El concejal, el alcalde y las revolconas

Luis Represa

“Los tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación administrativa así como el sometimiento de esta a los fines que la justifican” (artículo 106 de la Constitución Española, vigente y aplicable también en Ávila).

“Con todo el respeto a los jueces, como han dicho otros alcaldes, cuando se acude a un tribunal se busca la justicia y la legalidad, pero debe ser a las Administraciones a quien corresponde llevar a cabo el planeamiento de la ciudad, no a los tribunales”. (Alberto  Plaza).

“Crea inseguridad jurídica para quien debemos seguir gestionando, diseñando y planificando la ciudad”, y ha considerado que las “opiniones vertidas” por el tribunal “cuestiona más la oportunidad que la legalidad”. (A. Plaza).

En respuesta a la pregunta de UPyD en el pleno, el regidor ha considerado que los argumentos esgrimidos por la decisión judicial “son opinables” y, desde su punto de vista, “no corresponden” a un tribunal.



Entiendo que os moleste; al fin y al cabo, un tribunal acaba de declarar nula vuestra  pretensión de cargaros la zona sureste de la ciudad en dirección a Naturávila. Y ya os relamíais pensando en la cantidad de engendros arquitectónicos y edificios seudo oficiales de esos que tanto os gustan, para llenarlos de placas diciendo que se inauguraron  siendo alcalde el señor García Nieto. Sí, ese experto catedrático del torrezno y autoridad  mundial  en patatas revolconas.


Entiendo que os crea adicción destrozar una ciudad; con la zona sur lo habéis conseguido, cientos de viviendas vacías, calles sin orden ni concierto, el cementerio musulmán arrasado sin preservar vestigio alguno, bloques espantosos tapando las vistas de las iglesias románicas extramuros (que os recuerdo son Patrimonio de la Humanidad), parques cerrados llenos de mierda, minúsculos, mezquinos, un insulto al buen gusto, un insulto a la ciudadanía, a las generaciones anteriores, y a las posteriores.

Entiendo que estéis nerviosos; los que os han puesto ahí tienen intereses que se ven en peligro. No habéis cumplido vuestra parte del trato y ellos elevan a gente como vosotros para que cuidéis de su finca. ¡No!,  no os hagáis ilusiones, no os eligen por vuestro talento, ni por vuestras virtudes gestoras, os eligen por sumisos y planos (no penséis que el personal os vota, Chiquito de la Calzada en la lista del PP tendría los mismos votos que vosotros).

Además; el futuro negocio se nubla, o ¿acaso, vais a negar que lo teniáis pensado? Viviendas de lujo, un hotel balneario al lado, y el campo de golf de Naturávila ahí mismo, a un pasito, pidiendo la privatización (que es lo vuestro), claro que lo justificaríais muy bien; que si el complejo de Naturávila da perdidas, que si las cuotas para ser socios serán asequibles a todos los ciudadanos, que al fin y al cabo se hace en otras ciudades, etc, a cambio, a la “gente”, a la “chusma” (vale decir nosotros los ciudadanos) se le pone un centro comercial y contentos estamos.

Para qué zonas verdes, para qué grandes parques y zonas deportivas si los que de verdad importan y cuentan  tienen el complejo de Naturávila a su disposición, con sus caballitos, su campo de golf y su mirador para ver de vez en cuando un pobre.

A lo mejor os cuesta entenderlo; pero 200 años después de la Revolución Francesa, 200 después de la Constitución de Cádiz, y 35 años después de la Constitución Española, el que un alcalde y un concejal de una ciudad patrimonio de la humanidad afirmen, “que los tribunales no tienen  nada que decir sobre  las decisiones municipales” es una muestra de las manos en las que estamos, y una de las causas por las que Ávila  no crecerá al margen del ladrillo y la especulación.

Ese otro crecimiento, que algunos soñaron cuando llegó la democracia, un crecimiento con inmensos parques, zonas verdes, centros culturales e instalaciones deportivas, más vale olvidarlo. Esta gente lo considera una extravagancia y lo llama demagogia.

¡Qué lo vamos hacer!  Es cuestión de prioridades; para algunos, la cultura, la naturaleza, el libro y Bach,  para vosotros; concejal y alcalde, el torrezno, las revolconas, el ladrillo, el cemento, y al fondo, la orquesta tocando ‘Paquito el chocolatero’.

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