Ciudadanos de Cataluña, como ejemplo

Luis Represa

El éxito de Ciudadanos en las elecciones catalanas es la demostración clara de que no hay mejor táctica electoral que los principios y la coherencia.

Hay que felicitar y congratularse porque un partido surgido de la sociedad civil, sin medios de comunicación, sin dinero, con la animadversión pública del nacionalismo, y el desdén y rechazo de esas dos agencias de colocación que responden al nombre de PP/PSOE -partidos viejos y caducos, a los que habría que aplicar la canción de Carlos Puebla (“si tú no acabas con ellos, ellos acaban contigo”)- han triplicado el número de votos, defendiendo la nación española en su sentido más noble. Nación de ciudadanos libres e iguales en derechos, al amparo del pacto constitucional del 78.

Ciudadanos ha enarbolado ese concepto de Nación con mayúsculas. Sin complejos, patriotismo constitucional que lo llaman, y que entronca directamente con la Constitución de Cádiz, y con la tercera España que alumbró  en la República, y que fue masacrada por ‘los hunos de derechas y los hotros de izquierdas’.

Esa reivindicación de Nación española, que sólo una izquierda desconocedora  de la historia , y acomplejada hasta el delirio por los nacionalistas , confunde con la una grande y libre que decían los franquistas.

Ese concepto de patria constitucional, moderna y europea que representa Ciudadanos de Cataluña, debiera ser mirado con simpatía y alivio por la otra contraparte del cenagal hispánico. Ese Partido Popular doblemente acomplejado. Ante los nacionalismos y ante la izquierda. 

Sin embargo, en una muestra más del pelaje y plumaje del que están hechas sus élites  partitocraticas y pesebreras, se han dedicado a ningunear  y denigrar a Ciudadanos hasta el punto de que esa lumbrera del pensamiento occidental que se llama Alicia Sánchez Camacho atribuyó su voto a los antisistemas.

Es decir, vaya usted a la contienda electoral sin medios, defendiendo la Constitución, la igualdad de españoles ante la ley. El parlamento como representación de la soberanía nacional. Sin demagogias ni asambleas populares de calcetín sudado y admiradores del Ché para que le llamen antisistema.

No nos engañemos. El chiringuito PP/PSOE teme a Ciudadanos como teme a cualquier organización que se atreve a romper el dogma cerril de la falsa contraposición izquierda-derecha, en base al cual representan un papel donde ambos están muy cómodos asegurándose un enorme suelo electoral por falta de alternativas mutuas que no sea la abstención.

La ojeriza del chiringuito PP/PSOE a Ciudadanos se debe a su  discurso coherente, en defensa de la Constitución, de la regeneración del sistema político, y a su atractivo para los votantes hastiados del nacionalismo de ambos partidos.

Por otra parte, también los dirigentes nacionales de UPyD debieran pensar en lo difícil que es defender lo que “que nos une” como lema fundacional. Y luego no ir de la mano de aquel partido que defiende exactamente lo mismo que tu predicas, con excusas aparateras y reglamentistas, ante el estupor  de sus militantes y bases.

Ojalá cunda el ejemplo de Ciudadanos, y los españoles decidan tomar las riendas de su vida, involucrarse en política, y defender de forma activa y legal la nación española, ese concepto de nación española que resume Joaquín Sabina en su letra del himno nacional “ciudadanos, ni súbditos ni amos, ni resignación, ni carne de cañón”.

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