Del Viernes, 05 de Junio de 2026 al Domingo, 14 de Junio de 2026
Apuntes de un día de campo
'Ocho de noviembre de 2014, sábado'. Mariposas de oro llenan el aire con sus tristes vuelos. Un crujir de hojarasca acompasa el ulular del cierzo entre las frondas pardas y ocres de álamos y chopos.
Ya el tímido pinzón picotea el escaso alimento que encuentra por entre los terrones de barbechos y senaras. Ya la blanca nevona(1) espera, impaciente, a que la humana labor descubra su ansiada comida.
Durante unos momentos, contemplo la silueta del cernícalo suspendida en el gris del cielo, al acecho de los pequeños roedores que pululan por estos predios esteparios.
Empero, cuando se descubre en el horizonte la imponente figura del milano real, mis ojos no dudan en seguir, extasiados, las finas letras que, en papel de cielo, traza su cálamo. Todo él, mayestático, frente de nieve, cola de fuego, se cierne, arrogante, sobre mis horas inciertas.
Agazapado tras los arbustos cargados de rojas bayas, observo con el sigilo del pajarero, ya el vuelo del rechoncho busardo(2), ya el ir y venir del mirlo por las ramas de los árboles, ya la algazara de los pinzones por cerros y valles(3).
La lluvia constante de hojas sobre el tapiz del bosque aquieta mi mente y reconforta mi espíritu. Hasta el graznar de una urraca en la espesura pone una pincelada lírica en este cuadro otoñal. Un finísimo haz de luz dora por unos segundos el terno de altivos chopos que alzan su ya rubia cabellera al sol furtivo de noviembre.
Eran ya las dos del mediodía. El dilatado arrobamiento de mis sentidos, unido a un estado de alma en armonía con esos viejos álamos calzados de musgo, me empujaba irresistiblemente hacia el interior de la espesura.
Me senté en la añosa tronca de un álamo. El viento se llevó en sus alas mi cuidado. Lenta, pausada, como mecida por invisible mano, mi alma fue cayendo, marchita, sobre el fértil humus del bosque.
(1): Nevona, ‘lavandera blanca’. No está en el DRAE.
(2): Busardo, ‘ratonero común’. No está en el DRAE.
(3): Cerro y valle, ‘la parte alta y baja del surco, respectivamente’.



Alondra armuñesa | Jueves, 13 de Noviembre de 2014 a las 19:36:41 horas
Gracias por este paisaje tan bello que nos describes con sensibilidad y además muy bien escrito con tu cálamo poético. Emociona leerlo, es un cuadro que has pintado con palabras y colores naturales del otoño.
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