Del Viernes, 06 de Febrero de 2026 al Martes, 10 de Febrero de 2026
A nadie le sorprende que Candy Crush haya sido, durante casi una década, uno de los mayores fenómenos de la historia del gaming móvil. Millones de usuarios lo juegan en el metro, en la oficina, antes de dormir y en cada pequeño momento de espera. Pero lo que sí sorprende es cómo esa cultura del “juego rápido” ha evolucionado hacia modelos donde ya no solo juegas por diversión, sino por dinero real.
Lo que empezó siendo un sistema de micropagos y boosters terminó convirtiéndose en la puerta de entrada a algo mucho más ambicioso: un modelo económico alternativo impulsado por blockchain, NFT, y criptomonedas. De repente, la promesa ya no era simplemente desbloquear el siguiente nivel, sino recibir recompensas que -al menos en teoría- pueden transformarse en valor económico.
Y entre esta fiebre por la recompensa inmediata, aparecen nuevas búsquedas, reseñas y comparativas, como quienes investigan la aplicación Chicken Road en nuestro portal de juegos y reseñas de apuestas online, para entender no solo si un título es divertido, sino si es rentable. Esa curiosidad del usuario moderno dice mucho del cambio cultural que estamos viviendo.
1. La evolución del “jugar por jugar” al “jugar para ganar”
Candy Crush no fue el primer juego móvil exitoso, pero sí uno de los primeros en entender que la economía del tiempo libre podía convertirse en negocio global. Las vidas, los boosters, los power-ups, los bonos diarios: todo formaba parte de un sistema económico basado en microtransacciones diseñadas para hacerte regresar.
El Play-to-Earn, sin embargo, cambia la ecuación. El objetivo del jugador ya no es solo progresar en la historia o superar el récord personal, sino recibir una recompensa que puede convertirse en dinero real: tokens, criptomonedas, NFT, objetos digitales con valor de mercado.
Lo que define al Play-to-Earn en 2025
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Economía descentralizada
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Propiedad digital real
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Monetización para el jugador, no solo para el desarrollador
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Mercado secundario de activos
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Modelos inflacionarios y deflacionarios según oferta y demanda
Esto significa que, por primera vez, un jugador casual puede “poseer” algo dentro del juego, algo con valor real fuera del videojuego.
El gran giro cultural: ¿jugar es trabajar ahora?
Cuando Axie Infinity explotó en América Latina, miles de usuarios descubrieron que podían ganar más dinero jugando que trabajando. Ese fenómeno -aunque temporal y exagerado- transformó por completo la percepción del juego móvil.
Pero aquí está la parte interesante: la mayoría de esos usuarios nunca habían jugado antes. Es decir, millones de personas entraron al gaming no por diversión, sino por economía digital.
Eso, para bien o para mal, ha cambiado el ADN del sector. Ya no competimos por descargas, sino por inversión emocional (y financiera).
¿Qué buscan realmente los jugadores Play-to-Earn?
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Recompensa rápida
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Ganancia potencial
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Bajos requisitos de entrada
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Un entorno sencillo
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Expectativa de crecimiento del token
Vamos, nadie está instalando un Play-to-Earn por la narrativa. Aquí se viene a ganar, o al menos a intentarlo.
2. Cuando el Blockchain entra por la puerta, el regulador entra por la ventana
Apenas los juegos empezaron a ofrecer recompensas económicas, los reguladores comenzaron a vigilar. Porque, ahora, ya no hablábamos de entretenimiento, sino de economía digital.
La diferencia legal entre “premio virtual” y “bien digital con valor de mercado” es enorme, y en muchos países aún no está clara. Por eso cada juego debe navegar fronteras legales que todavía no están definidas.
Riesgos legales del modelo Play-to-Earn
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Consideración de la recompensa como activo financiero
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Necesidad de registro ante entidades reguladoras
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Tributación de ingresos
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Control contra lavado de dinero
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Protección del usuario menor de edad
El problema es evidente: la ley nunca va al ritmo de la tecnología.
Las grandes preguntas que nadie puede responder todavía
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¿Un NFT cuenta como inversión?
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¿Ganar cripto jugando es ingreso laboral?
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¿Debe existir control KYC obligatorio?
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¿Son juegos… o plataformas financieras?
Los desarrolladores están creando mercados, economías y ecosistemas que la ley todavía no sabe clasificar.
Lista #1 – Las categorías regulatorias en discusión
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Juego con premio
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Servicio financiero
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Plataforma de inversión
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Juego de azar
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Activo digital
Dependiendo del país, el mismo juego puede pertenecer a categorías distintas, con obligaciones completamente diferentes.
El espejismo de “ganar dinero fácil”
Por otro lado, existe otro riesgo igual de importante: la sobreexpectativa del usuario.
Cuando un sector promete ingresos sin esfuerzo, la entrada masiva llega acompañada de especulación, burbuja, y eventualmente -desilusión.
Ocurrió en la fase temprana de Axie Infinity, y ocurrirá nuevamente en cualquier Play-to-Earn que no tenga economía sostenible.
3. ¿Quién gana realmente dinero con todo esto?
