Del Viernes, 09 de Enero de 2026 al Domingo, 11 de Enero de 2026
La población del avión común, un ave de pequeñas dimensiones parecido a la golondrina, ha crecido por cuarto año consecutivo en Arévalo, aunque el balance de los últimos ocho años es diferente, con una caída del 30%.
Así lo refleja el estudio que desde 2016 realizan los ornitólogos arevalenses Javier García Sáez y David García López, miembros del grupo local García Ornitólogos, que cada ejercicio analizan la nidificación del avión común en este municipio.
Según dicho estudio, desde que hace ocho años comenzaron a estudiar la situación de este pájaro de pequeñas dimensiones (delichon urbicum), su población se ha reducido en más del 30%, pese a que en los últimos cuatro ejercicios se ha producido una constante recuperación.
Por ejemplo, durante el último año se han contabilizado 48 parejas más de avión común, hasta llegar a un total de 749, pese a que "no se han mantenido las mismas ubicaciones de los nidos".
Según los ornitólogos, desde 2016 se ha producido un descenso de la población en Arévalo que puede ser achacable a "la destrucción directa e ilegal de los nidos por el hombre". Además, han constatado cómo estas aves no han vuelto a construir en los últimos cuatro años los nidos en los edificios en los que fueron destruidos "gran cantidad" de ellos años atrás.
Tanto Javier García Sáez, como David García López cree necesaria "una concienciación ciudadana y de compromiso y divulgación" por parte de las autoridades ambientales y municipales sobre "la beneficiosa labor insecticida de los aviones comunes".
1.000 trocitos de barro para sus nidos
Los expertos han subrayado que entre los beneficios del delichon urbicum figuran la reducción del número de insectos que propician de forma natural, ya que llegan a consumir cada día 800, es decir, en torno a 20 kilos al año.
Según estos dos ornitólogos, sus nidos esféricos de barro suelen estar ubicados en los aleros de los tejados de los edificios, en una imagen "aún común" en las calles de los pueblos y ciudades de la provincia.
Este pájaro, que "siempre ha estado vinculado al hombre y a sus asentamientos", construye sus característicos nidos formados por más de 1.000 trocitos de barro.
Para los ornitólogos, “una de sus principales amenazas es la destrucción de sus nidos, debido a las quejas de los vecinos por la suciedad de los excrementos de las aves que ensucian las fachadas o ventanas, por lo que deciden tirarlos sin importarles la vida de las crías o huevos que haya dentro ni el esfuerzo de esos diminutos padres para construirlos".
Ambos explican que la presencia de estos nidos en los edificios resulta "más beneficiosa que perjudicial para el hombre", ya que estas aves "reducen el número de insectos de forma natural".
Por otra parte, advierten de que tanto la legislación española, como la europea, protegen a estas aves sancionando con entre 5.001 a 200.000 euros la destrucción de los nidos en época de cría, mientras que el Código Penal "tipifica su destrucción como delito".
Por ello, ambos ornitólogos destacan la existencia de "soluciones en el mercado para proteger los edificios de los excrementos", siendo necesaria en todo caso una autorización para retirar los nidos, "siempre fuera de la época de cría".





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