La madrugada acompaña al Cristo de las Batallas en su peregrinar por el casco antiguo
Carlos de MiguelJueves, 13 de Abril de 2017 Tiempo de lectura:
La Procesión de la Madrugada del Santísimo Cristo de las Batallas, aquel que viajaba junto a los Reyes Católicos en sus campañas bélicas, volvió a llenar de silencio y antorchas el casco histórico de la capital abulense.
Ha sido en la noche del miércoles al jueves con una temperatura inusual, de verano: 12 grados.
Unos 200 nazarenos salieron a las dos de la madrugada del Jueves Santo para acompañar a esta pequeña imagen del siglo XV en su salida de Mosén Rubí, a hombros de 24 de ellos que van marcando un ritmo militar con el solo sonido de las varas en las que descansan las andas que cargan el paso.
Hacen sonar campanillas entre el sonido de los tambores destemplados y el toque de corneta a silencio, y entre medias se escucha el seco sonido de la madera de las cruces arrastradas por los adoquines.
La procesión deja algunos de los momentos más plásticos de la Semana Santa abulense, no sólo por el silencio que reina en su recorrido sino también por el paso por el Arco del Mariscal y ante la muralla, ante la que sube cual serpiente de fuego por la Ronda Vieja en dirección a la plaza de la Catedral para regresar a Mosén Rubí.
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