Del Viernes, 20 de Febrero de 2026 al Domingo, 22 de Febrero de 2026
Villar de Corneja ha vuelto a cumplir con la tradición que viene manteniendo desde 2004, dando la bienvenida al nuevo año desde una España más vaciada que nunca, ya que este pequeño pueblo ha pasado en un año de 11 a cuatro vecinos.
Se trata de Félix padre y Félix hijo, el primero con más de 90 años y el segundo sexagenario, al igual que los hermanos Justino y Gregorio. Ninguno de ellos ha podido asistir a las campanadas, en el caso de los tres últimos porque se encuentran trabajando este día en las fábricas textiles de la cercana localidad de Santa María del Berrocal.
La alcaldesa de la localidad, Carmen Hernández, relata con pena esta situación que, año tras año, va a peor. De hecho, ha augurado que el próximo año esta localidad podía estar totalmente vacía, pese a lo cual, pretende seguir manteniendo esta tradición.
"Mientras yo esté, lo voy a seguir celebrando, aunque sea sola", asegura Hernández, ante las 70 personas que han asistido a esta tradición en un día soleado, pero bastante frío, con la imagen nevada de la Sierra de Gredos al fondo. Solo los visitantes y quienes se alojan en las cuatro casas rurales que se mantienen abiertas en el pueblo llevan algo de vida a Villar de Corneja.
"Vamos a menos", apunta Carmen Hernández, antes de insistir en que Villar de Corneja es "uno de los pueblos vaciados", a los que las administraciones tienen abandonados, no solo por falta de inversiones, sino también por las dificultades administrativas para poner en marcha negocios.
"No hay que juzgar por la gente empadronada, porque a menos gente, menos dinero" para estos pueblos que están al borde de la desaparición”, apunta Hernández, que al mismo tiempo critica la falta de servicios, lamentando las complicaciones para poner en marcha una sala de usos múltiples para el pueblo.
Las campanadas
La alcaldesa organiza las campanadas al mediodía, 21 años después de que en 2004 decidiera poner en marcha esta iniciativa para que las personas de avanzada edad pudieran disfrutar, como el resto, de la bienvenida al año nuevo en compañía. Este año, como el resto, Hernández ha repartido entre los más de 70 asistentes las 12 uvas.
"Las primeras no, las segundas", ha advertido, entre risas, la regidora, antes de que uno de los participantes le respondiera: "Gracias -Cristina- Pedroche". La alcaldesa ha continuado: "No hay de qué. Más quisiera ser la Pedroche". A partir de ahí, la regidora ha comenzado a contar cada una de las campanadas
Tras las campanadas, ha llegado el brindis y los buenos deseos entre los participantes, algunos de los cuales han acudido con gorras hechas a base de paja de centeno. Después se han repartido trozos de empanada y turrones, regados con la sidra.





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