Edad, donde pronunció una lección magistral con el título «Evolución económica de Castilla, 1850-1930»; en las actividades y cursos de historiadores de la «Fundación Claudio Sánchez Albornoz», de la que formaba parte (1984-2010); y en la celebración del noventa aniversario del Diario de Ávila (1988) apostando por el futuro de la ciudad y la provincia.
En 1991, Nicolás asiste en Ávila a la emotiva despedida del obispo don Felipe Fernández, recordando su implicación personal presidiendo el funeral y enterramiento de su padre en la catedral. En 1993, participa en la presentación del libro «Ávila en Claudio Sánchez Albornoz», editado por el Diario de Ávila con ocasión del centenario del nacimiento de su padre, donde se reúnen la mayoría de textos y ensayos en un rico anecdotario sobre su patria abulense. En 1993, interviene en la publicación del libro «Ávila 1851 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada», cuya introducción firma en «El Gansino». En 1994, participa en la celebración del décimo aniversario de la muerte de su padre; y también en este año es galardonado en la localidad abulense de Guisando con el premio Gredos.
Ya en el nuevo milienio y de la mano de Luis Sánchez, Nicolás es pregonero en las fiestas de Santiago Apostol en la localidad de El Raso (Candeleda). En 2006, su compromiso social y político, y su trayectoria académica le hizo merecedor del premio Pablo Iglesias de la UGT de Ávila. En 2016, asiste a la colocación de un busto de su padre en el Archivo Histórico Provincial. Y en 2023, participa en las Jornadas de Memoria Histórica organizadas por la Fundación Jesús Pereda en Ávila, en las que se proyectó la película Los años bárbaros (1998), de Fernando Colomo, que trata sobre su fuga con Manuel Lamana del “campo de concentración” de Cuelgamuros, según el guión que en Ávila contrastó con director y guionistas.
![[Img #167728]](https://avilared.com/upload/images/02_2026/9696_14-2024-avila-firma-en-el-libro-de-vistias-del-ayto.jpg)
En 2024, Nicolás Sánchez-Albornoz protagoniza en nombre de su padre el acto que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Ávila en el que se restituyó el nombramiento de Hijo adoptivo que le fue otorgado en 1924 a Claudio Sánchez-Albornoz, y luego retirado en 1937. Nicolás, que contaba en esa fecha con 98 años de edad, agradeció la iniciativa de restaurar el viejo derecho de su padre, señalando que lo que «podría haber dado lugar a un cierto resentimiento contra las instituciones y la gente de Ávila, no fue así», tal y como prueba que «siguió escribiendo muchas obras en las que recordaba y daba cuenta de su afecto a la gente de Ávila y también a la ciudad y a la provincia, una provincia a la que él había representado en tres legislaturas». Y concluyó que a pesar del largo tiempo transcurrido, lo importante es que la restauración del título «se ha hecho, y es una gran satisfacción para toda la familia y no sólo para ella, sino que supone una revisión del pasado de España… si mi padre pudiese haber vivido este momento, estaría muy satisfecho».
También en este año de 2024, conversando con Nicolás, algunos de sus recuerdos de Ávila se posan en la “Casa de la marrana” (Palacio de los Verdugo) y los verracos de la Serna y del antepasado Campomanes; en la memoria del obispo “abulense” Prisciliano, que tiene jardín en Ávila; en la boda de su hermana Mari Cruz con Máximo Cabeza en San Antonio a la que asistió; en el Museo de Ávila, lugar que hoy acoge una significativa muestra de medallas, títulos, condecoraciones y premios concedidos a su padre; en las actividades de la Fundación Claudio Sánchez Albornoz; en el antiguo hotel Inglés, luego Continental; en la dehesa de «El Gansino» y otras del entorno de Ávila (Garoza y las pinturas de Ibarrola, Pancaliente, Penarros, Pedro Cojo, etc); en el concierto de Baciero en el órgano de la Encarnación; en las pinturas abulenses de López Mezquita y Benjamín Palencia; en el Museo Caprotti; etc.
En esta tesitura, surgen los recuerdos y reminiscencias sobre la etapa escolar, los primeros meses de la Guerra civil, el reagrupamiento familiar en Lisboa, el exilio republicano en Burdeos, el regreso a España, los estudios de bachiller y universidad, la cárcel, el segundo exilio forzoso como prófugo del régimen, el asilo en Argentina, el tercer exilio porteño en Nueva York, la vuelta a España y el asiento estival en «El Gansino» de Ávila.
