Día Domingo, 18 de Enero de 2026
El curso de verano de la UNED dedicado a El Greco, del que se cumple el centenario de su fallecimiento el próximo año, ha puesto de manifiesto la importancia de sus años jóvenes en su trayectoria, si bien fueron “los más oscuros”.
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Las normas impuestas por la Contrarreforma y los modelos estéticos que buscaba, atendiendo a esa revolución religiosa, el rey Felipe II para decorar su monasterio en El Escorial, no encajaron con un joven Doménikos Theotokópoulos que se vio rechazado no sólo aquí sino también en su llegada a Toledo, según ha destacado a los años de su juventud.
Anticipándose a la efeméride, la directora del curso, Alicia Cámara, catedrática de Historia del Arte de la UNED, ha considerado que se trata de un momento “esencial” en el desarrollo del artista, reinterpretado en los siglos posteriores pero que no obtuvo el éxito que buscaba en los lugares por los que pasó.
Incomprendido
Desde su Creta natal hasta Toledo, pasando por ciudades como Venecia o Roma y también El Escorial, El Greco fue un artista “incomprendido” cuyos primeros años han quedado “escondidos”, pero cuya técnica ha sido y sigue siendo objeto de estudio, como ha destacado la exjefa del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado, Carmen Garrido, que próximamente publicará un libro al respecto.
El exdirector del Museo del Prado, Fernando Checa, ha achacado el rechazo que experimentó El Greco a que El Escorial, en ese momento, era un lugar “decisivo” del arte español en la segunda mitad del siglo XVI que pretendía ser “un archivo religioso y de la Contrarreforma”, de modo que quedaran reflejadas en él las ideas de esta revolución religiosa opuesta al protestantismo.
Así, El Escorial se convirtió en escenario para mostrar “miles” de obras de arte de todo tipo y de diferente valor, desde objetos religiosos hasta joyas, pasando por vestidos, cuadros o incluso puertas trabajadas ricamente por los ebanistas, lo que acabó resultando una “cámara de las maravillas” que posteriormente ha pasado a ser considerado por muchos como “la octava maravilla del mundo”, ha indicado Checa.
Toledo
En este contexto, El Greco llegó a Toledo con las expectativas “abiertas” para probar una fortuna que hasta entonces le había sido negada y recibió, tal como ha estudiado Palma Martínez-Burgos, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y experta en la presencia de El Greco en Toledo.
Se le encargó ‘El expolio’ para la sacristía de la catedral de Toledo y el deán de la seo también le hizo un encargo personal, además de, con destino al monasterio de El Escorial, encomendársele ‘El martirio de San Mauricio’, pero su pintura provocó un “fuerte impacto” y no llegó a gustar, ha añadido.
“Tuvo una competencia muy dura”, ha reconocido Palma Martínez-Burgos, añadiendo que, sin embargo, esos artistas a los que tuvo que enfrentarse, como Blas de Prado o Luis de Carvajal, los grandes pintores del momento, quedaron “desdibujados” posteriormente por la figura de El Greco.
Fue un “incomprendido”, aunque los siglos han llevado a una reconstrucción historiográfica de su figura y de su obra, ha concluido Santiago Arroyo, coordinador del curso.





toletanus | Jueves, 04 de Julio de 2013 a las 10:23:27 horas
Excelente curso, con profesores que tenían cosas que contar y las contaron.
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