Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
'El Neolítico en Ávila: los primeros pastores y agricultores de la provincia'” es el título de la conferencia impartida por la profesora de la Universidad de Valladolid Elisa Guerra Doce dentro del ciclo que tiene lugar en el Museo de Ávila dedicado 'Arqueología de Ávila: actualidad y retrospectiva'.
Guerra es doctora en Prehistoria y autora del sugerente libro 'Las drogas en la Prehistoria. Evidencia arqueológica del consumo de sustancias psicoactivas en Europa', y forma parte de diversos proyectos de investigación arqueológica como el titulado “La neolitización del Valle Amblés (Ávila): las vías pecuarias y los marcadores territoriales como elementos articuladores del proceso”.
Después de introducirnos en este periodo de la historia de la humanidad que sucede al Paleolítico, tema de la conferencia anterior. de la semana pasada, Elisa Guerra introdujo a los asistentes con amenidad en una nueva sociedad dedicada a la agricultura y la ganadería, una nueva etapa de la civilización de hombres productores que dejan de ser nómadas cazadores y recolectores para practicar el pastoreo y el cultivo de cereales y leguminosas.
Adentrándonos en el territorio abulense, cuyo periodo más significativo de esta época es el sexto milenio a.C., Guerra se ha detenido en los hallazgos más significativos encontrados en La Peña el Bardal (Digo Álvaro), La Peña del Águila (Muñogalindo), Los Berrocales (La Colilla), Los Itueros (Santa María del Arroyo), El Cerro de la Cabeza/Bascarrabal (Ávila).
![[Img #112680]](https://avilared.com/upload/images/10_2020/1692_neolitico20.jpg)
Los asentamientos del Valle Amblés son los más representativos del neolítico abulense. Los abundantes yacimientos de la zona se caracterizan por estar al aire libre, salvo la Cueva de los Moros, y se sitúan en los rebordes de ascenso a las sierras, suelen ser grandes bolos de granito en inmediaciones de cursos de agua y pastos estivales.
No obstante, los materiales neolíticos encontrados carecen de contexto y no están asociados a estructuras (hogares, silos, agujeros de poste, etc). La ocupación humana era temporal y ocasional, aunque sucesiva a lo largo del Neolítico y la Edad de Cobre gracias a una importante red de caminos y vías pecuarias. Una buena muestra de estos datos se han observado en las excavaciones realizadas en la Atalaya y el Canto del Cuervo en Muñopepe.
En cuanto al rastro de restos pinturas rupestres, se señalan pequeños detalles en Ojos Albos (Peñas Minguela, Abrigo de las Cabras y Abrigo del corral hondo), El Raso de Candeleda (Peña Escrita /Risco de las Zorreras), Chamartín (Castro de la Mesa Miranda) y Muñoglaindo (Peña del Águila) y Muñopepe (La Atalaya). Mientras que son escasas las muestras de rituales y elementos simbólicos del neolítico abulense, si bien puede citarse otros que aparecieron en períodos sucesivos (IV/II Milenio a.C., calcolítico) como son el Dolmen del Prado de las Cruces (Bernuy Salinero), Tumba del Moro de la dehesa de Robledoso (Lanzahita) y el Túmulo de la Dehesa del río Fortes (Mironcilllo).
Según la investigadora, la neolitización abulense procede del centro de Portugal y Extremadura, siendo abundantes los hallazgos de la actividad ganadera de esta época, lo que no ocurre con los relativos a la agricultura.
![[Img #112681]](https://avilared.com/upload/images/10_2020/5225_neolitico20_3.jpg)
![[Img #112683]](https://avilared.com/upload/images/10_2020/5713_neolitico20_4.jpg)





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