Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
Oportunismo del cuarto poder
“Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el Senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo. Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y ejecutivo”. Montesquieu. ‘El espíritu de las leyes’, 1748.
Si Montesquieu levantara la cabeza se asombraría, pues su razonamiento sobre la división de poderes, espejo de Constituciones y parlamentos, ha cambiado, o mejor, lo han cambiado. En estos momentos, el legislativo y el ejecutivo son una misma cosa, pues la mayoría absoluta del Grupo Parlamentario que apoya al ejecutivo así lo conforma, pero además, una gran mayoría de ciudadanos no confía en la justicia, por lo que el ejecutivo, el legislativo y el judicial ya no estarían separados. Con la agravante de que esta separación de poderes del estado ya no basta, no interesa y no son los únicos poderes; se complementan con alguno más, y entre ellos, destaca el cuarto poder: LOS MEDIOS (prensa escrita, digital, televisión y radio de cualquier ámbito territorial).
No toda la responsabilidad de este cuarto poder se puede achacar a todos los medios por igual, pues sucede que algunos dirigen su información al lector con el ánimo de favorecer a uno de esos tres poderes: el ejecutivo, el gobierno de turno y sus actuaciones. Y en esta dirección intervienen la ideología del medio (aunque esta puede cambiar dependiendo del partido en el poder), la historia de nuestro país, sus conflictos pasados, su economía, el favoritismo del poder hacia algún medio con presuntas concesiones administrativas o institucionales.
En la historia de la democracia de nuestro país se han vivido situaciones en las que se manifiesta palmariamente, que algunos medios, por intereses o convicciones ideológicas, escriben y se pronuncian con el propósito de influenciar en la política de la nación, para que sus noticias y opiniones calen en los lectores e influyan en sus decisiones con el fin de reorientar sus sentimientos y actuaciones democráticas a favor o en contra del gobierno de turno. Pero en nuestro recorrido democrático ¿estos medios se comportan de la misma manera? No; hagamos memoria.
En el año 1993, después de que, contra todo pronóstico, Felipe González ganara las elecciones generales por casi un millón de votos, un nutrido grupo de periodistas, entre ellos Luis María Ansón (entonces director del diario ABC y más tarde fundador de La Razón), deciden que es necesario utilizar todos los medios posibles para echar a González del poder. En 1998 Ansón confesaba a la revista Tiempo: “González bloqueaba algo vital en una democracia: la alternancia. Si llega a ganar las elecciones del 96, con la bonanza económica no hubiera habido quien lo echase hasta el 2004. No salimos de 40 años de Franco para entrar en 30 años de González”. En aquel grupo de periodistas, que se hicieron llamar ‘Plataforma de Defensa del Derecho a la Información de los Ciudadanos’, estaban representados los directores de los principales diarios de derechas españoles. Ansón contaba en 1998: “Nos reuníamos, generalmente en mi despacho, el director de El Independiente, Pablo Sebastián; José Luís Gutiérrez, de Diario 16; el director general de Antena 3, Manuel Martín Ferrand; el de Informativos de Antena 3 Radio, Antonio Herrero; el de El Mundo, Pedro J. Ramírez”.![[Img #4523]](upload/img/periodico/img_4523.png)
Este grupo de periodistas fueron los que se dedicaron a crear el clima de crispación que acompañó a González en su última legislatura. Se trataba de crear un continuo de noticias buscando entre los trapos sucios de cualquier persona relacionada con el Partido Socialista, e inmediatamente implicar directamente a Felipe González en dicho asunto. Desde los medios se presionaba a los jueces para crear la mayor erosión posible. La operación de acoso y derribo fue, naturalmente, una operación del partido de la oposición liderado por Aznar; se supo que Álvarez Cascos acudió a alguna de estas reuniones, como también se supo, por boca de Ansón, que también se implicaron en esta operación algunos medios financieros. Aún así, Felipe González perdió las elecciones por menos de 300.000 votos, a pesar de haber lanzado contra él una de las mayores ofensivas que se hayan desencadenado contra un político.
Puede que algunos de estos medios o sus directores hayan cambiado o desaparecido en la actualidad, surgiendo fusiones u otros de nuevo cuño y de derecha extrema como Intereconomia, La Gaceta…
Mariano Rajoy está implantando medidas, reformas, normativas, recortes sociales, amparándose en su mayoría absoluta, que además no estaban reflejadas en su programa electoral, por lo que está engañando a sus votantes y a todos los españoles, modificando esas leyes y normativas sociales de las que los ciudadanos estábamos muy orgullosos y por las que durante tantos años se ha luchado y trabajado para conseguir; educación, sanidad, pensiones, trabajo, dependencia, extranjería, igualdad, interrupción voluntaria del embarazo, reformas del código penal… que a los ojos de cualquier ciudadano son más perjudiciales, discriminatorias, injustas e inclusive, inconstitucionales, que aquellas que motivaron el acoso y derribo de Felipe González y su gobierno durante los años de la ‘Plataforma de Defensa del Derecho a la Información de los Ciudadanos’ integrada por el grupo de periodistas que fueron los que se dedicaron a crear el clima de crispación que acompañó a González en su última legislatura.
¿Pudiera estar sucediendo que algunos de los medios que tanto lucharon por el derribo de Felipe y su gobierno, así como los de nueva implantación, se estén moviendo en la caverna, para actuar del mismo modo con Mariano Rajoy? Parece ser que no, o al menos no estamos enterados, pues solamente escuchando y analizando, desde el rigor, sus noticias sobre cualquier tema de actualidad, se observan unas opiniones rancias, ofensivas, plagadas de injurias y calumnias vertidas sin ningún pudor periodístico hacia otros grupos del arco parlamentario, inclusive hacia personas y compañeros de profesión que no piensan como ellos, cuyos fallos de sentencias en sede judicial han supuesto el pago de importantes sumas dinerarias a los condenados. Es, al menos sospechoso, que medios como ABC, La Razón, El Mundo y otros, no critiquen al Presidente Mariano Rajoy ni a su Gobierno por las políticas de recortes, cambios legislativos y reformas tiránicas que están imponiendo, amparados, como ya dije, en su mayoría absoluta en el Parlamento. Pero es indignante que tengan que ser medios de comunicación extrafronterizos (Herald Tribune, Financial Times… ) los que informen de las verdaderas intenciones de Rajoy y su Gobierno, de su falta de proyectos, de su mandato a golpe de decretos ley, de su falta de proyección como estadista, en detrimento de las clases medias de España.
Hemos leído y escuchado, recientemente, que algunos medios nacionales han aprovechado la muerte de Santiago Carrillo para escribir y vociferar frases como traidor, asesino en masa, terrorista; todas despectivas hacia esta persona y en el día de su defunción y sepelio; sin embargo, cuando desapareció Fraga Iribarne, todo eran elogios, alabanzas, palabras de cariño y respeto. La crítica es buena, pero el odio, el insulto, la rabia y la mentira, muy malos consejeros, sobre todo en profesionales de la información, que en muchas ocasiones hacen caso omiso, sin importarles, al código deontológico del periodista.




lectora | Martes, 09 de Octubre de 2012 a las 17:28:48 horas
La presidenta de Castilla La Mancha, Dolores de Cospedal, está muy cerca de colocar a otra persona de confianza entre los altos cargos de Enresa, la empresa pública de residuos nucleares. El elegido para la dirección de la comunicación de la compañía es Carlos Dávila, que hasta hace pocas fechas era el director del diario ultraconservador La Gaceta.
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