Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
La beata Lucila González, natural de San Esteban del Valle y que fue fusilada en noviembre de 1936 en Madrid a los 28 años, ha sido puesto de ejemplo al presentar su biografía, ya que fue elegida entre las monjas adoratrices para encabezar la beatificación.
La obra, firmada por Thomas Baumert, Jorge Martín y Mónica Martín, incorpora la correspondencia conservada de la monja adoratriz, y la transcripción de las anotaciones que realizó sobre las gracias y favores divinos recibidos, como una “rica fuente” para el estudio de la mística española del siglo XX.
En la presentación celebrada en lunes en el Episcopio, Baumert ha explicado que la monja murió con otras 22 religiosas adoratrices, y ha señalado que la casualidad provocó que, en función de si caían hacia delante o hacia atrás al morir, en Vicálvaro o en Madrid, eran enterradas en lugares diferentes.
“Sin ser la más culta ni la de mejor familia”, Lucila González fue elegida por las religiosas que sobrevivieron para encabezar la causa de beatificación de las adoratrices, dado que era “la más humilde” y “la que había creado mejor ambiente con sus maneras”, hasta el punto de que le llamaban “la santita”.




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