Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
El odio de los soberbios
Hace muchos años que tuvo lugar en un país de África, creo que fue en el Congo, una guerra tribal entre gigantes y pigmeos. Como éstos eran mucho más numerosos, la guerra la ganaron los enanos; y lo primero que hicieron fue cortar las piernas de los gigantes a la altura de las rodillas.
Cortar, aserrar, rajar, son verbos que conjuga el ser humano cuando el odio inunda su alma. Y una vieja afición a la que son adictos todos los acomplejados, los inadaptados y los fanáticos del mundo. Francisco de Goya, retrató el odio en un lienzo donde dos gañanes, enterrados hasta las rodillas, se están matando a garrotazos. Y si nos remontamos al fatídico año de 1936, las actitudes irreconciliables de un bando y de otro se resolvieron en una cruenta guerra civil que el presidente de la II República, Manuel Azaña, la definió como el enfrentamiento entre dos odios: “el odio destilado lentamente en el corazón de los desposeídos, contra el odio de los soberbios que no soportaban la insolencia de los humildes”.
En Cataluña y en España ha llegado la hora de los soberbios, de los fanáticos. El independentismo es más que una ideología, es casi una religión basada en argumentos alejados de la racionalidad, de cualquier modelo socio-económico y de la política. Es frentismo puro y duro: ellos y nosotros. La hora de la verdad, la del odio de los soberbios, ha llegado. Esperemos que el odio de los humildes no aparezca. Si la no política ha sido la culpable, la política, a día de hoy, no va a ser la solución. Entre Moncloa y la Generalitat siempre se negoció política y económicamente a cambio de favores mutuos. El “do ut des” (doy para que me des) determinó todas las relaciones entre ambos gobiernos. Unos lo utilizaron para conservar el poder y crear redes clientelares y los otros para ir construyendo patria a través de competencias como la educación. Todo se fue conllevando hasta que no hubo dinero para tanto y para tantos. Y de esos barros vienen estos lodos, solo que ahora hay una generación entera de catalanes educados desde la base en el sentimiento catalán y antiespañol y contra los sentimientos no se puede luchar. Creen, porque unos les contaron una mentira y otros permitieron que se contase, que todos sus problemas se deben al estado central y que se pueden solucionar desde la independencia.
La conclusión es evidente: cada euro transferido, cada competencia otorgada, cada estatuto de autogobierno, solo ha servido para acercar más a la Generalitat al objetivo de la secesión. Ahora la política, y la no política, han de dejar paso al estado de derecho, única garantía que tienen las democracias para no pervertirse. Hemos llegado a un punto de no retorno que es difícil predecir cómo acabará. Por eso es fundamental que los humildes (los buenos) no se dejen arrastrar por el odio de los soberbios (los malos) que solo buscan satisfacer sus ambiciones de poder y de dinero. Si los buenos se dejan arrastrar por los malos… el odio devengará en violencia social. Y como dijo Saramago: cuando el odio se apodera del hombre, todo está perdido. Se podrá reconducir la deriva secesionista con la constitución, con las leyes, pero el odio no se puede reconducir con políticas o con dinero. El odio social es un mal que destruye más que cualquier catástrofe, una herramienta que usa la clase dirigente, sin distinción, para anegar a los pueblos y someterlos a sus intereses.
Estamos más cerca de una regresión y una involución que de lo contrario. ¡Qué bien nos conocían Goya y M. Azaña!. Pero quién mejor ha explicado el fenómeno de la independencia ha sido un icono de la izquierda y del feminismo: Rosa de Luxemburgo: El separatismo no es más que una trampa burguesa que solo busca la autodeterminación de la clase dirigente. Y es que, como decía Alejandro Dumas: el orgullo de los que no saben construir, es destruir.




Uno | Sábado, 05 de Marzo de 2016 a las 09:32:00 horas
Empezaba el articulo "actitudes irreconciliables de un bando y de otro " ....vaya,vaya al mismo nivel un gobierno elegido que los miembros golpista de un "alzamiento militar apoyado por potencias extranjeras,Nazis alemanes y Fascistas Italianos" valientes Españoles , solo le ha faltado decir que Franco vino a poner orden, además de ofensivo y sesgado.
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