GUERRA Y EXILIO (1936-1940). Cuando contaba con diez años, el alzamiento Nacional de 1936 le sorprendió a Nicolás Sánchez Albornoz en su casa de la Calle Ferraz nº 2, esquina a la Plaza de España, de Madrid. La misma vivienda familiar que «los falangistas madrileños me la saquearon rudamente en 1939, cuando entraron en Madrid», rememoraba con frecuencia don Claudio (Con un pie en el estribo, 1974). Sobre ello, Nicolás declaró:
«Mi familia fue expoliada al finalizar la guerra, durante la dictadura. Mientras estábamos en Francia, mis abuelos quedaron al cuidado de la casa de la calle Ferraz, donde vivíamos, hasta que se convirtió en frente y tuvieron que marcharse. Llevaron los muebles y los cuadros a un guardamuebles y durante el depósito entró un comando y se lo llevaron todo». De estos cuadros, han sido localizados en el Parador de Almagro dos pinturas atribuidas Felipe Diricksen (1590-1679), que representan a una dama y un caballero con la cruz de Calatrava, y que se espera su pronta devolución.
En el 36, don Claudio acompañado de sus hijas se encontraba en Lisboa, donde había sido nombrado embajador. Nicolás no había podido acompañarlos por estar enfermo, «cuando [el 20 de julio] desde la cama se escuchan los estruendos de las bombas en la toma del Cuartel de la Montaña», recuerda. «Este bombardeo constituyó mi bautizo de fuego aéreo», dice, así que, añade: «mi padre, inquieto por la suerte que corría su familia, me reclamaba insistentemente junto a él en Lisboa».
Estando reunida la familia en Portugal, al comienzo del otoño de 1936 es expulsada y se embarca al exilio y se instala en Caudéran, cerca de Burdeos (Francia), durante tres años y medio. En este tiempo, don Claudio da clases en la Universidad y el joven Nicolás ingresa en el Licée Longchamps para estudiar el bachillerato. Todo parecía tranquilo hasta la llegada de los alemanes en 1940, lo que propició la separación familiar.
Don Claudio partió en un viaje rocambolesco hacia Argentina, los abuelos paternos regresaron a Ávila, y los niños María Cruz, María Concepción y Nicolás, de 16, 14 y 11 años se dispusieron también para retornar a la casa abulense, ellos fueron los herederos de los condes de Montefrío, sus abuelos maternos, que habían fallecido en 1937 y 1939. La vuelta del exilio juvenil en Francia de los tres hermanos fue una proeza, cuenta Nicolás. Su tío Mariano Sánchez Albornoz los recogió del campo de concentración de Fuenterrabía, donde se internaban a los niños que llegaban en tren por el paso de Hendaya huyendo de la Francia ocupada por los nazis. En España, Nicolás retoma sus estudios de bachillerato en el Liceo Francés, los cuales completa por libre en el Instituto Vallespín de Ávila, superando con creces la reválida de la que se examinó en Salamanca.
![[Img #167720]](https://avilared.com/upload/images/02_2026/7218_5-19880515-recreacion-fuga-fa-carlos-de-andres.jpg)
ACTIVISMO UNIVERSITARIO, PRISIÓN Y FUGA (1944-1948). En la Universidad Complutense de Madrid, al tiempo que estudia Derecho y Filosofía y Letras, Nicolás Sánchez-Albornoz “milita” en la Federación Universitaria Escolar (FUE): «Se trataba de jóvenes de 18 años que retomábamos las ideas de la FUE. Fue un fenómeno paralelo a lo que ocurrió en otros niveles con los jóvenes socialistas, anarquistas y comunistas que trataban de reorganizar su partido. El grupo nuestro, de Madrid, llegó a durar año y medio, con acciones limitadas, claro», publicó en El País, el 27 de junio de 1976. Una de las acciones del grupo fue la pintada que hicieron con nitrato de plata en la fachada de la Facultad de Filosofía y Letras con la leyenda: «Viva la Universidad Libre. Machado. Lorca. Hernández. FUE». Ese fue el desencadenante que provocó la detención de los estudiantes.
Contra los universitarios de la FUE se instruyó la Causa 140.189 por el Juzgado Especial de los Delitos de Comunismo y Espionaje. La sentencia dictada entonces el 12 de diciembre de 1947 por el Consejo de guerra contra los miembros de la FUE, impuso seis años de cárcel a Nicolás Sánchez Albornoz por rebelión y auxilio a la rebelión, quien después de pasar por las cárceles de Alcalá de Henares y Carabanchel fue trasladado al Destacamento Penal de Cuelgamuros para cumplir la condena. En Alcalá, Nicolás compartió cárcel con Ricardo Bastid Peris (1919-1966), compañero y amigo de la FUE, quien años después, en Buenos Aires, compuso de su figura un hermoso retrato a partir de los apuntes que tomó en el presidio, y que es portada del libro de sus memorias (Cárceles y exilios). Igualmente, Bastid también retrató a don Claudio y a Luis Jiménez de Asúa, símbolos de la República en el exilio.
