Poder contra verdad: memoria de la Fábrica de Harinas
M.Rafael Sánchez
Ya se ha estrenado en nuestra ciudad el documental 'Poder contra verdad'. Dirigido por el periodista afincado en Ávila José Ramón Rebollada -más conocido como Jota- y con una duración cercana a los 80 minutos, nos cuenta el devenir del edificio que desde 1789 hasta 1996 ocupó el solar junto al Puente Adaja y que fue edificado para servir de contenedor de la Real Fábrica de Algodón. Posteriormente, pasó a ser fábrica de harinas hasta pocos años antes de su demolición.
Este documental fue estrenado con éxito en la pasada Seminci de Valladolid y es, en palabras de Jota, un quehacer colectivo. De todos aquellos que estuvieron en la defensa del edificio y de todos aquellos que le han mostrado su apoyo y colaboración para poder realizarse. Pero este esfuerzo colectivo lo ha impulsado y canalizado Jota de manera magistral para llegar a buen puerto, pues ha trenzado un documento veraz, coherente y ordenado. Y con enorme éxito de público, pues han sido en torno a mil personas las que le han visionado en las tres proyecciones hasta ahora realizadas en el Tomás Luis de Victoria. Y el próximo fin de semana será de nuevo proyectado.
Todos los valores inherentes a esta edificación son relatados en el documental. Su valor histórico y económico, pues fue una apuesta -pionera para aquellos tiempos- por la industrialización de nuestra ciudad y que dio trabajo en torno suyo a unas 800 personas en una población de 6.000 habitantes. Su valor arquitectónico, pues representaba el mejor ejemplo de construcción ilustrada que teníamos en Ávila. Y su valor de futuro que no pudo llegar a ser.
Es importante que cuando hablemos de la Fábrica, hablemos del valor de futuro que tenían el edificio que ocupó la Fábrica, más las edificaciones anejas, más el amplio solar donde se ubicaban. Y aquí tenemos que recordar los proyectos que se fueron proponiendo y que podían haberse sustanciado. Hoy, ese desangelado, frío y anárquico lugar que es tomado por los jóvenes que practican el botellón todos los fines de semana y fiestas de guardar, podía ser la sede de la Fundación Capa. Esta fundación estaba dispuesta a ubicar aquí sus amplios fondos de escultura española contemporánea. Hoy podríamos pasear por el entorno del río entre esculturas al aire libre y en las edificaciones… Los abulenses y los turistas. O podía haber sido albergue juvenil, como también se propuso.
El que esto no haya sido posible y se haya privado a la ciudad de un recurso cultural y económico, tiene sus responsables. Son aquellos que tenían responsabilidades políticas y culturales y que actuaron siempre con la idea de derribar las edificaciones. Y no pararon hasta ver conseguido su objetivo destructor. Poder contra verdad, poder contra razón, poder contra cultura, poder contra futuro… Estos mismos responsables, como Ángel Acebes y Dolores Ruiz-Ayúcar, que fueron alcaldes de la ciudad, o Carlos de la Casa, quien fue director general de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, han declinado participar en el documental. Ellos tendrán sus porqués. Ya bastante retratados quedan en el mismo.
En el documental se cuenta casi todo, aunque hay algunos hechos que se han tenido que callar para no involucrar a terceras personas -testigos-, como por ejemplo cómo se gestaron las pintadas que se hicieron al edificio y que pedían su demolición, además de amenazar a sus defensores.
Este documental no es un acto de justicia -pues justicia es que no se hubiera derribado el edificio- pero sí supone de alguna forma un acto de reparación en cuanto que una verdad que en su tiempo no pudimos dar a conocer al carecer de medios, sale del silencio y se divulga. Es acto de reconocimiento de los valores del edificio, de las razones de sus defensores, de la desigual lucha entre la verdad y el poder.
Algunas de las personas que se involucraron en su defensa -y que intervienen en el documental- sufrieron represiones en su vida profesional. Y lo pasaron muy mal. Injustamente. Esperemos que a Jota -ni al resto de intervinientes- no les ocurra lo mismo -o les vuelva a ocurrir-, pues sabemos cómo funcionan los resortes del poder en esta ciudad. Por último, gracias a Jota y a todo su equipo, que han demostrado valentía y saber cinematográfico para hacer posible este documento histórico.
Felipe | Lunes, 04 de Agosto de 2014 a las 17:59:10 horas
Recuerdo que el instituto, el de arriba, la profesora de arte se vanagloriaba con el derribo del "adefesio", ya ven, y ellos eran los maestros. Lástima de ciudad.
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Francisco Ruiz de Pablos | Lunes, 10 de Marzo de 2014 a las 20:36:32 horas
Me sumo a la enhorabuena al Sr. Rebollada por el documental y le doy gracias por dejar para la Historia constancia viva del atropello, fruto de la ignorancia e incultura. En mi obra de más de 500 págs., "Ávila y su provincia...", editada hace 10 años en la UNED, escribí en pág. 239: "...antes se llevó a cabo el derribo de la Famosa ´Fábrica de Harinas`, no solo con nocturnidad y alevosía, también sin permiso, pues hasta veintisiete días después de perpetuarse el atentado patrimonial no llegó la correspondiente autorización."
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Manuel Mateos | Sábado, 08 de Marzo de 2014 a las 21:59:10 horas
Recuerdo el edificio que para mi fue siempre feo sin relación alguna con la construcción tradicional de Ávila. Me parecía una mole sin gracia, encalada de arriba a abajo. Estuve dentro una vez y me fijé en el ascensor individual tipo correa de transporte. No encajaba con las cercanas murallas. Todavía existen tres de las cinco casas donde viví y las tres son de arquitectura tradicional abulense. Las otras dos desaparecieron y una de ellas era una obra maestra de Oria y sus propietarios la destruyeron.
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Chucho | Viernes, 07 de Marzo de 2014 a las 13:20:20 horas
No he podido ver el documental todavía,ni puedo verlo este fin de semana, aunque colaboré en su día para su realización.Espero y deseo de corazón que tenga el éxito que está teniendo y espero poder visionarlo de una forma o de otra.
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Benito Zazo Núñez | Jueves, 06 de Marzo de 2014 a las 20:57:14 horas
Tuve la gran suerte de ver por dentro la fábrica harinas, porque trabajaba allí Felipe, el padre de mi amigo Pepe, y me quedé impresionado a pesar de que era muy joven de la maraña de poleas, correas, maderas y energía mecánica que la movía
Felipe | Lunes, 04 de Agosto de 2014 a las 17:59:10 horas
Recuerdo que el instituto, el de arriba, la profesora de arte se vanagloriaba con el derribo del "adefesio", ya ven, y ellos eran los maestros. Lástima de ciudad.
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