Juicio por el asesinato de Piedralaves

La historia de la pistola del crimen

Redacción Jueves, 21 de Noviembre de 2013 Tiempo de lectura:

Cuando la Guardia Civil analizó hace dos meses una pistola incautada en septiembre de 2011, por un delito de tenencia ilícita de armas que instruye un juzgado de Torrejón de Ardoz (Madrid), se detectó que los casquillos del asesinado de Piedralaves pertenecían a ella.

[Img #15515]Es una pistola semiautomática con cargador de seis cartuchos, de calibre nueve milímetros, cuyas balas coincidían con los casquillos que tenían registrados en la base de datos desde hace más de dos años.

Las partes no conocieron este hecho hasta hace dos semanas. Y fue por esto por lo que el Juzgado de Instrucción número 1 de Arenas de San Pedro abrió una pieza separada del caso para imputar a Belén L., una mujer que se encuentra en prisión, y que el miércoles declaró como testigo en la tercera jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial con jurado popular.

La investigación asegura que esta mujer había alquilado el arma a Enrique Castado, el acusado de cometer el asesinato de Óscar Linares en Piedralaves.

Sin embargo, ella ha negado tal alquiler, y asegurado que compró el arma en el verano de 2011 -el asesinato ocurrió el 30 de abril-, junto a su novio, de nacionalidad colombiana, a un matrimonio en la madrileña Cañada Real Galiana, por 500 euros. También aseguró no conocer a ninguno de los dos acusados.

Balística
Por otra parte, los peritos del Instituto de Medicina Legal de Ávila explicaron en la vista oral que la víctima mortal tenía hasta diez orificios, aunque no todos de entrada.

Aseguran que al menos recibió seis tiros en disparos a corta y media distancia, entre 30 centímetros y metro y medio, salvo uno a larga distancia, que fue la única bala que quedó alojada en el cuerpo. Una bala fue mortal de necesidad, ya que le atravesó el pulmón y el corazón.

Los datos aportados demuestran que la víctima estaba en el interior de su coche y el autor de los disparos fuera y de pie, ya que la mayoría de los orificios de entrada se encontraron en la parte izquierda y con una trayectoria que mostraba encontrarse por encima de él.

En otro sentido, los forenses señalaron que en el análisis de orina de la víctima se apreciaron restos de alcohol y de droga, sin determinar el momento en que los había consumido. Lo que sí fijaron es que la muerte se produjo entre la una las dos de la madrugada.

En el transcurso del juicio también se mencionó la aparición de “una bolsita de polvo blanco” en el escroto de la víctima, de la que luego no se ha conocido su paradero.

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