Tribuna

Petición: por una ciudad menos caótica

Tribuna Domingo, 28 de Octubre de 2018 Tiempo de lectura:

Finalizado el Año Jubilar Teresiano llega el momento de las peticiones de nuestros políticos a Santa Teresa.

Unos piden que las primarias, esas que se presentan ante la opinión pública como el no va más de la democracia y que no son más que una forma de “legalizar” las dictaduras del partido, les concedan otra vez un sillón que ganaron sin esfuerzo o aplicando el cortapega de ideas de otros.


Los hay que dicen “virgencita, virgencita, que nos dejen como estamos”, por lo menos hasta que termine esta  legislatura, “ocupa y oportunista” que llaman unos y que ellos la califican de acto de responsabilidad.


Alguno, no públicamente (no se lo permitiría la ideología) reivindica, (lo de pedir, rogar, o suplicar estaría mal visto entre sus votantes) que se consolide la fusión con otras fuerzas que amenazan con fagocitarlos y eliminar los sillones ganados con “sudor” en una sociedad con pocas posibilidades de encajar.


De los fagocitos no tengo constancia. Tal vez no tengo buenas cartas.


Hay también, quienes no piden, solamente “tratan” con los iguales, es decir, los que piensan que lo único bueno es aquello que no tiene nada que ver  con  los poderes establecidos, cuestión de pureza intelectual.


Otros se inclinan, entre alabanzas de felicidad incontenida, a que la patrona ilumine a un partido venido a menos, por lo cual añaden “Ávila” a sus  siglas como para  tener una “recomendación”  ante La Santa. De ilusiones también se vive.


Alguien, con la osadía  propia del que solo tiene algo que ganar y poco que perder, implora que el año próximo se reconozca su esfuerzo y aparecer en el panorama político abulense añorando, eso sí, épocas predemocráticas.


Y, cómo no, los hay que rezan, imploran (aparte de lo tradicional de prosperidad, felicidad, confort...) y hacen peticiones más propias de otra época, como que “Ávila sea una ciudad más católica”. Yo, como diría un buen amigo, me inclino a que sea menos caótica.


Al regidor de esta ciudad, propietario de pleno derecho de tan locuaz perla, le ha traicionado el subconsciente y aún no ha comprendido que es el alcalde de todos los vecinos independientemente de sus creencias y que en el siglo XXI, en un estado aconfesional, están de más todas estas “muestras de fe”.


Pero tal vez, el volver a ser parte del “pastel municipal” sea el denominador común de las peticiones de la “clase” política abulense, eso sí, sin hacer examen de conciencia, ¿para qué?


Yo soy más de pedir por vivir en una ciudad con una sociedad crítica e inconformista, reivindicativa, exigente con sus representantes y que, por fin, se libere de un letargo que dura ya mucho tiempo.


Pero la realidad es que  todos piden, como dice la canción: “Salud, dinero y amor y el que tenga esas tres cosas que le de gracias a Dios”.


Cosas de Pero Grullo: “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”.

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