Las cacicadas y los informes técnicos

Luis Represa

Lo que van a leer les va a parecer producto de alguna sustancia alucinógena, quizás peyote o ayahuasca, y es qué, sólo desde la ingesta de alguna sustancia psicotrópica, se puede entender el informe técnico, por el cual, el Ayuntamiento de Ávila justificaba la necesidad de recalificar más de un millón de metros cuadrados mediante la modificación sexta del plan general de ordenación urbana en la zona sureste de Ávila, y cuya nulidad, condena al ayuntamiento a indemnizar con dinero de todos los abulenses a la empresa Alter.

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Ese informe recogía la necesidad de más vivienda y suelo residencial, por qué Ávila llegaría en el año 2025 a tener entre 88.000 y 111.000 habitantes, es decir, en diez años se duplicaría la población, conforme a las siguientes previsiones:


1.- “la crisis económica no va a ser durable”, y además “en época de crisis las empresas y el tejido industrial se desplaza de Madrid a la periferia”.

2.- “la mejora de infraestructuras y comunicaciones de Ávila a Madrid,  junto con la generalización del automóvil provocará un desplazamiento de ciudadanos que   trabajaran en Madrid y residirán en Ávila”.

3.- “La posible línea ferroviaria de alta velocidad AVILA-SEGOVIA-MADRID incrementará la población”.

4.- “La población seguirá creciendo por la llegada de más inmigrantes”.

Pocas veces uno ha visto mayor tomadura de pelo, sería cómico si no fuera por qué ese informe técnico justificaba la destrucción y pérdida irreparable de la zona sureste de Ávila de por vida.


Ese informe, y la decisión de urbanizar cien hectáreas para satisfacer necesidades ficticias, es prueba del concepto en que los responsables políticos de urbanismo tenían y tienen de los abulenses, a los que se les supone lo suficientemente gilipollas como para tragar con eso y mucho más.


Imaginen  un inmenso paisaje de viviendas y solares vacíos desde la ciudad deportiva hasta Naturávila, ante el desconcierto de los habitantes de Ávila, viendo un hermoso paraje destrozado de forma irremediable.


Entonces, en ese entonces, estos pájaros esgrimirían su informe técnico realizado por expertos urbanistas y demógrafos, todos ellos eminencias, y así justificarían su decisión con un argumento técnico que no político.


¿Me siguen?, la táctica es conocida, planeo la cacicada, la encubro mediante un informe técnico y así me libro de la prevaricación, pues hice lo que dijeron los técnicos, que a su vez, van a decir lo que yo quiero que digan, pues si no, no trabajarían para mí; y además, y por si fuera poco, tengo a la Junta de Castilla y León, ese organismo-alimaña  inútil y dañino  que me avala todo lo que digo y hago, que para eso son de mi cuerda y partida.


Claro que tampoco es alentador el comportamiento de nuestra alegre y combativa izquierda abulense, demostrando en este tema que estuvo a la bajura del equipo de gobierno, y así, Izquierda Unida no fue capaz de presentar alegación alguna en el expediente administrativo de dicha recalificación,  por su parte el PSOE presentó alegaciones administrativas en contra de la recalificación y anunció un recurso, recurso que fueron incapaces de presentar, a pesar de tener como cabeza de lista y concejal  a un lúcido  arquitecto humanista como José Antonio Chamorro, el cual se harto de anunciar que esa recalificación de más de un millón de metros cuadrados era  ilegal, una  auténtica barbaridad e hipotecaba de por vida  la ciudad.


Es decir; el mayor pelotazo ilegal urbanístico de Ávila justificado en majaderías, y la izquierda contempla impávida el desastre al que nos lleva el ayuntamiento.


De los grupos municipales, únicamente Unión Progreso y Democracia (UPyD) llevó hasta el final su oposición a semejante latrocinio, y junto a otros actores consiguieron salvar vía judicial, esa zona de Ávila e impedir el pelotazo.


Lo curioso,  es que esa izquierda de Ávila (cómplice y escudera del Partido Popular por omisión de esa barbaridad), achaca a UPyD querer judicializar la política, y llaman demagogia a recurrir los actos manifiestamente ilegales.


El cuento ya saben como acaba, Don Miguel Ángel García Nieto fue elegido senador por Ávila y Don Alberto Plaza es alcalde de Simancas (Valladolid), para ellos la historia es pasado y ese pasado se difumina ante su luminoso  futuro. En ambas instituciones ambos personajes seguirán al servicio de los ciudadanos sacrificándose por nosotros y desechando las cientos, ¡que digo cientos! las miles de ofertas de las múltiples empresas privadas que llaman a sus puertas deslumbradas por su talento y maneras.


Sin embargo, la historia que se contó, para Ávila no es pasado, es presente, que en cifras son las siguientes; 22% de paro, envejecimiento poblacional, crecimiento demográfico tendente a cero, deuda del ayuntamiento de más de 40 millones de euros, y ahora a pagar una indemnización, como mal menor a cambio de salvar la zona sureste de su destrucción.


Eso sí; no hay que deprimirse;  dentro de 100 años hay otro centenario, y con un poco de suerte nuestros bisnietos votaran a los bisnietos de García Nieto, con la promesa de que en el 2120 Ávila no tendrá peaje, y tendrá Ave y llegará a 180.000 habitantes, pero no porqué lo digan ellos, lo dirán los informes de los técnicos, técnicos que... ... ..., por supuesto, acierta  usted, serán los bisnietos de los técnicos que ya entonces, hicieron informes para gilipollas.

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