Esta edición del certamen, que se celebra entre el 15 y el 30 de agosto, ha querido volcarse con la localidad ofreciendo un programa de gran riqueza estilística, en el que destacaron obras de Chopin (Sonata op. 35 nº 2), Ravel (Valses nobles et sentimentales) y Ginastera (Sonata nº 1 op. 22). El encargado de interpretarlas fue el pianista madrileño Eduardo Ponce, catedrático del Conservatorio Superior de Castilla y León, cuya actuación evidenció un absoluto dominio del instrumento. Su claridad, la cuidada articulación de los planos sonoros y una expresividad de gran nivel no pasaron desapercibidas, y lograron una conexión inmediata con el público a través de sus explicaciones concisas y profesionales.
Con un especial contraste y convirtiendo la experiencia en algo aún más enriquecedor, la actuación de Cabaret Veleta, junto a la mezzosoprano Sandra Redondo y el pianista Miguel Ángel Caro, impresionó a los asistentes con una curiosa interpretación: el viaje interior guiado por una cantante en busca de su lugar en el mundo. Canciones de Poulenc, Britten, Bolcom o Weill se han escuchado enlazándose sin pausa, configurando un continuo escénico cercano a la ópera o el musical. A partir de un repertorio ligado al cabaret europeo de principios del siglo XX, la propuesta adquirió una dimensión teatral y musical que fue recibida con una gran ovación.
El festival continuará con dos citas, una el viernes en el Centro Cultural “Áureo Herrero, con los guitarristas Gennaro Casolare y Carlo Geraci, y cerrará con el Coro Contrapunto de la Universidad Pontificia de Salamanca en la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción”, de El Barraco, el sábado 30 (ambos recitales a las 21 horas).
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