20 años después de su asesinato

Flores en memoria del expresidente de la Audiencia Provincial

Carlos de Miguel Ver comentarios 2 Martes, 05 de Marzo de 2013 Tiempo de lectura:

El recuerdo de Juan Agustín Moro Benito sigue vivo entre quienes fueron sus amigos cuando se cumplen dos décadas de su asesinato en las inmediaciones del Palacio de Justicia.

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Por ese motivo, permanece depositado un ramo de flores en la calle Madre Soledad, en el lugar exacto donde, el 26 de febrero de 1993, el que entonces era presidente de la Audiencia Provincial cayó abatido por los disparos de un jubilado que buscaba venganza.

Apenas dos horas después del suceso que conmocionó a la ciudad, cuando iba camino de Palencia, donde residía, él en ese momento sospechoso, Antonio Pérez Varona, de 61 años, fue interceptado por la Policía en Valladolid y se confesó autor del crimen.

“Ese hombre arruinó mi vida”, dijo a los agentes que lo detuvieron, confirmando así que actuó como venganza por una sentencia que dictó Juan Agustín Moro Benito cuando, unos años antes, era magistrado de la Audiencia Provincial de Palencia.

Pérez Varona conducía un Seat Ibiza de color rojo, matrícula VA-8681-M, y se detuvo a la altura de su víctima. Sin mediar palabra, apuntó con una escopeta Franchi del calibre 12 y efectuó dos disparos que alcanzaron de lleno al magistrado en la cabeza, causándole la muerte en el acto.

Cometido el crimen, más adelante se paró junto a un vigilante de la ORA, al que dijo: “Ya puedes llamar a la policía, que me lo he cargado” Y huyó. Un sacerdote carmelita se acercó a ver lo que sucedía, alertado por los disparos, y solo pudo dar la extremaunción al fallecido.

20 años de reclusión
Nueve meses después de lo ocurrido, la Audiencia Provincial de Ávila condenó a Antonio Pérez Varona como autor de los delitos de asesinato y atentado contra Juan Agustín Moro Benito, a la pena de 20 años de reclusión menor.

No obstante, dictaminó que la cárcel fuera sustituida “por internamiento del procesado en un establecimiento, destinado a su curación”, según la sentencia, que apreció “transtornos paranoides” en el asesino.

El asesinato del juez no solo causó consternación y sorpresa en Ávila, sino también en Palencia, donde fue magistrado durante cuatro años como magistrado de la Audiencia Provincial. Había nacido hacía 40 años en la localidad salmantina de El Cubo de Don Sancho.

Jueces, fiscales y abogados coincidieron en considerar al fallecido como “un juez excelente, estudioso, muy flexible y ponderado en su actuación profesional”, destacando asimismo sus grandes dotes personales de hombre “campechano y sumamente afable”.

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