Ante la nueva situación carcelaria, Nicolás no se resigna: «Dispuesto a no aguantar los años que me restaban, pedí auxilio a los compañeros de la delegación de la FUE en París», haciendo de enlace Aurora, la novia de Manuel Lamana, su compañero en la evasión.
La fuga del campo de trabajos forzosos de El Escorial de Nicolás Sánchez Albornoz y de Manuel Lamana, fue toda una heroicidad que sorprendió a propios y extraños. Para ello contaron con la ayuda de Paco Benet Goitia, compañero de curso de Nicolás y hermano del escritor Juan Benet, quien lo planeó en Francia con el escritor Norman Mailer, contando con la participación directa de la hermana de este, Bárbara Mailer, y de Bárbara Probst Solomon, quienes recogieron y llevaron a los fugados hasta los Pirineos en un «automóvil Renault minúsculo de color oscuro» en un accidentado periplo.
Cuarenta y seis años después, la historia de aquella epopeya la contaron los protagonistas en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1993. «Lo real es lo absurdo», dijo Manuel Lamana. «Fue un plan ingenuo, pero eficaz», añadió Barbara Probst Solomon. «La fuga tuvo éxito porque no estuvo organizada. Uno de los puntos fundamentales de nuestro éxito fue que nuestro grupo era tan pequeño que era imposible que hubiera infiltrados», señaló Nicolás Sánchez Albornoz (El País, 4/02/1993). Todo ello lo incluyen los protagonistas en los libros titulados Otros hombres (M. Lamana, 1956), Los felices 40 (Bárbara Probst, 1978) y Cárceles y exilios (N. Sánchez Albornoz, 2012), lo mismo que se versiona en la película de Los años bárbaros (Fernando Colomo, 1998).
![[Img #167726]](https://avilared.com/upload/images/02_2026/579_13-2023-avila-pelicula.jpg)
EXILIO ARGENTINO (1948-1968). Ya libre en Francia, Nicolás Sánchez-Albornoz Aboín comienza un nuevo exilio que prolonga en Argentina. Para allá se embarca y llega a Buenos Aires el 6 de diciembre de 1948: «Mi padre me esperaba a la salida de la aduana porteña, ansioso por cerrar un abrazo efusivo ocho años de separación y largos meses de continuos sobresaltos provocados por las noticias de mi detención, prisión y fuga».
Días después, siguieron las presentaciones a amigos, correligionarios y personalidades: «Estrechar la mano, por ejemplo, del eminente jurista Luis Jiménez de Asúa, redactor de la Constitución de la República, o del afamado poeta Rafael Alberti, entre otros, no pudo menos que impresionarme».
Finalizado el verano austral, Padre e hijo aprovecharon para visitar la región lacustre de la Patagonia, combinando vacaciones con merodeo arqueológico, es hora de reanudar los estudios. Para ello, Nicolás tuvo que pasar primero un examen general de bachillerato y luego iniciar los estudios universitarios, ya que no le convalidación ninguna de las asignaturas cursadas en Madrid: «En suma, vuelta a partir de cero, igual que cuando regresé de Francia a España».
En esta nueva etapa, Nicolás vivió el peronismo, en el que «torturas, asesinatos, detenciones y exilios políticos no faltaron», y participó activamente en el movimiento estudiantil reformista e independiente. En este periodo de 1955-1966, Nicolás ejerce como profesor en las universidades de Bahía Blanca y Rosario, donde publica La crisis de subsistencias de España en el siglo XIX, y temporalmente en La Plata y Buenos Aires.
Una beca de la Fundación Rockefeller le permitió, entre septiembre de 1959 y marzo de 1961, ampliar sus investigaciones sobre la historia económica de la España del siglo XIX en París y Londres. En este viaje, le acompañaron su mujer de entonces, la escritora y política Marha Evelina Mercader, y sus dos hijos pequeños, Evelina y Claudio, quienes «pudieron conocer a su extensa familia española». Además, en este tiempo participó en la fundación en París de la editorial «Ruedo Ibérico» con la siguiente idea: «Optamos por desafiar al régimen en el terreno intelectual y cultural… Combatir el autoritarismo con libros es idea recurrente en la España contemporánea».