Aquí viene la parte incómoda:
No, la mayoría de los jugadores no están ganando dinero real.
Al contrario, muchos pierden, especialmente cuando el modelo está basado en tokens inflacionarios.
Tres perfiles que sí ganan dinero
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Early adopters
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Traders
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Plataformas y publishers
Especialmente estos últimos, quienes ganan dos veces:
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mientras el juego sube,
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y mientras baja.
Algo así como los casinos digitales del futuro, pero con lógica de blockchain.
Entonces, ¿vale la pena el Play-to-Earn?
En términos económicos puros, depende del modelo.
En términos culturales, sí, absolutamente.
Play-to-Earn ya cambió la industria del gaming móvil para siempre.
Abrió el concepto de propiedad digital, introdujo nuevas formas de participación y valor, y puso a millones de personas frente a la idea de que su tiempo de juego puede ser algo más que entretenimiento.
Lo que viene después ya no será puro hype: será evolución.
Aquí viene la parte realmente interesante: el Play-to-Earn no es el destino final, sino la puerta de acceso a algo más grande-el concepto de propiedad digital.
Mientras que el P2E se enfoca en ganar tokens a corto plazo, el modelo Play-to-Own (P2O) pone el énfasis en la creación de valor a largo plazo, es decir, que los activos tengan utilidad real dentro y fuera del juego.
NFTs, ítems, terrenos, skins, personajes: si pueden migrarse entre juegos, intercambiarse, alquilarse o utilizarse en mundos distintos, estamos frente a una economía digital emergente, no simplemente un modelo financiero pasajero.
Ejemplo práctico: el “economy crossover”
Imagina que lo que compras en un juego pueda servir en otro.
O que un skin de tu personaje se convierta en un activo con valor cultural dentro de una comunidad específica.
Eso, precisamente, es lo que empresarios Web3 llaman interoperabilidad, y ese concepto es diez veces más revolucionario que los tokens que se reparten hoy.
El P2E es solo el ensayo; lo importante viene después.
Por qué Play-to-Own es más sostenible que Play-to-Earn
Estas son las diferencias clave:
En Play-to-Earn:
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necesitas un flujo constante de nuevos jugadores
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el token tiende a la inflación
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los rewards pierden valor
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el sistema se vuelve piramidal
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la economía colapsa si la “entrada” disminuye
En Play-to-Own:
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el activo mantiene valor en el tiempo
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el usuario puede vender, usar o transferir
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existe utilidad real dentro y fuera del juego
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la economía no depende necesariamente de nuevos participantes
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hay mayor estabilidad y menor especulación
Play-to-Own elimina gran parte del “juego financiero” y lo convierte en ecosistema económico real.
¿Y el problema del hype?
Todo boom tecnológico vive tres etapas:
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Mito
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Exageración
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Normalización
Play-to-Earn pasó ya por las dos primeras.
Ahora viene la parte real: dónde sobrevivirán solo los proyectos que realmente entienden de diseño, economía y comunidad.
El Rol de la Comunidad
El mercado tradicional de gaming siempre tuvo fans,
pero el gaming Web3 tiene stakeholders.
El jugador ya no es “usuario”: ahora es parte del ecosistema.
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invierte
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posee
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sugiere
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vota
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exige
Eso da poder, pero también crea fragilidad, porque las comunidades pueden destruir proyectos en cuestión de días si detectan abuso, mentira o mala gestión económica.
El “Web3 fatigue” en los usuarios
Hay otra realidad humana:
los jugadores ya están cansados del discurso “vas a ganar dinero fácil”.
Después de tantas promesas,
la nueva mentalidad es:
“Sí, quiero utilidad, pero también quiero que sea divertido.”
Finalmente volvemos al origen:
la gente quiere jugar.
Si el juego no divierte, todo lo demás cae.
El Factor Regulación: El Verdadero Jefe Final
Muchos creen que los reguladores van a destruir el Play-to-Earn.
Pero la realidad es otra: los reguladores van a definirlo.
Sin regulación, no hay inversión seria.
Sin inversión seria, no hay desarrollo sostenible.
Sin sostenibilidad, no hay ecosistema.
2025–2027 serán los años donde:
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bancos
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gobiernos
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instituciones financieras
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grandes publishers
-definirán cómo se encajan los modelos Web3 dentro de las economías digitales.
La regulación no mata; ordena.
Lista #2 - los desafíos más grandes del P2E
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volatilidad del mercado cripto
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inflación de tokens
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falta de modelos económicos sostenibles
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escasa regulación
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especulación masiva
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caída puntual de interés
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falta de diversión real
Si estos factores se resuelven (aunque sea parcialmente), Play-to-Earn podría convertirse en la próxima evolución lógica del gaming móvil.
Entonces, ¿quién gana al final?
Esto es lo que debes entender:
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los primeros usuarios ganan
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los especuladores ganan
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los que saben vender ganan
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los que crean comunidad ganan
Pero a largo plazo, solo ganan:
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los desarrolladores sostenibles
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los modelos limpios
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los jugadores que entienden el sistema
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los proyectos que dan utilidad real
Todo lo demás caerá.





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