Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
La Audiencia Provincial de Ávila celebrará la próxima semana el juicio contra el director de un campamento acusado de un delito de abuso sexuales a un menor, para el que la fiscalía y la acusación particular piden cuatro años de cárcel.
Los hechos ocurrieron en el verano de 2021 en una localidad de la provincia que no se ha desvelado. Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, el acusado, que era presidente de una asociación y profesor universitario, organizó el campamento como director. La Fiscalía sitúa el episodio investigado en la tarde del 21 de julio de 2021, cuando el director “concertó” con un niño de 15 años una “cita a ciegas” en su habitación privada, haciéndole creer que una niña quería darle un masaje.
El relato del Ministerio Público describe que, ya de madrugada, el menor acudió a la habitación, se tumbó sin camiseta y boca arriba en una litera superior, y que el acusado le ató las muñecas con una cuerda de plástico y le tapó los ojos con un antifaz, con el argumento de que la supuesta masajista “era muy tímida y quería conservar su anonimato”. A continuación, sostiene la Fiscalía, el director salió y regresó después para iniciar él mismo el masaje, con tocamientos en pecho y piernas “hasta la altura de sus genitales, sin llegar a tocarlos”, que se interrumpieron cuando el menor sospechó del engaño y pidió que cesara, momento en el que el acusado habría huido de la habitación.
Para el Ministerio Fiscal, los hechos son constitutivos de un delito de abusos sexuales a menor de 16 años y solicita para el hombre, con 25 años de experiencia educativa, una pena de cuatro años de prisión y una prohibición de aproximación al menor a menos de 200 metros y de comunicación por cualquier medio durante cinco años.
La Fiscalía también interesa la imposición de libertad vigilada por cinco años a ejecutar tras la pena privativa de libertad, y una inhabilitación especial para profesiones u oficios con contacto habitual con menores “por un tiempo superior en cuatro años al de la pena privativa de libertad efectivamente impuesta”. En el plano civil, pide una indemnización de 3.000 euros por daños morales.
Negación de los hechos
Por su parte, la acusación particular presenta un relato similar y sostiene que el menor, tras notar los tocamientos, logró subirse levemente el antifaz y observó que la mano “era grande y tenía anillos”, que identificó como del acusado. Añade que, tras salir de la habitación, el menor se encontró con el acusado, quien negó haber sido él y mantuvo que el masaje lo dio una chica, sin revelar su nombre.
En su escrito, la acusación particular afirma que el menor acudió a pedir ayuda a la sala de monitores y que vomitó “producto del miedo y de la ansiedad que tenía”, además de señalar que “tuvo que recibir tratamiento psicológico”. También recoge conclusiones forenses que mencionan un trastorno de estrés postraumático de carácter agudo compatible con los hechos denunciados, con síntomas residuales.
La calificación jurídica que propone la acusación particular difiere de la Fiscalía: sostiene que los hechos constituyen un delito de agresión sexual a menor de 16 años, y solicita igualmente cuatro años de prisión e inhabilitación para el sufragio pasivo. Pide, además, inhabilitación especial para trabajar con menores durante diez años y eleva la responsabilidad civil a 6.000 euros por daño moral, más intereses.
En una excursión
Sin embargo, la defensa niega los hechos en los términos descritos por las acusaciones y sostiene que el episodio nació de una conversación durante una excursión, cuando el menor expresó su inquietud por no tener novia y el acusado le dijo que buscaría una solución con “una cita a ciegas” y un masaje al término de las actividades del campamento, pensando que la masajista sería una menor a la que “se le daba bien dar los masajes”.
Ya por la noche, la defensa afirma que el menor se dirigió al acusado recordándole el compromiso: “Súper -como de forma cariñosa le llamaban todos los niños participantes en el campamento- se te ha olvidado la cita a ciegas que me prometiste”. A partir de ahí, el escrito de la defensa sostiene que el acusado le explicó “que la cita consistía en que él se echase en la lateral tapándose los ojos para que no viese a la chica que se iba a dar el masaje, atándole las manos con unas cuerdas para dar más emoción y que en ese momento entraría la chica elegida”.
La defensa añade que el acusado salió a una zona exterior para responder mensajes, y que, al volver, el menor le preguntó de forma insistente quién había dado el masaje, expresando que pensaba que podía haber sido un hombre; el acusado, según esta versión, reiteró que él no podía ser.
En todo caso, la defensa reconoce el carácter desacertado de la propuesta, pero niega la participación del acusado en los tocamientos. El acusado niega haber intervenido en los hechos si bien reconoce lo “desafortunado del ofrecimiento efectuado a este y la actividad lúdica ofrecida con objeto de elevar su autoestima en sus relaciones con las chicas, extremo único que reconoce como no acertado por su parte”.
El juicio está fijado para el miércoles y el jueves de la semana que viene en la Audiencia Provincial de Ávila.





Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.208