Día Martes, 03 de Febrero de 2026
La feria del disco, que se celebra dos veces al año en Ávila, ha congregado a aficionados y coleccionistas del disco y el vinilo en una jornada dedicada al formato físico y al intercambio musical que lo rodea.
Entre miles de referencias que ofrece la feria, el interés por el coleccionismo musical y la escucha analógica se encuentra al alza, vista la asistencia, vista la asistencia desde coleccionistas con años de experiencia hasta oyentes que se acercaban por primera vez a una feria de estas características, con el vinilo como eje vertebrador de la oferta, pero también con presencia de los compact disc.
Más allá de la compraventa, la feria funciona como un punto de encuentro entre personas con intereses comunes. A lo largo de la jornada, los asistentes compartieron impresiones sobre ediciones y conservación, en un ambiente marcado por la búsqueda paciente entre las estanterías.
“Aquí no solo vienes a comprar, vienes a hablar de música”, explicaba un aficionado al vinilo, subrayando el valor social del evento frente al consumo digital inmediato. “Hay discos que llevas tiempo buscando y, aunque no los encuentres, siempre aprendes algo hablando con otros coleccionistas”, añadía, tras haber adquirido un álbum de The Clash por 90 euros.
Los vinilos en formato LP varían en sus precios ampliamente según estado, edición y demanda. Por ejemplo, grupos de pop y rock internacional de los 70 y 80 se despachan por entre ocho y 60 euros, como discos de The B-52’s, mientras que otros ejemplares más comunes de música española de los 70 están a diez euros. Los vinilos usados de artistas bien conocidos y en buenas condiciones suelen venderse de manera habitual por unos 15 euros, aunque ediciones especiales o rarezas pueden llegar a costar cientos de euros en mercados internacionales cuando hay coleccionistas interesados.
Entre el público presente se encontraban también compradores menos especializados. Para algunos, la feria supone una oportunidad de acercamiento al formato. “Empecé comprando vinilos por curiosidad y ahora es una forma distinta de escuchar música, más pausada”, señalaba una asistente, que por su edad no ha conocido la época en la que el vinilo era, junto a los casetes, la forma de reproducir canciones, y que reconocía descubrir nuevos artistas gracias a recomendaciones informales durante la feria.
Los coleccionistas más veteranos incidían en el valor material y cultural del disco. “El vinilo te obliga a cuidar lo que tienes: la carpeta, el sonido, incluso el momento en el que lo escuchas”, apuntaba otro de los compradores sobre la diferencia entre adquirir música en una plataforma digital y hacerlo en una feria.
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