El derecho trampa de los ricos separatistas

Alfredo Rodríguez Blázquez

Pretender hoy que Cataluña sea vista como un territorio sojuzgado y oprimido por el resto del estado español es una ofensa a la inteligencia. Es como si nos dijeran que los pobres oprimen a los ricos, como si nos contaran que las víctimas siempre alcanzan un nivel de vida superior al de los verdugos, o como si nos dicen que los pájaros tiran a las escopetas. Yo no sé si el nacionalismo catalán podrá inventarse un futuro, pero si sé que se ha inventado un pasado reescribiendo la historia y contando un relato que nada tiene que ver con la realidad y mucho menos con los hechos.

¿Pero ustedes creen que los nacionalistas catalanes de hoy persiguen  recuperar su identidad?...  Yo creo que no. ¿Quién se la ha robado?

 

¿Quién les impide hablar su propia lengua?... Nadie. Que yo sepa han implantado el monolingüismo en la administración y hasta en la educación.

 

¿Quién les impide conservar su propia cultura y organizarse por sí mismos?... Hoy tienen más autogobierno del que jamás soñaron los nacionalistas catalanes de hace ochenta o noventa años.

 

Entonces… ¿Qué es lo que quieren al iniciar un proceso de desconexión que acabe en  la proclamación unilateral de la república catalana?... Pues yo lo tengo muy claro: los nacionalistas de derechas hacer negocios, es decir: hacer más caja. Y los de izquierdas… bueno, los nacionalistas de izquierdas querrán hacer del nacionalismo una alternativa al capitalismo. Otra cosa no se me ocurre.

 

Y para conseguirlo por la vía legal no dejan de apelar a un derecho, el derecho a decidir, que no existe en ningún tratado internacional y que no deja de ser un eufemismo del derecho de autodeterminación. Un derecho-trampa al que se suma sibilinamente -en un porcentaje muy alto- la izquierda de este país.

 

Igual lo apoyan porque hoy la izquierda ha abjurado –sin habernos enterado- de su tradicional internacionalismo para abrazar el nacionalismo. Igual es que hoy los trabajadores catalanes tienen más cosas en común con los ricos burgueses que quieren independizarse que con los trabajadores castellanos o extremeños.

 

O igual, digo yo, porque ya no hay proletarios a los que seducir… ni trabajadores que les voten mayoritariamente, ni parados que les apoyen masivamente y eso les lleva a buscar “nuevos proletarios” entre las clases medias y medias-altas del país, las cuales abundan en las regiones más ricas de España. Porque ahí, en las clases de rentas medias y medias-altas y en los trabajadores de las administraciones públicas, tiene  hoy su caladero de votos esta izquierda que aboga por el derecho a decidir. Una izquierda que se refiere a España como una nación de naciones,  como si la nación española tuviera algo que ver con la extinta Yugoslavia.

 

O igual, que a veces hay que pensar mal para acertar, porque los nacionalismos abren grietas profundas que horadan en el régimen constitucional y democrático vigente que ellos quieren derribar.

 

Todos saben, me refiero a las formaciones nacionalistas, independentistas, anticapitalistas y a la izquierda que es partidaria del derecho a decidir, que si se hiciese hoy una consulta legal sobre la independencia de Cataluña ganaría el “no”.

 

Y si lo saben, se preguntarán muchos, ¿por qué exigen que haya un referéndum que perderían?...  ¿Quizá, como dicen ellos, porque en eso consiste la democracia real?...  ¡Ni de coña!

 

Lo exigen por una cuestión muy simple: un referéndum  daría a los nacionalistas una carta de naturaleza jurídica y política de la que hoy carecen. Y a partir de ahí… ya nadie podría negarles su propia identidad nacional y habría tantas consultas legales como hicieran falta hasta que saliera el “sí”. Cualquier consulta legal y vinculante sobre la independencia de un territorio solo puede acabar de una forma: con la independencia de ese territorio. En Escocia habrá un segundo referéndum, un tercero… y así hasta que salga el sí. Y cuando salga el sí… el proceso será ya irreversible. Y lo mismo ocurriría en Cataluña.

 

Esto es lo que buscan unos, los nacionalistas de derechas e izquierdas, aunque sus motivaciones sean distintas. Los otros, la izquierda  “española” que apoya la consulta, lo que busca es mantener vivo un conflicto que les permita seguir horadando en la democracia liberal y representativa que ellos aborrecen.

 

Y a todos les importa un comino el pueblo, los ciudadanos, los de Cataluña y los del resto del estado; los únicos que pagan siempre los caprichos de los ricos y los sueños de unos pocos y los únicos que nunca sacan réditos de sus sentimientos.

 

Y es que, como dijo Rosa de Luxemburgo: “el separatismo es una trampa burguesa que solo busca la autodeterminación de la clase dirigente”.

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