Día Domingo, 18 de Enero de 2026
Viejas historias de lobos
A lo largo de mis exploraciones etnográficas por la provincia de Ávila durante estos últimos años, he podido registrar una gran variedad de etnotextos en relación con el lobo ibérico. Estos testimonios orales revelan el fuerte arraigo de antiguas creencias supersticiosas en la sociedad rural española.
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Uno de los “mitos” más recurrentes en la literatura tradicional, es la presentación del lobo como un depredador sanguinario, que sólo mata por matar. Veamos este interesante testimonio aportado por Juliana Martín Martín, entrevistada por mí en Sigeres (Ávila) el 20 de julio de 2008:
Pero ahora los ganaderos se quejan de que no les pueden matar. Los ganaderos, y que… los estrocen las piaras. El otro día, un señor lo decía…, que bien está, pero que… que no pueden defenderse. Y que es matar…, comer, pero luego matar y matar y matar. Feroz, feroz… Y que no se conforma con lo que coma, sino luego matar.
Nada más lejos de su verdadera naturaleza, que es la de un animal esencialmente cazador. El lobo necesita cazar, –al igual que el pez nadar en el agua–, para poder vivir.
Desde tiempos inmemoriales, la mirada del lobo ha ejercido una fascinación sobre el hombre. Un lugareño de Navalmoral de la Sierra (Ávila), cuando me narraba en cierta ocasión uno de sus encuentros con el lobo, me describía su miedo de esta manera tan plástica:
Pues salió así delante de mí. También se me puso la gorra así, de, de punta… ¡Sí! ¡Hay que tener mucho de respeto! ¡Muchísimo!
En algunos pueblos de España, aún se cree que la mirada del lobo puede provocar afonía, como lo prueba la siguiente leyenda recogida por el escritor Ramón Grande del Brío en su libro ‘Tras la senda del lobo. La huella que dejó Manolín en la Sierra de la Culebra’ (Salamanca: Amarú, 2005), p. 99:
Una vecina de San Vitero perdió, durante ocho días, el habla por causa del lobo. Ocurrió que aquélla cuidaba un pequeño hato de ovejas, en los alrededores del pueblo, cuando, una mañana, aparecieron dos lobos. Entonces, la mujer trató de ahuyentarlos, empezando a dar voces y agitando al mismo tiempo, un cayado, y aunque uno de los lobos se retiró en seguida de allí, el otro, en cambio, quedóse plantado, mirando a la mujer fijamente. Al cabo, aquel lobo optó por continuar su camino; pero, al momento, la pastora advirtió que era incapaz de pronunciar palabra.
En estos encuentros con lobos, los lugareños se valían de todo tipo de recursos para ahuyentarlos (encender fuego, dar voces…). El 2 de junio de 2008, mi abuelo Marcelino Garrido Ajates me contó los medios que utilizó para espantar a dos lobos que le salieron al paso en el camino de Ávila a Bernuy Salinero cuando él era un chaval:
Pero tal miedo me entró…, y recuerdo muy bien que oía yo decir que si coges y enciendes… –entonces no había mecheros–, que enciendes una cerilla o una linterna que lleves, pues los lobos huyen, no te meten mano. Pero yo llevaba cerillas en el bolsillo, echó mano, y me acuerdo que me entraba una tiritera, que se me caían de la mano y no era capaz de encenderlas.
Y ya digo, pues me acordé que también oí decir que si llevas una manta, coges de una punta de la manta al hombro y la echas a la rastra… Y tú vas andando y con la manta a la rastra, y entonces los lobos no te meten mano. Huyen y se van pa` otro lao.
Podría seguir aportando un mayor número de testimonios sobre esta literatura folklórica tan presente aún hoy en el imaginario colectivo de los pueblos españoles. Dadas las limitaciones de espacio, no es éste el lugar ni el momento para realizar un análisis exhaustivo de la cuestión. El tema merecería un extenso trabajo monográfico que reuniese un nutrido corpus de leyendas, documentos fotográficos y grabaciones audiovisuales.
No obstante, espero haber arrojado, a través de este artículo y desde mi modesta posición de estudioso del folklore, un poco de luz sobre un tema tan polémico, delicado y, a la vez, tan actual.




Juan martin | Domingo, 24 de Marzo de 2013 a las 19:04:38 horas
daros un vistazo esto a ver que os parece. http://www.fapas.es/argumentos_lobo.htm
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