Día Domingo, 18 de Enero de 2026
La obra pictórica de Paco Jiménez Verdú, conocido como Paco como personaje del paisaje de la ciudad en las décadas de los 80 y 90, ha sido recopilada para mostrar en una exposición.
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Muchos le recordarán, aún sin conocer su nombre, con melenas y sentado en el Mercado Grande, donde se encontraba el Banco Central -ahora Bankinter-, a veces vendiendo sus obras a un precio irrisorio.
Tras dos años en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense, regresó a Ávila y de forma autodidacta experimentó técnicas y abordó muchos paisajes de la ciudad a la vez que la abstracción.
Nacido en 1958, murió en 1999 a los 41 años, dejando cientos de obras a quienes se las había vendido o regalado. La asociación Ávila Abierta hizo un llamamiento en su web para recopilar sus obras para una exposición y logró 200, de las que 41 pueden verse en el Episcopio hasta el 29 de diciembre bajo el título de 'En busca de la vida y obra de Paco Jiménez Verdú'.
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Mercedes, su hermana, manifestaba el “entusiasmo” con que la familia había recibido la idea de ver sus obras colgadas, entre las que destacan los óleos, los menos conocidos. “Después de tantos años se agradece ver que la gente quiere ver sus obras”, expresó el lunes en la apertura de la muestra.
Reconoce que su hermano fue una persona peculiar que formó parte del imaginario de la ciudad y recuerda que siempre “trabajaba la pintura en casa, sin salir al exterior”, además de mostrar agradecimiento de que se hayan prestados las obras para colgarlas en la retrospectiva.
Raimundo Moreno, de la asociación organizadora, muestra la “buena respuesta” recibida, de gente de Ávila y de distintos puntos de España, para facilitar las obras de Paco, quien pintaba siempre la ciudad vacía con trazo rápido de imágenes del atrio de San Vicente, la muralla, los Cuatros Postes o el Grande, cuando no abordaba la naturaleza o la abstracción.















Jorge | Martes, 27 de Febrero de 2018 a las 11:47:55 horas
De viaje turístico a Ávila de, esto hace más de trenta años, a la entrada por un portal de la muralla observé a un joven que vendía unas láminas de pinturas al aguarrás hechas por el y que me impactaron . Accedí a comprarle cuatro de ellas por los contenidos artísticos y también personales.
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