Día Domingo, 18 de Enero de 2026
La mística como una experiencia en el mundo actual y vista desde todas las perspectivas es el motivo del congreso que acoge la Universidad de la Mística.
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“La mística puede ser algo cotidiano y no necesariamente ligado a un santo”, ha dicho en la apertura del curso su directora, Maribel Rodríguez, en un encuentro que durante el fin de semana aborda la experiencia mística “desde una perspectiva de una visión plural”.
Esta experiencia “no se da sólo dentro de los contextos religiosos, sino en las personas no religiosas en momentos de plenitud, de armonía, de conexión con el todo, con Dios o como se quiera llamar”.
El III Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad, en el marco de la Cátedra Edith Stein, analiza la visión plural de la experiencia mística, no solo ligada al ámbito religioso, sino también al de la vida diaria y a una vivencia más profunda de la realidad. Un centenar de personas acude al congreso y otras 50 se han matriculado para seguirlo por internet desde países como Japón, Italia, Portugal, Eslovenia, México, Venezuela y Brasil.
Rodríguez ha explicado que, como psiquiatra, a su consulta a veces llegan pacientes que, teniendo experiencias que podrían ser consideradas místicas, “piensan que se han vuelto locas”, cuando en su opinión lo que tienen es “la posibilidad de vivir la realidad con más sentido y profundidad, sean religiosas o no”.
Loco o místico
Para distinguir a unas de otras apunta que el loco “rechina con la realidad, choca con los demás y hace cosas que perjudican a otros y a sí mismo”, mientras que quien vive una experiencia mística, aunque le sucedan cosas, “encuentra más armonía en su relación con los otros consigue estar más sano de lo normal”.
Para reconocer este tipo de sensaciones, explica que existen una serie de “vivencias subjetivas que muestran que la persona vive algo diferente a lo habitual”, manifestándose como una especie de “paz profunda y una sensación de conexión con todo”.
Ha indicado que esta situación suele producirse en personas que “se encuentran en momentos de crisis o de búsqueda”, lo que ratifica el hecho de que históricamente, en momentos de crisis como el actual “producen más experiencias de este tipo”.
Según Rodríguez, quienes tienen algún tipo de vivencia espiritual “sufren menos problemas de depresión, de ansiedad, menos adicciones, menos tasas de suicidio, más bienestar subjetivo y son más felices en su vida”. Y en este contexto hay personas que viven experiencias diferentes en su vida y que no saben si se han vuelto locas, al experimentar ese tipo de sensaciones fuera del marco religioso.





maria | Domingo, 23 de Septiembre de 2012 a las 18:53:10 horas
Totalmente de acuerdo .
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