Del Miércoles, 04 de Febrero de 2026 al Jueves, 12 de Febrero de 2026
La población de águila imperial ibérica en Castilla y León ha marcado un nuevo máximo histórico en 2024 con un total de 191 territorios identificados, según los datos publicados por la Junta de Castilla y León en el marco del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad.
Este hito consolida una tendencia de crecimiento iniciada a finales de los años 90 y sitúa a la Comunidad como referente nacional en la conservación de esta especie emblemática. En la provincia de Ávila hay 47 territorios censados y una decena de áreas críticas.
El seguimiento continuo de la especie, la corrección de puntos negros en tendidos eléctricos, la mejora del hábitat y la recuperación de poblaciones de conejo silvestre son las principales claves de este éxito conservacionista. "La tendencia positiva de la población pone de manifiesto la efectividad de las diferentes medidas de gestión y conservación adoptadas", destacan desde la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal.
Los datos del censo, realizados por técnicos, agentes medioambientales y celadores de medio ambiente, muestran una expansión sin precedentes del águila imperial en la región. De los 191 territorios localizados, 59 corresponden a Segovia, 47 a Ávila, 40 a Valladolid, 14 a Burgos y Zamora, 12 a Salamanca y cinco a Palencia. Esta distribución representa un aumento significativo respecto a las cifras históricas: en 1997-1999 solo se registraban 16 parejas, cifra que se multiplicó hasta alcanzar las 29 en 2005, 45 en 2010, 68 en 2015 y más de un centenar desde 2019.
La superficie ocupada por parejas reproductoras también ha crecido de forma sostenida: de 16 cuadrículas UTM de 10x10 km en 1998 a 125 en 2024, reflejando una expansión territorial paralela al incremento poblacional.
Medidas efectivas
Según Medio Ambiente, la tendencia positiva de la población pone de manifiesto, por un lado, la efectividad de las diferentes medidas de gestión y conservación adoptadas, como la alimentación suplementaria en determinados territorios; la monitorización y corrección de la mortalidad provocada por colisiones y electrocuciones en tendidos eléctricos, y la aplicación de prácticas de gestión forestal sostenible a través de instrumentos de planificación y ordenación forestal en montes públicos y privados. Por otro lado, también ha influido la recuperación, en extensión y abundancia, de las poblaciones de conejo silvestre en determinadas áreas de la cuenca del Duero.
Estas actuaciones comenzaron a finales de la década de los 90 y se potenciaron desde el año 2003, cuando la Junta de Castilla y León aprobó el primer Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica el Decreto 114/2003, de 2 de octubre. En dicho plan se definieron como áreas críticas aquellas zonas de especial importancia para la nidificación y la alimentación de la especie, cuya designación debía realizarse dentro de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
En total se establecieron 24 áreas críticas ubicadas en 11 ZEPA de las provincias de Ávila y Segovia (Pinares de Peguerinos, Pinares del Bajo Alberche, Cerro Guisando, Valle de Iruelas, Valle del Tiétar, Dehesas del Río Gamo y el Margañán, Encinares de la Sierra de Ávila, Encinares de los Ríos Adaja y Voltoya, Sierra de Guadarrama, Campo Azálvaro-Pinares de Peguerinos y Voltoya y del Zorita). No obstante, en 2024 únicamente el 11,5% de los territorios de nidificación (22 en cifras absolutas) se localizaban dentro de las áreas críticas definidas en 2003 como consecuencia de la expansión del área de distribución de la especie. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de revisar y actualizar tanto estas zonas como los criterios empleados para su designación.
Otros espacios se han mostrado igualmente eficaces como herramientas de protección para la especie. En 2024, aproximadamente el 54% de los territorios identificados se localizaron en ZEPA, en ZEC, en montes gestionados por la Junta de Castilla y León o en montes con instrumentos de planificación forestal en vigor. En concreto, de los 191 territorios localizados ese año, alrededor del 25% se localizaron en montes gestionados por la Junta de Castilla y León o en montes con instrumentos de planificación forestal vigente, y 60 territorios se ubicaron en alguna Zona de Especial Protección para la Aves.
En relación con el sustrato de nidificación, en los 152 territorios en los que se pudo caracterizar este parámetro en 2024, aproximadamente el 65% de los nidos se localizaron sobre distintas especies del género Pinus, seguidas, en menor medida, por especies del género Populus (28%). Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de aplicar criterios homogéneos de gestión forestal sostenible, a través de los instrumentos de planificación y ordenación forestal, tanto en montes públicos como privados.





Uno. | Lunes, 29 de Diciembre de 2025 a las 10:31:12 horas
Claro que si guapi...cuantos pajaritos¡¡ para que vayáis a molestarles los urbanitas, pero ¿de qué tienen que comer? lo mismo se autorregula la naturaleza ehh??...puestos de funcionarios para quemar gasoil ,y gente que se aburre en casa y sale a quemar combustible también, todo muy ecológico ,los ganaderos que con su actividad regulan el pasto para que no hay incendios y la explotación de madera idem. a putearlos ,como a los bomberos forestales, a los pajaritos se les protege invirtiendo en mantenimiento forestal, porque dejando a su suerte la masa forestal como ha hecho la JCYL este 2025...las consecuencias en León y Zamora y hace años en Ávila es buenísima vamos...
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