Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
El primer día de las casetas, para qué negarlo, ha pillado a la gente algo desprevenida. Cierto es que en Ávila las temperaturas nunca han sido muy altas, pero también es verdad que este verano ha empezado peor que otros años.
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Sin ir más lejos, en el puerto del Pico se ha registrado una de las temperaturas más bajas de la Península. Entonces, lo normal sería encontrarse poca gente, porque, quien más quien menos ha empezado a disfrutar éstos primeros días de sol yendo a la piscina o marchándose de vacaciones.
Sin embargo, no ha sido así. Da igual que hayan empezado un miércoles, a mitad de semana, y que sea el primer día de prueba tras acabar de montar todo lo que hay. Nada más enfilar el puente sobre el río Adaja ya se escucha un murmullo, que se va haciendo más fuerte según se llega a la puerta de entrada y se divisa el panorama.
El recinto está repleto. Lleno el primer día -miércoles- desde las 20,30 horas que se inauguró hasta la 1,30 de la madrugada, cuando cerraron las casetas. La gente se ponía en modo rapaz y esperaba paciente -disimulando que hablaban- a que hubiera un sitio libre en alguna de las carpas montadas en el aparcamiento de la Plaza de Toros. El objetivo no era otro que abalanzarse, no sin ansia y alguna que otra disputa, por una mesa y cuatro sillas sin ocupar.
En esta edición, la coincidencia generalizada es que los precios incitan a ello, desde raciones de chipirones por sólo tres euros (en la caseta de Las Hervencias, por ejemplo) a bocadillos con queso por 3,50 euros en casi todas las demás. Difícil resistir la tentación de no tomarse una cerveza fría y un buen pincho moruno por 1,50 euros. El ambiente también invita a ello, a disfrutar con la música o las fiestas constantes que se montan, como en la caseta de Las Vacas.
Y de vez en cuando, también es fácil encontrarse con caras conocidas. Hay quien ha tenido oportunidad de parar al alcalde y, previo saludo de rigor, aprovechar el momento para pedirle el arreglo de su calle. Así son las casetas de Ávila: reencuentros y pinchos morunos, atracciones y cervezas… En definitiva, espíritu confraternal abulense que invade el ambiente festivo y la relación entre los ciudadanos.
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