Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
En una jornada sobre responsabilidad social corporativa en la UCAV, el profesor de la Universidad Antonio de Nebrija José Manuel Sáiz ha destacado que a raíz de la crisis ha cambiado la economía social.
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Se trata de un "cambio de paradigma producido tras la crisis económica", de la que ha surgido "una nueva escuela de pensamiento, como es la economía social y solidaria que está en pleno desarrollo".
"Es una iniciativa público-privada de forma consensuada para llegar a unos mayores niveles de bienestar social y económico", ha explicado en su ponencia 'Claves para interpretar la crisis económica y la contribución de la responsabilidad social a la salida de esta crisis".
La jornada 'Contribución de la responsabilidad social de las empresas a la salida de la crisis económica' ha puesto de manifiesto que la responsabilidad social corporativa es "el mejor de los atributos de innovación, competitividad, sostenibilidad y cohesión social", en un encuentro para sentar las bases a través del trabajo en talleres "para promover informes de buen gobierno y de responsabilidad social en las empresas del sector público y privado, así como la metodología para recoger las buenas prácticas", según Francisco Salinas, director de la Cátedra Lares de Economía Social, Cooperativismo y Dependencia.
Y es que, lo cierto es, el sector empresarial español necesita de un lavado de imagen tras una década negra (esa que comenzó en el año 2008 con el desastre de Lehmann Brothers y que nunca termina de acabar). En estos casi nueve años el sector bancario y financiero, de forma principal pero no única, se ha visto manchado con acusaciones continuas de connivencia con los poderes políticos, de corrupción y, en algunos casos, de robo con todas sus letras y sin tapujos. Una plaga que, a ojos de muchos ciudadanos, también se ha extendido a numerosas empresas del sector de la construcción, de las infraestructuras, y de otros muchos.
De ahí de que el tejido de las grandes empresas nacionales necesite reactivar con fuerza su orientación hacía la economía social, generando riqueza y oportunidades en los sectores más castigados por una crisis que, ellos sienten, no fue generada por ellos. Una forma de economía que consiga ofrecer al ciudadano medio una imagen diferente de las grandes empresas, que las sitúe más cerca de ellos, que las haga más mundanas.
Además, esta necesidad se hace aún más imperante frente al hecho de que la amenaza de una nueva crisis se cierne, a día de hoy, no ya solo sobre España, sino sobre toda Europa. Ciertos eventos políticos, como las elecciones presidenciales y federales en Francia y Alemania, respectivamente, o el desenlace de procesos ya iniciados como el Brexit o el mandato presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos, pueden hacer que los débiles cimientos de la economía europea se tambaleen brutalmente. Y, ante dicha posibilidad, los empresarios españoles deberían blindar no ya solo su imagen, sino su forma de actuar, para que los ciudadanos los vean también como aliados y afectados, y no como culpables.
En este contexto, poca opción les queda a los ciudadanos de a pie más que preocuparse de conocer el estado de la economía y prepararse, así, para el impacto de la siguiente crisis. Leyendo el gráfico del IBEX 35, vigilando las cotizaciones de empresas clave en el contexto español y manteniéndose al tanto del discurrir de los eventos políticos más importantes a nivel internacional, cualquiera puede intentar anticiparse a los efectos de una hipotética caída de la economía, moviendo sus inversiones inteligentemente.
Y es que, sin duda alguna, lo mejor que se puede hacer ante una eventual caída no es dejar de invertir dinero, sino hacerlo de forma más inteligente. Moverlo, así, de sectores que se pueden ver muy afectados por una supuesta crisis (el financiero, el de la construcción o el de las infraestructuras) a otros que se encuentren más seguros en dicho contexto (el oro o el crudo, en caso de que este último siga apuntando hacia nuevas subidas).



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