Sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno

Ávila 1.131, abierto a iniciativas culturales y empresariales

Carlos de Miguel Jueves, 19 de Mayo de 2016 Tiempo de lectura:

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán abre su sede, Ávila 1.131, como un "observatorio activo" donde se unirán la actividades culturales con el apoyo a los emprendedores.

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La sede se encuentra en un edificio rehabilitado durante los últimos años en la calle Caballeros 17, que quiere acoger "una iniciativa abierta" con "una programación a la medida de las necesidades de la ciudad", según ha explicado en la presentación el director académico y de relaciones internacionales, Álvaro Matud.


Cada una de las cuatro plantas tiene un objetivo: 'espacio abierto' dedicado a la cultura; 'ágora', punto de encuentro para favorecer reuniones y relaciones profesionales, networking y compartir experiencias; la 'palestra', zona dedicada a la formación para emprender proyectos empresariales, sociales o culturales; a la cultura: y el 'estudio', espacio para el trabajo intelectual, investigación y coworking.

 

[Img #55737]La primera actividad es la exposición 'La ciudad natural. Vida_Persona_Futuro' para "poner el valor el estilo de vida de las ciudades como Ávila, que mantienen una equilibrada relación hombre-naturaleza-ciudad", según el comisario de la muestra, el abogado especialista en urbanismo Albert Cortina.


El nombre del observatorio, Ávila 1.131, está referido a la altitud media de la ciudad. La instalación de la fundación en la capital abulense obedece a la relación de su fundadora con Ávila, ya que en el siglo XVII, uno de sus antepasados, Pedro José Golfín de Carvajal y Portocarrero, señor de Torre Arias, se casó con la abulense Graciana del Águila Montalvo y Rojas, hija de Gil del Ávila, regidor de la ciudad de Ávila.


Esos vínculos permanecieron cuando Narciso Salabert y Pinedo, Marqués de la Torrecilla y senador por Ávila, cedió la dehesa de Garcipedro a su hija, María de los Dolores de Salabert y Arteaga, casada después con Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno y Gordón. María de los Dolores dejó la dehesa y otras fincas de la provincia, como La Serrota, a su hijo Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno y Salabert, padre de Tatiana.


Desde 2014 la fundación desarrolla un plan de desarrollo rural en el entorno de 17 pueblos situados alrededor de sus fincas, en la zona de Solana de Rioalmar, dedicado a apoyar a emprendedores del  medio rural. Hasta ahora han participado 113 emprendedores y 56 empresarios, de donde han salido 39 propuestas de proyecto, de los que tres se han hecho realidad con ayudas de la fundación para ponerlos en marcha.


Por otra parte, la fundación trabaja en el cuidado de la finca La Serrota con la repoblación de 40 hectáreas con 100.000 pinos.

 

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