Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
Alberto Aza, que fue director de gabinete del presidente Adolfo Suárez, y Maximiliano Fernández, director de la Institución Gran Duque de Alba.El que fuera director de gabinete del presidente Adolfo Suárez, el diplomático Alberto Aza, ha glosado la figura de quien fuera su jefe apuntando los elementos fundamentales de aquel momento histórico que vivió en primera fila en el ámbito internacional.
Ha definido a Suárez como “un hombre de estado con una visión de futuro impresionante”, destacando aspectos de la Transición. “Las instrucciones que recibí cuando llegue a La Moncloa” en 1977 “fueron las siguientes: todo lo que sea positivo para la Corona actuado por el Gobierno se le apunta a la Corona, cualquier error que cometa la Corona o el Gobierno, solo son del Gobierno”.
“Aquí estamos para consolidar la monarquía en la figura de don Felipe, no González”, seguían las indicaciones. “A partir de aquí, ponte a trabajar”, fue la primera instrucción para lo que era “un proyecto a larguísimo plazo”, ha contado Aza, consejero permanente del Consejo de Estado (Sección Quinta), que ha pronunciado una conferencia en la jornada '45 años de Constitución’, organizada por la Cátedra Adolfo Suárez de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) y la Diputación de Ávila.
José Manuel Otero Novas, ministro de la Presidencia con Adolfo Suárez y de Educación con UCD, y Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer, que fue presidente del Tribunal Constitucional y consejero permanente del Consejo de Estado también han intervenido en la jornada.
Pensar en 1992
Aza ha destacado que en aquel momento se le indicó que había que “pensar en 1992”. “Todo el boato del año 1992 tiene su origen en 1977 y 78, porque fue en ese momento cuando se empieza a plantear que el quinto centenario tiene que ser un acontecimiento político para el régimen español con visiones múltiples”, donde se descartó una “especie de asociación iberoamericana donde el rey estuviera coronando aquel edificio, que hubiera sido un craso error”, y se abogó por “una relación internacional donde el rey fuera un primo inter pares, pero no mucho más, para no destacar por encima de nadie”.
A partir de ahí se trazó la idea de la posibilidad de que en 1992, como así fue, España albergase unos juegos olímpicos como “culminación la presentación de España” en el mundo, para lo que se hizo “un esfuerzo diplomático” enviando a Juan Antonio Samaranch a Moscú para recibir el apoyo del gobierno soviético y de sus países satélites, dado que se analizó que eran necesarios esos apoyos.
“El hombre de estado siente y proyecta el estado, y lo que se hizo en el año 92 no hubiera sido posible si no hubiera habido en ese momento un presidente de Gobierno con una visión de estado y de futuro”, ha subrayado el veterano diplomático, de 86 años.
“La labor y la lucha por conseguir sacar este país y sacarlo en la sociedad internacional, ganarse la voluntad de los socios, solicitar el ingreso en la Unión Europea… me parece una obra tan titánica como la propia acción política interna, bien entendido que no hubiera sido posible la una sin la otra”, ha manifestado sobre Suárez, al que ha denominado “querídisimo amigo”, al que ha mostrado agradecimiento por “su inmensa labor a favor de este país” cuando él, ha reconocido, era “pesimista” y espera un “golpe de coroneles como en Grecia”.
“Fue un proyecto milagroso gracias a que había proyecto y voluntad política, y liderazgo, el gran mérito de Adolfo”, ha subrayado.





Exageración | Jueves, 30 de Noviembre de 2023 a las 10:17:45 horas
La perfección no exixte. Alguna sombra hubo.
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