Del Viernes, 09 de Enero de 2026 al Domingo, 11 de Enero de 2026
Si paseabas por la plaza del Ejército en Ávila era casi imposible no comprar unas bolsas de las auténticas Pipas Calvo. Un aroma a tradición, a horno de leña y a una historia que comenzó hace más de un siglo con Luis Calvo. Pero, tras 15 años de regentar la tienda en solitario, Almudena Rodríguez Calvo ha decidido bajar la persiana. ¿El motivo? La vida, las circunstancias, y, cómo no, la jubilación de su marido Antonio.
Pero ¡que no cunda el pánico, amantes del picoteo! Las Pipas Calvo no se han ido a ninguna parte. Siguen más vivas que nunca, tostadas en su horno de leña, manteniendo esa receta secreta que Almudena no confiesa bajo ni ningún concepto. ¿El secreto? Solo sabemos que no es cualquier pipa. Son pipas especiales, seleccionadas con mimo y tostadas para lograr ese crujido inconfundible que ha conquistado paladares desde tiempos de su abuelo.
“La tienda con las chuches, los frutos secos y todo eso se ha cerrado, pero nosotros seguimos vendiendo a puntos de venta”, ha manifestado Rodríguez Calvo, quien insiste en que “las auténticas pipas, Hijos de Calvo, no han desaparecido”.
Ante esto, aunque la tienda de toda la vida haya cerrado, estas semillas de girasol se pueden encontrar en varios puntos estratégicos de la capital. Para los que extrañen ese paseo nostálgico hasta la tienda, pueden acudir al bar Pozo de los Deseos, en la calle Gabriel y Galán, justo enfrente de la antigua tienda: en la Frutería La Selecta, en la calle Sor María; y en Monchis, en la plaza Santa Teresa. Además, para los que prefieran no moverse de casa queda la opción del pedido online o por correo. Incluso llegan hasta Alicante o más allá de nuestras fronteras españolas, según la empresa.
Cerrar la tienda ha sido un paso emotivo para su propietaria, quien lleva la tradición en la sangre desde que sus padres regentaban el negocio en Duque de Alba y su tía en la calle San Millán. “A mí me para la gente por la calle: ‘¡Ay, Almudena, qué pena nos da!’, y, claro, da cosilla. Pero hay que mirar hacia adelante. Las pipas siguen, y eso es lo que cuenta”, comenta.
Aunque el establecimiento a pie de calle haya dicho adiós, el crujido y el aroma inconfundible de estas pipas sigue resonando en cada rincón de Ávila como parte de la historia abulense: “Dónde veas el cartel ‘Las auténticas Pipas, hijos de calvo’, viene mi nombre y son las mías”, confiesa la nieta del fundador.




DeAvila | Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 22:21:27 horas
Me alegro que sigamos teniendo Pipas Calvo en Ávila. La verdad que una marca tan antigua y reconocida en la ciudad siga sirviendo y creciendo siempre es buena noticia, y como las pipas de Almudena tan buenas no se encuentran!!
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