Del Viernes, 09 de Enero de 2026 al Domingo, 11 de Enero de 2026
La Audiencia Provincial de Ávila acogerá la semana que viene la vista oral por un caso de violencia en el ámbito familiar en el que el Ministerio Fiscal acusa a una mujer de intentar acabar con la vida de su hijo de corta edad en junio de 2020. Piden nueve años y cuatro meses de cárcel.
Según el escrito de acusación, la procesada preparó un biberón con psicofármacos y cocaína, que administró al menor con la intención de provocarle la muerte. Los hechos se produjeron el 10 de junio de 2020, en torno a las 16 horas, cuando la acusada, mayor de edad y sin antecedentes penales, se encontraba en su domicilio.
“La procesada decidió acabar con su propia vida ingiriendo una serie de fármacos, pero antes de ello y con el propósito de acabar también con la vida de su hijo, procedió a preparar un biberón de 240 ml en el que disolvió cuatro pastillas de Diazepam de diez miligramos cada una y una cantidad no precisada de cocaína”, recoge el escrito del fiscal.
La mujer ofreció la mezcla a su hijo “con plena conciencia de que ello podría acabar con la vida de este”. El menor comenzó a beber el biberón, pero no lo terminó, habiendo ingerido aproximadamente 60 mililitros.
Ingesta tóxica y riesgo mortal
El fiscal señala que el menor “habría sobrepasado los límites de la dosis tóxica para un niño de su edad”, lo que pudo haberle producido “graves lesiones y finalmente la muerte”. Añade además que la procesada, en los meses previos al suceso, habría administrado repetidamente al menor dosis de Diazepam, Venlafaxina (antidepresivo) y cocaína, con conocimiento del riesgo que ello implicaba.
La acusación sostiene que esta administración continuada “pudo haber producido una intoxicación pediátrica aguda que hubiera ocasionado hasta el coma y la propia muerte del menor”. No obstante, el bebé no sufrió lesiones físicas derivadas de estos hechos.
La procesada está diagnosticada de trastorno límite de la personalidad, entre otras patologías. Según el Ministerio Fiscal, en el momento de los hechos “no consta que tuviera afectados los niveles de conciencia y voluntad”, aunque sí se aprecia la posible concurrencia de “patología psiquiátrica y determinados factores de vulnerabilidad” que podrían haber alterado parcialmente su capacidad de obrar.
Cuatro delitos
El escrito de acusación atribuye a la madre cuatro delitos graves: tentativa de homicidio, maltrato habitual, delito contra la salud pública y abandono de menores. El Ministerio Fiscal considera que la acusada debe ser declarada responsable en concepto de autora de todos ellos.
Por su parte, la defensa reconoce que la mujer quiso quitarse la vida, pero no hay “ninguna prueba ni indicio” que quisiera hacerlo con su hijo. “En ningún momento disolvió” Diazepam ni cocaína en la cocaína “como supone el fiscal, no constando en el procedimiento ninguna prueba o indicio que acrediten los hechos acusatorios”, como “tampoco es cierto que le diera el biberón a plena conciencia”, ya que “solo le metió en el biberón una pastilla de Diazepam, totalmente inocua y con la única finalidad de que se durmiera y tranquilizase para que no la demandara cuando hubiera fallecido”.
De las pruebas practicadas, alega la defensa, “no se ha acreditado que la dosis que bebió el menor fuera tóxico” y en el atestado policial los agentes “no encontraron pastilla ni sustancia visible alguna, ya que lo vertieron en un colador para comprobarlo”, aparte de que solo le dio dos sorbos y estaba prácticamente lleno
Barbitúricos
Y subraya que la madre, en el momento del hecho, “había ingerido gran cantidad y variedad de barbitúricos, y cuyos efectos afectan gravemente y de forma total a la conciencia y voluntad, llegan a perder la consciencia y el conocimiento, siendo tal la intoxicación que fue necesario su ingreso para estabilizar sus constantes vitales y evitar su fallecimiento”, siendo necesario su ingreso en la unidad de salud mental para “estabilizarla psíquicamente”.
La defensa alega que no existen pruebas objetivas e irrefutables que acrediten la comisión de los delitos imputados a la acusada, que la investigación no ha podido demostrar ni la cantidad ni la toxicidad del fármaco supuestamente administrado al menor. Además se destaca que el menor no sufrió daño alguno. Cuando los servicios de emergencia acudieron al domicilio, el niño se encontraba despierto, reactivo y no necesitó atención médica. Tampoco se acreditaron lesiones ni signos de intoxicación, lo que, según el tribunal, descarta cualquier imputación por tentativa de homicidio.
Y alega que no hay indicios de dolo homicida. La intención de la acusada, señala la defensa, no era acabar con la vida del menor, sino mantenerlo calmado mientras intentaba quitarse la vida. Esa motivación resulta “absolutamente incompatible” con la tentativa de asesinato.
El juicio se celebrará en la Audiencia de Ávila el miércoles 19 (9,30 horas).





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