La designación del nuevo obispo de Ávila "no es como el Adviento, que el Señor viene a plazo fijo" y por ello "hay que esperar", ha bromeado quien está a cargo de la diócesis tras la marcha de José María Gil Tamayo como arzobispo coadjutor de Granada tras haber permanecido en Ávila entre 2018 y 2022.
García Burillo, quien fue obispo de Ávila entre 2003 y 2018, ha vuelto a esta responsabilidad tras un año “jubilado eclesiásticamente” y haber sido administrador diocesano de Ciudad Rodrigo (Salamanca).
El administrador y obispo emérito de Ávila ha señalado en la actualidad se está "en la provisión del nuevo obispo", lo que "lleva un trámite" que suele durar "ordinariamente entre seis meses y un año".
Una designación de este tipo necesita "muchas consultas”, según ha dicho. “A mí me ha cogido -el nombramiento como administrador diocesano- con un poco de pereza, la verdad, tras nueve meses como emérito, pero ya me estoy entrenando y situando a la vez", indicando que disfruta de un estado de salud "relativamente bueno" a sus 80 años. “Continuaremos hasta que el Señor diga", ha añadido.
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Qué gracia. | Miércoles, 21 de Diciembre de 2022 a las 18:52:41 horas
Ahora resulta que el obispo sale del bombo, como un número de lotería, y no nombrado a dedo por esa jerarquía férrea y antidemocrática que es la iglesia.
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