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Leonard Cohen, un poeta en Madrid
Hacer una crónica de las casi cuatro horas de concierto que ofreció Leonard Cohen en Madrid es mucho más que repasar las canciones que sonaron, la banda que lo acompañaba, el sonido o la iluminación…
Hablar de lo que sucedió el viernes 5 de octubre en el Palacio de los Deportes de Madrid supone hablar de arte, de la vida, de la elegancia, la sabiduría y la honestidad de un hombre de 78 años que esa noche decidió “darlo todo”. Pero, sobre todo, supone hablar de emociones…
…Y quizá eso sea lo más difícil de describir, las emociones… o cómo explicar que la figura encorvada de un hombre que se acerca sigiloso a los 80, con esa voz, que parece nacer de lo más profundo de las entrañas, sea capaz de traspasar la invisible barrera que separa el escenario del público y consiga remover los sentimientos.
Conviene recordar que Leonard Cohen llevaba bastante tiempo retirado de los escenarios -en la década de los 90 se había recluido en un monasterio budista- y su vuelta en el año 2008 se había visto forzada por una delicada situación económica, puesto que su antigua representante se había dado a la fuga con gran parte de su fortuna. Por eso, quizá considero tan honesto este regreso, pues lejos de buscar una forma fácil y rápida de “hacer caja”, está ofreciendo la mejor versión de sí mismo con conciertos de más de tres horas, e incluso con la publicación en 2012 de un nuevo trabajo, ‘Old Ideas’.
Todo lo que sucedió en el concierto del viernes parecía perfectamente orquestado, la iluminación, la sobria puesta en escena, el perfecto sonido y, por supuesto, los músicos. El propio Cohen se encargó durante toda la noche de reconocer la labor de sus músicos, quitándose el sombrero a modo de reverencia cada vez que cedía protagonismo a cualquiera de ellos. Cabe mencionar de forma especial al aragonés Javier Mas con las guitarras, el laúd y la bandurria.
Y sobre este engranaje, sobresalía la figura de Cohen, con esa voz que lo llenaba todo, y ese poso de hombre sabio y humilde, que tiene mucho que contar y que es capaz de transmitirlo con una intensidad difícil de describir. Cuando alguien tiene esa capacidad para cantar historias y emocionar al que las escucha, no necesita grandes montajes, ni luces espectaculares, ni fuegos de artificio… a fin de cuentas, eso es el arte en estado puro.
No he encontrado ningún video del concierto de Madrid con calidad suficiente, así que he rescatado un par de videos de su anterior gira de 2008, ambos temas sonaron en Madrid, por supuesto. En primer lugar el mítico ‘Hallelujah’:
Y por último ‘First we take Manhattan’:
Comenzó Leonard Cohen el concierto diciendo: “no sé cuándo nos volveremos a ver, así que esta noche os vamos a dar todo lo que tenemos…” y no mentía en absoluto. Desde esta humilde opinión solo puedo decir una cosa más… GRACIAS LEONARD!!





laura | Martes, 16 de Octubre de 2012 a las 22:48:15 horas
Un maestro en todo sentido. Muy buena cronica.
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