Con basalto

Ávila, primera ciudad del mundo en la descarbonización urbana

Patricia de la Parra Ver comentarios 4 Jueves, 23 de Octubre de 2025 Tiempo de lectura:

Ávila se ha convertido en un auténtico laboratorio urbano contra el cambio climático con el lanzamiento de ‘Smart Green Minerals’, un proyecto pionero a nivel mundial por el que se aclerará el proceso natural de meteorización para capturar y fijar CO₂ atmosférico de forma permanente, transformando las zonas verdes en sumideros urbanos de carbono.

La iniciativa se desarrolla por primera vez en el mundo en una ciudad, aplicando la técnica de la meteorización mejorada con polvo de basalto, un proceso natural acelerado capaz de capturar el CO₂ atmosférico. 

 

En esta primera fase, se ha aplicado un kilogramo de basalto por metro cuadrado en cuatro rotondas de la ciudad, y ya se prepara una segunda etapa que ampliará la experiencia a nuevas zonas verdes con diferentes dosis del mineral para medir su eficacia y replicar los resultados en otras ciudades.

 

El proyecto está impulsado por LG España en colaboración con el Ayuntamiento de Ávila, y también participan Tremisa -empresa que suministra el balasto- y la Universidad Católica de Ávila (UCAV) como responsable investigadora, 

 

El CEO de LG España, Jaime Jaraíz, ha detallado que el sistema se basa en la denominada “meteorización mejorada”, un proceso natural mediante el cual el basalto, una roca volcánica rica en minerales, se erosiona lentamente con el paso del tiempo. Al entrar en contacto con el agua y el dióxido de carbono, se transforma en carbonatos, atrapando el carbono en el suelo. Un proceso natural que tardaría miles de años en producirse, pero que desde LG han conseguido, logrando que una tonelada de basalto pueda fijar hasta media tonelada de CO₂ en menos de cinco años. 

 

Proceso

“El aire y la erosión lo va convirtiendo en polvo, ese polvo se deposita en el suelo y  la lluvia arrastra las moléculas de gases que puede haber en la atmósfera, para, cuando toca el basalto, se convierta en un carbonato y se queda fijado ahí”, ha manifestado el CEO de LG España, Jaime Jaraíz. 

 

La gran innovación del proyecto radica en su aplicación dentro de zonas de césped urbanas. En lugar de extender el basalto en bosques o cultivos, en Ávila se ha integrado en cuatro rotondas: en la de la bandera de España en la avenida Juan Carlos I, en la rotonda del cementerio, en la del Chava Jiménez y en la de los donantes.

 

En estos puentes, se aprovechará el riego o la lluvia para activar el proceso de fijación del carbono. Así, los espacios verdes de Ávila se convertirán en sumideros naturales de CO₂, al tiempo que el basalto actuará como fertilizante natural, mejorando la calidad del suelo.

 

Jaraíz ha destacado además que este sistema contribuirá indirectamente a proteger los ecosistemas marinos, ya que al retener el carbono en la tierra se reduce la cantidad que llega a los ríos y, finalmente, al mar, donde provoca su acidificación. 

 

El basalto ha sido suministrado por Tremisa, empresa dedicada al sector minero y de la construcción. La compañía cuenta con una explotación volcánica propia de la que se extrae este material, considerado el producto estrella del proyecto por su capacidad para absorber CO₂.

 

El director facultativo de Tremisa, José Carlos de la Fuente, ha detallado que, durante el proceso habitual de fabricación de áridos para la construcción, se genera de forma inevitable un polvo de basalto. Aunque parte de este material ya se comercializa, una fracción queda como subproducto sobrante, que hasta ahora no tenía aprovechamiento. 

 

UCAV, investigará

Por otra parte, la UCAV será la encargada de analizar durante un año el impacto del basalto en los suelos urbanos y su capacidad para fijar CO₂ de forma permanente, antes de ampliar el proyecto a nuevas zonas verdes. 

 

El plan contempla un seguimiento de 12 meses, con muestreos antes, durante y después de la aplicación del basalto, para analizar la evolución del carbono inorgánico que se genera en el suelo mediante el proceso de meteorización, según ha indicado el profesor Jorge Mongil, investigador principal del proyecto y docente de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) 

 

El proyecto ya prepara una segunda fase en la que se va a echar el basalto en polvo en otras zonas de césped, como en el entorno del Palacio de Congresos Lienzo Norte, aplicando entre tres y seis kilos por metro cuadrado. 

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