Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
De lo justo y lo injusto
“¿Es lo justo, justo en sí, porque le place a los dioses, o le place a los dioses porque es justo en sí?”. “Lo justo le place a los dioses porque es justo en sí, pero no es justo en sí porque le plazca a los dioses”.
La pregunta y respuesta que se formula Platón, salvando la distancia del tiempo, no la de la cultura, supone la existencia independiente de lo justo y de lo injusto, como entidades esencialmente eternas, sin necesidad de apelar siquiera a un Dios legislador. De aquí resulta que la verdadera justicia y el verdadero Derecho están desligados de toda relación temporal e histórica, alojados ambos en el mundo de las Ideas, por lo que el Derecho históricamente existente nunca podrá reproducirlos plenamente.
Aristóteles, en su ensayo ‘Ética a Nicómaco’, dentro de lo justo válido en una comunidad política, distingue lo justo natural y lo justo legal.
Estamos inmersos en un proceso de crisis, en el que el ‘dios legislador actual’ obvia lo justo natural inclinándose por lo justo legal, sin profundizar en lo natural, pues esas leyes tan rígidas, tiránicas y discriminatorias que aplica a la comunidad política, destruyen lo natural y, cuando lo natural se destruye, ¿qué nos queda?: lo injusto, la injusticia, las desigualdades, el caos.
Podríamos aplicar esta fundamentación a cualquier situación actual, pero me voy a referir a una situación, solamente a una, la SANIDAD PÚBLICA.
La legislación del copago de recetas está causando efectos negativos a todas las personas, por ello, no es natural. Se plantean distintas situaciones socio-económicas en las que ese ‘dios legislador’, por no aplicar lo justo-natural, inducido por su ideología o presiones de otros dioses terrenales más poderosos que él, pueda verse inmerso en situaciones inhumanas preocupantes, amén de que sus leyes le puedan acarrear responsabilidades administrativas, civiles e inclusive, penales, por causar efectos perniciosos a la salud de algunas personas.
Manuel tiene 67 años, persona culta, inteligente, que por circunstancias de la vida y, más en estos tiempos en los que nos puede suceder a cualquiera, vive desde hace varios años en el umbral de la indigencia, como miles de personas. El pasado 17 de julio, su médico de Atención Primaria le entrega las recetas de los medicamentos que no puede dejar de tomar pues padece varias enfermedades crónicas como, diabetes mellitus, depresión severa, hipertensión, problemas cardíacos… Por ese motivo, su tarjeta sanitaria es de las que otorgan a personas sin recursos o, lo que es lo mismo, a los indigentes. Los medicamentos recetados, insulina, diazepam…, no pudo adquirirlos por no tener dinero para pagarlos, pues a pesar de que en su tarjeta sanitaria dice textualmente ‘FARMACIA GRATUITA’, con la nueva ley del copago se negaron a dispensárselos.
Por no poder suministrarse la insulina le están apareciendo en el pie derecho unas úlceras, pudiendo suceder que por esta falta de medicación le tengan que amputar dichas extremidades o inclusive llegar al fallecimiento por causa de una gangrena, con la agravante de que al estar en esta situación, su depresión aumenta sin un control médico adecuado.
Ante esta situación el pasado 1 de octubre, Manuel decidió, unilateralmente, interponer denuncia en los Juzgados de Plaza de Castilla contra doña Ana Mato Adrover, ministra de Sanidad del Gobierno de España; doña Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, expresidenta de la Comunidad de Madrid; y don Javier Fernández Lasquetty, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid; por un presunto delito de imprudencia temeraria (según denuncia), por, entre otras pruebas fácticas, los posibles resultados que le pudieran llevar a la amputación de una pierna o de su muerte (“sic”).
No podemos aún saber el resultado de esa denuncia, lo cierto es que miles de personas estarán sufriendo en sus carnes las leyes injustas y tiránicas de ese ‘dios legislador’, ante situaciones como estas que, por otro lado, conocían que se iban a producir, y en lugar de legislar la ley justa, la ley natural, se inclinan ante los ‘dioses mercados y poderosos sin escrúpulos’, legislando la injusta, la ley del sufrimiento. Pues lo justo legal puede ser de una o de otra manera y puede ser mudable; es la medida la que varía, esa medida la puede variar el legislador no teniendo porque ser la misma en todas partes ni para los más desfavorecidos, como no lo son los regímenes y programas políticos, si bien solo alguno de esos programas es, por naturaleza, el mejor en todas partes y en la situación actual no se está aplicando el mejor, ni siquiera el prometido.
Pero también nos llama sumamente la atención que los ministros del DIOS de la Biblia, ministros del Legislador de Leyes Supranaturales, del Bien y el Mal, del Hijo del Hombre y Hermano del hombre, hayan abandonado los púlpitos, y silencien esas injusticias del ´dios legislador’ a las que su otro Dios, nuestro Dios, condenó y condena, desde no sé qué lugar, dando una mala imagen de su ministerio al ‘rebaño’, pues alguien pudiera pensar que se están aplicando aquel refrán español de “ande yo caliente y ríase la gente”. Pues lo injusto no place a su Dios.



Macanaz | Martes, 16 de Octubre de 2012 a las 21:43:02 horas
Una denuncia penal que sera archivada en un santiamen y un articulo basado en la vieja falacia de lo que no me gusta no es justo y que existe un derecho natural (que el autor pretende anclar a los pulpitos) que ha de ordenar la sociedad.
En Avila seguimos en la Edad Media.
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