Día Martes, 03 de Febrero de 2026
El obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, ha enviado una carta a los sacerdotes de la diócesis, ante la situación de la pandemia, en el que les anima a “seguir con libertad” su misión evangelizadora con respeto a las leyes que las autoridades marquen en materia sanitaria, a la vez que destaca la necesidad de facilitar que los fieles se acerquen a la Iglesia
“Ser hombres de Dios y pastores cercanos a la gente”, les pide para desarrollar la acción pastoral del nuevo curso, en el que llama a que “toda acción esté más atenta que nunca a las inquietudes y necesidades de nuestro pueblo”.
Las inquietudes a las que se refiere son “la situación sanitaria, la crisis económica, la tensión política y el desgaste social”, si bien pide a los sacerdotes que no contribuyan “a la focalización exclusiva en esas cuestiones, como si el resto de dimensiones de la realidad hubieran dejado de existir”, porque “todo se pasa, también las epidemias, cuando tanta gente se hace preguntas profundas para las que sólo Dios es la respuesta que serena el corazón del hombre”. “Sólo Dios permanece, sólo él basta”, dice recordando las palabras de Santa Teresa de Jesús.
También destaca la necesidad de la cooperación con la autoridad civil en materia de seguridad sanitaria y rezar por los gobernantes “pues su trabajo no es sencillo en estas circunstancias”. “Obedecer sí, aunque se esté en desacuerdo” y, llegado el caso “nada impedirá expresar perplejidad si se llegan a adoptar decisiones cuestionables”.
“En situaciones como la que ahora vivimos, el desacuerdo es legítimo, la desobediencia no. La crítica constructiva enriquece y ayuda, pero no la destructiva. La que nace del resentimiento o la frustración sólo contribuye a una fragmentación social que sería perniciosa”, expresa el obispo.
Aumentar las celebraciones
En cuestiones prácticas les recomienda, en la liturgia, “cuidar escrupulosamente los protocolos sanitarios para las celebraciones, respetando siempre las normas relativas al aforo de los templos” y “no dejar de celebrar la eucaristía, aumentando si es necesario el número de celebraciones”, animar a la confesión y que estén disponibles, ya que “esta situación ha dejado heridas profundas en el alma de mucha gente” y “no podemos dejar de administrar el único remedio eficaz, el de la misericordia de Dios”.
El obispo pide a los sacerdotes que recuerden a los fieles que lo esencial de bautizos o bodas “no es la fiesta, sino la gracia que reciben, dando la posibilidad de que puedan renovar el sacramento con los invitados que quieran una vez que pase la pandemia”; mientras que para las exequias les solicita ser “especialmente delicados, cuidando el acompañamiento a las familias en el momento de la defunción y en los días posteriores” y “no dejar de acompañar a las familias en los cementerios”.
“A veces nos preguntamos -les indica- qué sentido tiene nuestra presencia en un momento en que apenas podemos decir una palabra, frecuentemente no somos escuchados y parece, en ocasiones, que somos los únicos que rezamos, sin embargo, la sola presencia es importante y transmite consuelo. En tiempos de epidemia, sería conveniente que estemos nosotros, como sacerdotes, al lado de nuestro pueblo, siendo imagen viva de Cristo, al que no siempre se le escucha en el dolor, pero que siempre está presente”.
Para la catequesis, Gil Tamayo señala la necesidad las recomendaciones sanitarias, no renunciar a su carácter presencial ampliando horarios, buscando más catequistas o apoyarse en los padres, sin abusar de las nuevas tecnologías porque “las redes sociales no sustituyen la riqueza del contacto humano”.
También señala que para los grupos pastorales no se deben superar las reuniones de diez personas, y que en cada parroquia, o al menos en las poblaciones con mayor número de habitantes, que haya “tiempos prolongados con la iglesia abierta para la oración personal”. “Se pueden limitar los bancos para ese fin, de manera que sea más fácil desinfectarlos con frecuencia, pero sin privar nunca a nuestros fieles de la posibilidad de visitar al Señor en el sagrario”, añade.





Mosén | Jueves, 17 de Septiembre de 2020 a las 10:53:09 horas
Pues sí, que falta hace... y el primero que lo tiene que hacer es el Sr. Obispo que habla mucho y escucha muy poquito o nada. Un pastor debe escuchar a las ovejas.
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