Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
A tijera, como antiguamente, o a máquina, que facilita y acelera el proceso, los esquiladores han regresado a La Moraña para rendir homenaje a una tradición ancestral que se desarrolla cada vez que llega el calor desde los tiempos de la Mesta.
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Collado de Contreras ha acogido la cuarta edición de la Fiesta del Esquileo, en la que este municipio recuerda los tiempos en los que, además de sembrar los campos, los habitantes tenían en el ganado ovino y caprino otra fuente de ingresos para su economía.
Cuando empezaba el calor, a mediados de abril y hasta finales de junio, ya en verano, las ovejas eran las protagonistas del esquileo, el momento en el que son despejadas de toda la lana que les ha protegido durante el invierno.
Para pasar el verano, los esquiladores estaban más de un mes, en función del tamaño de cada rebaño, saneando a sus animales, a los que legaban -atar las cuatro patas del animal- para ir separando la lana de la piel, en un proceso que tiene sus trucos, tal como ha explicado Antonio González, de Papatrigo, quien aprendió solo el trabajo de esquilador a máquina.
Hasta 7.000 ovejas en algo más de un mes llegaba Antonio a esquilarse junto con otro compañero, en un proceso en el que se tardan “tres o cuatro minutos”.
Truco
Más laborioso es el esquileo a tijera, en el que es experto Juan García, de Riocabado, que se esquilaba unas “30 ó 35 ovejas en un mes” y a quien su padre enseñó el oficio cuando tenía “ocho o nueve años”. Para él, el truco de un buen esquileo reside en que la oveja esté lo más gorda posible, porque, de esa forma, la piel hace menos arrugas y el vellón se obtiene más fácilmente.
Desde el cuello hacia la paleta y, después, el pecho y la tripa hasta llegar a la nalga, donde varía el sentido del corte, los esquiladores también tienen sus razas preferidas a la hora de trabajar.
Razas
La merina, más extendida en Extremadura, tiene mucha lana, lo que obliga a empeñarse más en la faena, mientras que de la churra, también con mucha lana, se obtiene un peor rendimiento, porque su calidad es inferior. Por el contrario, las razas castellana o manchega tienen menos lana, concentrada sobre todo en el lomo, lo que facilita el esquileo.
Y asociados a los rebaños, como ha podido comprobarse también este domingo en Collado de Contreras, los mastines, unos perros de gran tamaño que han sido siempre los encargados de cuidar y guiar las ovejas, para que no haya ninguna descarriada y ayudar en su tarea al pastor.
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