Del Viernes, 09 de Enero de 2026 al Domingo, 11 de Enero de 2026
La montañera Lara Magdaleno ha presentado ‘Instadrama alpino’, una novela publicada por Editorial Desnivel que se adentra en las tensiones actuales entre montaña, riesgo, tecnología y cultura digital.
La obra, finalista del Premio Desnivel de Literatura de Montaña 2024, parte de un accidente en la alta montaña para abordar la forma actual en aproximarse a los espacios naturales y al alpinismo. El punto de partida de la obra es un accidente que altera el desarrollo previsto de una actividad alpinística. Para Magdaleno, este suceso crítico cumple una función estructural y simbólica dentro del relato.
El accidente, explica, “actúa como elemento que pone en marcha la acción, porque rompe la previsión de actividad de los alpinistas”. A partir de esa ruptura, la autora construye “la metáfora del drama instantáneo utilizando una inteligencia artificial como compañía más absurda y rocambolesca de los accidentados”, según ha contado al habar de la obra en el ciclo 'El Episcopio presenta', introducida por el montañero abulense Carlos Tomás Rodríguez.
Lejos de una narrativa centrada en la épica o el logro, el incidente permite explorar las fragilidades, contradicciones y dependencias que afloran cuando el control se pierde y las decisiones deben tomarse bajo presión.
Uno de los rasgos distintivos de la novela es el uso deliberado del humor para abordar cuestiones como la masificación, la mercantilización de las cumbres o la vanidad asociada a la exposición digital. Magdaleno defiende este enfoque como una vía eficaz para generar conciencia. “Creo que el humor es una herramienta útil porque nos provoca una emoción y los sentimientos que se generan pueden ser más prácticos que el discurso moralizante a la hora de promover una conducta de cuidado al medio natural”, señala.
La autora plantea así una alternativa narrativa al tono admonitorio habitual en algunos discursos sobre conservación y seguridad, apostando por la reflexión a través de la empatía y la identificación.
La novela también aborda el papel de Instagram y de la exposición permanente en la transformación de la relación con la montaña. Magdaleno apunta que esta visibilidad ha contribuido a “abrir el acceso a actividades que antes se consideraban minoritarias (por su exigencia física o su riesgo)”, pero advierte de que “la mayor afluencia de personas a ciertos entornos naturales tiene un impacto claro en su conservación”.
Otro de los aspectos centrales es la percepción del riesgo. Según la autora, esta se ve condicionada “muchas veces derivada de la falta de información, por eso de si desconozco los peligros, no puedo prevenirlos”. En ese contexto, defiende que el disfrute del medio natural “debería ser un privilegio al alcance de todos, pero asociado al cuidado del propio medio y de nuestra integridad física”.
En ‘Instadrama alpino’ se percibe una crítica a la conversión de algunas montañas emblemáticas en escenarios de consumo y espectáculo. Aunque Magdaleno matiza que “por fortuna no todas las cumbres sufren ese proceso”, expresa su deseo de que “las generaciones venideras no tengan que conocer al Everest por ser el basurero más alto del mundo”.
El accidente que vertebra la novela tiene también una dimensión simbólica porque “tal vez hay cierta falta de humildad al acercarnos al entorno de alta montaña. Ese es un entorno hostil por definición, muy cambiante”, afirma.
Magdaleno subraya la necesidad de no confiar exclusivamente en la tecnología y recuerda la importancia de habilidades básicas que no dependen de dispositivos electrónicos. “Quizá sería interesante no confiar solo en la tecnología (un GPS, por ejemplo) y aprender a utilizar estrategias que nunca se van a quedar ‘sin batería’, como saber leer un mapa, utilizar una brújula, saber orientarnos y aprender a renunciar a tiempo si las condiciones dejan de ser favorables en nuestras actividades”.
Tradicionalmente asociada a la épica y al heroísmo, la literatura de montaña atraviesa, según la autora, un momento de diversidad. El propósito de ‘Instadrama alpino’, explica, “es entretener, aportando una invitación a la reflexión”. En ese sentido, considera que “hay cabida para muchos tipos de relatos, como la novela, el ensayo o incluso la poesía, y cada uno de ellos puede aportar diferentes visiones según sus propias características”.
Magdaleno reconoce que cada vez hay “más visibilidad sobre las actividades de montaña”, pero rechaza que ello implique necesariamente una banalización del riesgo. A su juicio, el aumento de información puede servir para descubrir “lugares, destinos, rutas o deportes que se deseen probar”, siempre que exista sentido común. “De cada uno depende saber cuáles son nuestras posibilidades, qué recursos necesitamos (un guía o un curso) y dónde están nuestros límites”, concluye.





Glass | Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 17:17:55 horas
Arreglen la calefacción señores munícipes que parecía un congelador.
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