Del Sábado, 31 de Enero de 2026 al Martes, 03 de Febrero de 2026

Dormir bien es el resultado de muchos factores, pero a menudo pasamos por alto que nuestra cabeza se pasa al menos seis horas diarias apoyadas sobre una almohada.
Elegir las mejores almohadas y utilizarlas correctamente es una de las claves para mejorar la calidad del sueño. Al igual que el colchón, la almohada no es un simple gasto, sino una inversión que obra maravillas en la calidad de nuestro sueño.
Tu almohada y tú
Al menos te pasarás la cuarta parte de tu vida durmiendo. Esta afirmación debería bastar para que te des cuenta de lo importante que es contar con una buena almohada y mantener una postura saludable al dormir.
No solo dormirás más y mejor, sino que evitarás el dolor y la rigidez al despertar. Y es que, cuando el cuello y los hombros no tienen un apoyo firme, la tensión y el malestar se trasladan fácilmente a toda la columna vertebral y al resto del cuerpo. Cuida tu almohada y te cuidarás a ti.
Las distintas posiciones para dormir
La misma posición para dormir no es válida para todos. Cada persona tiene una forma preferida para ponerse cómoda mientras duerme. Algunos duermen sin moverse en toda la noche y otros cambian de posición constantemente.
Veamos qué tipo de almohada escoger según nuestra posición favorita:
De lado
La almohada debe ser firme y de cierta altura para compensar la diferencia de nivel entre la cabeza y el hombro de apoyo.
Boca abajo
La almohada será preferentemente blanda y plana, para mantener la columna vertebral en una posición lo más parecida a la natural.
Boca arriba
Lo mejor es una almohada de firmeza media y no demasiado plana para que se adapte a la curvatura natural de la parte superior de la columna vertebral.
¿Cuándo decir adiós a nuestra vieja almohada?
Como regla general, nuestra almohada debería sustituirse cada tres o cuatro años. Seguramente pensarás que es una vida demasiado corta para tu almohada.
Lo cierto es que, por mucha que sea la calidad de una almohada, poco a poco va adquiriendo deformaciones y perdiendo firmeza.
Además, las almohadas de baja calidad absorben fácilmente las células muertas de la piel, y la grasa corporal, favoreciendo la colonización por ácaros.
Y el problema no es que esto produzca olores más o menos desagradables, sino que los ácaros pueden provocar alergias e interferir en la respiración.
Un truco para saber si ha llegado el momento de cambiar tu almohada es doblarla por la mitad: si se queda doblada o no recupera totalmente su forma original, es hora de sustituirla.
Cómo cuidar una almohada de calidad
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No obstante, podemos prolongar al máximo la vida útil de nuestra almohada con un sencillo procedimiento:
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Si la almohada no la incluye de serie, añade una funda interior entre la almohada y la cobertura del juego de cama.
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Todos los meses, quita la funda interior y lávala con agua caliente y un detergente suave. De esta manera, desaparecerán los restos de sudor y grasa corporal, y eliminarás a los ácaros.
Y de vez en cuando, lava también la almohada si esta es de un material lavable. Antes de hacerlo, consulta la etiqueta para saber cuál es la temperatura adecuada, ya que un lavado a una temperatura excesiva podría provocar que perdiera sus cualidades de firmeza y grosor.




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