Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
El juicio seguido contra el conductor del autobús accidentado en Villanueva del Aceral ha quedado visto para sentencia con la petición de 3 años y dos meses de prisión por parte del fiscal, la misma pena que al comienzo de la vista oral.
La segunda y última jornada del juicio, celebrada durante todo el martes en el Juzgado de lo Penal, manteniendo la misma pena por su conducción "temeraria" e "imprudente", según el fiscal, Óscar Barrios.
Por el accidente del autobús escolar que se dirigía a Arévalo el 23 de febrero de 2012, el conductor G.F.V., de 64 años, está acusado de un delito contra la seguridad vial por conducción temeraria, y de otro por delito de homicidio por imprudencia y otros siete de lesiones. En el siniestro falleció una joven estudiante y otros resultaron heridos.
Las acusaciones se adhirieron al ministerio, mientras que la defensa del conductor pidió la libre absolución al alegar que "algo le debió pasar para actuar como lo hizo".
Ocupantes en peligro
El fiscal detalló el trayecto entre Muñosancho y Arévalo, en el que uso "en peligro" a los ocupantes, dado que según el informe pericial, el conductor superó ampliamente durante casi todo el viaje velocidad máxima y se saltó cinco señales de stop.
El letrado de la empresa del autobús, Gasch, ha lamentado que se hubiera arremetido contra ella y ha asegurado que el autobús se encontraba en "buen estado", que era más nuevo del asignado a la ruta -aunque este hecho se había reconocido que no fue comunicado a la Junta- y que disponía de cinturones de seguridad.
Más de 90
Durante la vista oral, testimonios y pruebas han puesto de relieve la negligencia del conductor, como el informe técnico del instructor, según el cual la velocidad era "excesiva" y la conducción "imprudente" y "negligente", ya que la carretera está limitada 90 kilómetros por hora, pero además el transporte escolar no puede pasar de los 70.
En el cruce donde se produjo el accidente el límite era de 50 -con una señal anterior de 70- pero alcanzó los 92, lo que ha achacado a una posible distracción. Sobre el terreno no había rastros de frenado, lo que justifica que sí tenía el control sobre el vehículo, si bien la velocidad alcanzada provocó que perdiera el control y se estrellase contra una valla.
La actitud del conductor ha llevado al instructor a afirmar que mostraba “desprecio” durante todo el trayecto, por ignorar las señales, y una conducta “totalmente imprudente”.
En los seis segundos antes del accidente se produjo una deceleración al no pisar el freno, pero también por pisarlo con brusquedad durante un segundo.
La saltarina
Entre la quincena de personas que prestaron declaración, se encontraba el director del IES Eulogio Florentino Sanz, de Arévalo, quien había trasladado quejas sobre los viajes.
Uno de los conductores de la empresa reconoció que al compañero enjuiciado le llamaban 'el Cansino' porque "era muy lento" en la conducción, mientras que al vehículo le denominaban 'la saltarina' porque daba muchos saltos, lo que provocaba poca estabilidad y que las curvas había que tomarlas "casi parado".



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