Del Viernes, 16 de Enero de 2026 al Miércoles, 21 de Enero de 2026
El Colectivo Azálvaro ha insistido en criticar la aparición de numerosas aves muertas en el entorno del Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de Urraca, como dos buitres leonados, un busardo ratonero, cinco cigüeñas blancas y una corneja.
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También han advertido que han encontrado residuos sanitarios, lo que está prohibido ya que pueden constituir vectores de infecciones y son un riesgo para la salud pública. Se trataba de una vía y placas radiográficas entre bolsas de plástico, lo que consideran “un problema de salud pública”.
Según el colectivo conservacionista, la vigente autorización ambiental del CTR prohíbe expresamente el depósito de residuos hospitalarios en el vertedero de rechazos, ya que sólo se autoriza la entrada y gestión de los residuos municipales o urbanos.
El colectivo, que ha presentado denuncia ante el Seprona de la Guardia Civil, ha detallado cómo las ocho aves se encontraban a poca distancia de las instalaciones, por lo que creen probable que se hubiesen alimentado con fragmentos de plásticos que se encuentran al aire libre mezclados con los restos orgánicos en la zona de rechazo del vertedero.
Estos materiales podrían haber obstruido su sistema digestivo, hasta el punto de causar su muerte por inanición. La ingesta de plástico produce también efectos en el sistema nervioso, que con una descoordinación motora supuestamente propicia las colisiones con tendidos eléctricos y aerogeneradores.
Incumplimiento
Según la asociación conservacionista, “el goteo constante de vidas silvestres que se cobra el CTR Ávila-Norte no se puede contabilizar en valor dinerario, pero es infinitamente superior al ahorro en términos de inversión en medidas de vigilancia y protección conseguido por la empresa operadora”. Apuntan que el ahorro está basado en “el incumplimiento de la legislación vigente en la materia” y en el pliego de condiciones firmado ante el Consorcio Provincial de Ávila-Norte.
El Colectivo Azálvaro ha insistido en criticar a la empresa Urbaser, que gestiona el CTR porque se ha convertido “por vía directa e indirecta en foco de atracción de las aves, en el mayor sumidero de especies necrófagas de interés comunitario de la Red Natura 2000 en Castilla y León” debido a la “enorme la cantidad de muertes por intoxicación, electrocución y colisión en líneas eléctricas y parques eólicos próximos, acaecidas desde la apertura del vertedero”.
También critican al Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta en Ávila y piden “una corrección del problema en su origen, y una compensación medioambiental por el daño causado”.





Mariano | Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 a las 18:38:12 horas
Las aves tambien envejecen y se mueren no todo pueden ser veneno de todas formas este colectivo que siempre anda dando la murga con las aves, que las eduquen para que no vaya allí
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