En 1966, el golpe del teniente general Juan Carlos Onganía y los sucesos de la «noche de los bastones largos» del 29 de julio de 1966, fecha en que las universidades fueron ocupadas e intervenidas militarmente y el profesorado depurado, provocaron el cese de Nicolás.
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CARRERA ACADÉMICA Y PROFESIONAL. Concluido los estudios universitarios en Buenos Aires, Nicolás Sánchez-Albornoz inicia su carrera docente en la Universidad Nacional del Litoral (Argentina) en 1955. Allí dirigió el Instituto de Investigaciones Históricas (1962-66) y fue también profesor de las Universidades del Sur, La Plata y Buenos Aires. En 1966 dimitió de todos sus cargos en protesta por el avasallamiento de la Universidad por la dictadura del general Onganía.
En 1968 se incorporó al departamento de Historia de la Universidad de Nueva York (New York University) donde fue director del Centro de Estudios de Latinoamérica y el Caribe (1986) y también Director de estudios de posgrado del Departamento de Historia (1987-88). En ella dirigió el Ibero American Language and Area Center y le fue concedida la William Kenan Jr. Professorship. Fue profesor visitante en las Universidades de Texas, Columbia y Yale, así como en la cátedra Jordan Davidson Professor en Florida International University. Actualmente, es profesor emérito de la New York University, de la que lo fue desde 1968 y catedrático de Historia desde 1972.
En su labor investigadora recibió el apoyo de la Fundación Rockefeller, del Social Science Research Council de los Estados Unidos, de la Fundación Guggenheim, del Woodrow Wilson Center, del Banco de España y de la Fundación BBVA.
En 1991 fue nombrado por el gobierno español el primer Director del Instituto Cervantes (1991-1996), Institución pública creada para la promoción y la enseñanza de la lengua española y de las lenguas cooficiales y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana, hoy presente en 90 ciudades de 43 países en los cinco continentes. En este periodo representó a España en la Comisión norteamerciana del V Centenario del descubrimiento de América. Tras este periodo regresó a la docencia en la Cátedra Jordan Davidson de la Universidad Internacional de Florida (EE.UU.), hasta que, ya jubilado, regresa definitivamente a España,.
INVESTIGACIONES Y PUBLICACIONES. Como historiador, Nicolás Sánchez-Albornoz ha demostrado en sus investigaciones una concepción renovadora de la historia, destacando en dos direcciones principales: la historia económica contemporánea de España y la demografía histórica de América Latina, desde un enfoque próximo al cuantitativismo y la historia social. Como prueba de su labor investigadora, ahí están las numerosas publicaciones que forman la obra bibliográfica de su destacada trayectoria historiográfica. Entre dichas publicaciones, solo citamos ahora los libros que se reseñan a continuación, a los que también habría que añadir los artículos y colaboraciones en obras colectivas y revistas científicas.
Estos son los títulos de los libros que llevan la firma de Nicolás Sánchez-Albornoz Aboín:
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Una penetración neolítica en Tierra de Fuego, 1958.
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Las crisis de subsistencias de España en el siglo XIX, 1963
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España hace un siglo: una economía dual, 1977.
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La Población de América Latina: desde los tiempos precolombinos al año 2000, 1973, 1985, 1994.
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The Population of Latin America: a history,1974).
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Los precios agrícolas durante la segunda mitad del siglo XIX , 1975.
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Jalones en la modernización de España, 1975.
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Indios y tributos en el Alto Perú , 1978.
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Los precios del vino en España, 1861-1890, 1979.
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Madrid ante la Castilla agraria en el siglo XIX , 1983.
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Dependencia dinámica entre precios agrícolas: el trigo en España, 1857-1890 (con D. Peña), 1983.
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Población y mano de obra en América Latina, 1985.
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La modernización económica de España, 1830-1930 (compilador), 1985.
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Historia económica de América Latina (con Guillermo Céspedes del Castillo y Pedro), 1985.
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La modernización económica de España (coordinador), 1985.
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El destierro español en América: Un trasvase cultural, 1991.
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Ávila, 1751: según las respuestas generales del Catastro de Ensenada (con Maite Martín), 1993.
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La población de América Latina, desde los tiempos precolombinos al año 2025 (reedición), 1994.
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Españoles hacia América: y La emigración en masa, 1830-1930 (Compilador), 1995.
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La ciudad de Arequipa, 1573-1645. Condición, migración y trabajo indígenas, 2022.
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Migraciones iberoamericanas. Reflexiones sobre economía, política y sociedad , 2003.
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Rumbo a América: gentes, ideas y lengua, 2006.
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Cárceles y exilios, 2012.
