Día Lunes, 23 de Febrero de 2026
La Fiscalía ha solicitado nueve años y cuatro meses de prisión para una mujer acusada de haber intentado asesinar a su hijo de dos años suministrándole medicación y cocaína, mientras la defensa ha afirmado que el caso ha sido consecuencia de un largo historial de problemas de salud mental, y no de una voluntad de causarle daño.
La vista oral, celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Ávila, ha dejado dos relatos enfrentados en torno a unos hechos ocurridos hace cinco años en Las Navas del Marqués, cuando una mujer -con un historial frecuente de intentos autolíticos- administró al menor benzodiacepinas añadiéndolas en el biberón. Según la acusada, lo hizo con el objetivo de “tranquilizarle” y que no la solicitara cuando ella cayese inconsciente después de haber ingerido “todo el botiquín que tenía en casa”, pero no para causarle la muerte.
La Fiscalía ha mantenido íntegramente su petición de penas: cinco años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa contra una persona desvalida, un año y cuatro meses por maltrato habitual al haber quedado probado que el menor dio positivo en drogas y benzodiazepinas tras las pruebas de cabello; tres años por suministro de drogas a un menor y tres meses de multa de seis euros por abandono temporal, al considerar que la madre dejó al niño a su suerte mientras quedaba inconsciente tras ingerir la medicación. En total, ha reclamado nueve años y cuatro meses de prisión.
Los hechos, según el ministerio público, han demostrado una exposición prolongada del menor a sustancias tóxicas. El biberón que le suministró el día de los hechos, y que fue analizado, presentó alta presencia de benzodiacepinas y, en menor medida, trazas de cocaína.
Por otro lado, un examen toxicológico del cabello confirma la presencia de ambas sustancias en dos segmentos distintos, compatibles con una exposición sostenida en el tiempo. Los peritos forenses han señalado, durante el juicio, que se encontró, incluso, un ratio de metabolitos similar al de consumidores habituales de cocaína.
Carta de despedida
La mujer acusada, sin embargo, ha ofrecido una versión muy distinta. Ha admitido haber añadido una pastilla de Diazepam al biberón, pero únicamente -ha sostenido- para que el niño no la buscara cuando ella perdiera el conocimiento tras ingerir “todo el botiquín que tenía en casa”. Ha negado tajantemente haber tenido intención de dañarle y ha explicado, además, que en la carta de despedida que escribió antes de su tentativa autolítica habló de cuatro pastillas, pero con el objetivo de facilitar la labor de los servicios médicos a su llegada, algo que ha sido un punto clave de debate durante la vista.
“Cuando escribe la nota, lo hace lo último, después de haber ingerido todas las pastillas antes de perder el conocimiento, escribe la nota para eso y sobre todo para salvar a su hijo. Cualquier persona con carácter homicida ¿hubiese avisado en la nota?”, ha manifestado su abogado durante el juicio.
La defensa ha recalcado que todas las pruebas periciales han sido formuladas bajo la hipótesis inicial de esas cuatro pastillas, un dato que no ha sido -ha insistido- verificado mediante una cuantificación toxicológica precisa. Agentes de la Guardia Civil han declarado que encontraron el biberón casi lleno en la cocina, dónde ella ha confirmado que lo dejó en una estantería de 1,80 metros por seguridad y para que el niño no pudiera alcanzarlo, lo que respaldaría la versión de que el menor solo dio dos sorbos.
Manipulación del padre
Además, la defensa ha planteado que la presencia de cocaína podría deberse a la manipulación del biberón por parte del padre, consumidor habitual, y que los rastros hallados en el cabello de medicación y droga podrían relacionarse con el consumo de la madre durante los primeros meses de lactancia. Por tanto, ha reconocido que “no hay ninguna prueba que pueda desvirtuar el principio de inocencia” de su defendida.
Si bien no se ha podido escuchar la versión del padre del menor, puesto que no ha comparecido, junto a uno de los amigos de la pareja que tampoco se ha presenciado. Dos testigos que se podrían enfrentar ahora a sanciones económicas por no haber acudido a declarar.
Persona distinta
En su última palabra, la mujer, que ha afirmado llevar cinco años sin ver a su hijo, ha asegurado que hoy es “una persona totalmente distinta”, con la medicación controlada y sin consumo de drogas, y que nunca ha querido causarle daño al pequeño porque “es lo que más ha querido y lo que más quiere”.
Su defensa, cerrando su alegato, ha resumido el caso en una frase: “Hemos hoy aquí ante un proceso judicial, pero en realidad estamos ante un drama personal que ha durado ya cinco años”.
El juicio ha quedado visto para sentencia.





Pepito | Miércoles, 19 de Noviembre de 2025 a las 19:38:25 horas
Que la juzgue su hijo !
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