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Trabajo y migración indígenas en los Andes coloniales, 2020).
Finalmente, el libro Historia mínima de la población de América latina, ha sido reeditado en China por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong (2020), dado el interés asiático por incluir esta parte del continente americano en su zona de influencia. Se trata de un libro escrito en 1968, el cual había sido reelaborado y reeditado sucesivamente por Alianza Editorial (1973, 1977 y 1994). Con este libro, Nicolás se había consagrado como el mayor experto en la materia.
Por último, cabe añadir que como buen lector e investigador formó una extensa biblioteca, cuyo grueso de seis mil títulos fue cedido en 2014 a la Biblioteca de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Carlos III de Madrid.
EDITOR Y GUIONISTA. En el campo editorial, Nicolás Sánchez-Albornoz estuvo al frente de numerosas revistas y colecciones de libros de historia, de cuya faceta solo citaremos algunos trabajos. En 1961, fundó en París, junto con otros activistas antifranquistas (Ramón Viladás, Vicente Girbau, Elena Romo y José Martínez Guerricabeitia), la editorial Ruedo Ibérico, herramienta política en la lucha intelectual contra el régimen franquista mediante la exposición de tesis alternativas que luego eran introducidos clandestinamente en España, y llegó a editar 150 libros entre 1966 y 1977, y la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico, en la que trataron temas políticos, económicos y sociales.
Algunos títulos de la editorial Ruedo Ibérico fueron: Historia de la guerra civil española, de Hugh Thomas (1962); El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil, de Geral Brenan (1962); El furgón de cola, de Juan Goytisolo 81967); Los militares y la política en la España contemporánea, de Stanley G. Paine (1968); y La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, de Ian Gibson (1971).
Fruto de aquella experiencia es el catálogo de la exposición historiográfica Ruedo ibérico. Un desafío intelectual (Residencia de Estudiantes, 2004) comisariada por Nicolás Sánchez Albornoz. La muestra inició su andadura en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 2004, y se pudo visitar en cuatro países europeos y siete ciudades de España gracias al empeño de su comisario. Actualmente, la Fundación Antonio Pérez de Cuenca tiene abierta una sala monográfica dedicada a aquella aventura intelectual.
En 1985, Alianza Editorial inicia la publicación de cinco tomos dedicados a la historia de América Latina, agrupados en una colección con el título Alianza América dirigida por Nicolás Sánchez Albornoz, con la que «no se pretendía corregir los malentendidos existentes en España y América Latina acerca de la historia, sino contribuir a una mejor comprensión del pasado».
En 2023, Nicolás Sánchez Albornoz participa en las Jornadas de Memoria Histórica organizadas por la Fundación Jesús Pereda en Ávila, en las que se proyectó la película Los años bárbaros (1998), de Fernando Colomo, que trata sobre su fuga con Manuel Lamana del “campo de concentración” de Cuelgamuros, según el guión que en Ávila contrastó con director y guionistas. El film está basado en los hechos que protagonizaron los estudiantes universitarios Nicolás y Manuel Lamana, los cuales fueron condenados a trabajos forzados en el Valle de los Caídos en 1947, a causa de una pintada antifranquista.
DISTINCIONES. Entre premios, galardones y distinciones académicas, Nicolás Sánchez-Albornoz posee la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, es miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, y miembro de la Academias de la Historia de Portugal, Argentina y Ecuador. También fue miembro del Patronato de la Fundación Claudio Sánchez-Albornoz con sede en Ávila, del Consejo de Gobierno del Abraham Lincoln Brigade Archive (Boston) y del Consejo Directivo del Spanish Institute (Nueva York). Así mismo, es nombrado doctor honoris causa por las Universidades Autónoma de Barcelona, Carlos III de Madrid, Jaume I de Castellón, Pablo de Olavide de Sevilla y la de Oviedo.
Finalmente, como ya se ha dicho, en el ámbito abulense, Nicolás Sánchez-Albornoz ha sido galardonado con los Premios Gredos de Guisando, y el Premio Pablo Iglesias de la UGT de Ávila.
Por otra parte, se da la circunstancia de que el próximo lunes, 9 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, impondrá a Nicolás Sánchez-Albornoz la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en el Instituto Cervantes, institución que también le homenajeará. Y al día siguiente, martes, 10 de febrero, la ministra de Educación, Milagros Tolón, le entregará la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio en la Residencia de Estudiantes, centro que, a su vez, junto a la Institución Libre de Enseñanza, centro que junto a la Institución Libre de Enseñanza también le rendirá homenaje.














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