Del Viernes, 16 de Enero de 2026 al Miércoles, 21 de Enero de 2026
El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha hecho públicos las diez obras que son candidatas al XVI Premio de la Crítica de Castilla y León.
El jurado del premio literario, integrado por periodistas y críticos literarios de la Comunidad, emitirá su fallo el 28 de febrero en Ávila, entre las obrad seleccionadas, de las que han destacado distintos aspectos.
-Rubén Abella: ‘No habría sido igual sin la lluvia’ (Los Cuadernos del Vigía)
Premio NH Vargas Llosa de 2008, la editorial Los Cuadernos del Vigía reunió por fin la serie completa de microrrelatos que forman "Nada habría sido igual sin la lluvia", un mosaico de viajes de indagación creativa a través de rincones lejanos, del altiplano andino al paraíso secreto de las abejas o los silencios "del azul profundo". En palabras del autor, estamos una "historia invisible de las cosas" y los interiores del alma humana, misterios desvelados con intensidad de fogonazos, microrrelatos precisos y ejemplarmente adaptados a las circunstancias, con dos hilos conductores: el humor negro y el desencuentro entre realidad y deseo. Todas sus páginas incitan a la lectura.
-Enrique Andrés Ruiz: ‘La carroña’ (Pre-Textos)
Escritor de amplios registros, poeta (entre otros poemarios, "El Reino" y "Con los vencejos") , ensayista ("La visión memorable", "Vida de la pintura") y crítico, el soriano Enrique Andrés Ruiz, muy exigente con su escritura, reflexiona en "La carroña", obra significativamente subtitulada "Ensayo sobre lo que se pierde", sobre poesía, política y religión en diálogo fecundo con autores como Virgilio, Tertuliano, san Agustín, Baudelaire, Unamuno o Barthes, siempre en defensa de la incertidumbre y a partir de la propuesta de que en el principio no habría sido la palabra sino la carne, una carne restaurada desde una palabra anti dogmática. Obra compleja y ambiciosa.
-José Luis Cancho: ‘Los refugios de la memoria’ (Papeles Mínimos)
Fundador de revistas como "Caballo canalla a la calle" y Los infolios (con Miguel Casado), José Luis Cancho, estudiante antifranquista y viajero, autor de una trilogía de la memoria ("El viajero junto al mar", "Grietas", "Indicios") y de la novela el "Lento proceso", repasa y reflexiona sobre su pasado en "Los refugios de la memoria" a partir del momento en que fue arrojado por la Brigada Político Social desde una ventana a la calle al creerlo muerto en tortura, repitiendo la felonía anteriormente perpetrada contra Julián Grimau o Enriq Ruano. Militante comunista, disciplina que dejó tras la muerte de Franco, la obra describe un proceso de busca con la escritura en calidad de asidero.
-Verónica Fernández: ‘La librería de Michelle’ (Espasa)
1977, año que supone un cambio en España, el personaje central de la novela, Jaime Olalla, adolescente tímido, apasionado por el cine y la literatura que quiere estudiar Medicina, vuelve al pueblo y allí choca su visión vital con un entorno atrasado, incluido en este sus propios amigos, iniciados todos en experiencias sexuales. Entonces aparece Michelle, una chica francesa que, cargada de libros de segunda mano, pretende abrir una librería en lo que siempre fue una taberna. Ese doble proceso de transformación, personal y nacional, forma la urdimbre de una novela con ambas tramas bien ensamblados y escrita con elogiable desenvoltura.
-Avelino Fierro: ‘La vida a medias’ (Eolas Ediciones)
Tercera entrega de los diarios de Avelino Fierro, continuación del primero, "Una habitación en Europa", en el que trazaba su semblanza como escritor y lector, y en especial del segundo, "Ciudad de sombra", selección de los textos y dibujos publicados en la revista digital "TAM TAM PRESS. Tráfico de cultura", continuada en este volúmen con el añadido de algunos inéditos, todos ellos presididos por la intención de "apurar este tiempo que calla y huye". Con ironía, sosiego y en tono conversacional, el autor, fiscal de Menores en León, demuestra una sensibilidad poética singular y una capacidad creativa francamente extraordinaria.
-Luis Ángel Lobato: ‘Unos ojos en la travesía’ (Playa de Ákaba)
Este poemario, planteado inicialmente como cierre de la saga de amor del poeta ("Brillante", "Lámparas" y "Dónde estabas el día del fin del mundo"), se divide en dos partes. En la primera se muestra la dolorosa experiencia por la pérdida de un amor y, en la segunda, diversas circunstancias cotidianas en las que lo autobiográfico, los espacios urbanos y el cine abarcan los cinco años de su escritura (2011-2015) y en los que lo abstracto deja paso a la narración para abrir nuevas fronteras poéticas. El uso de la imagen se pone al servicio de un universo lírico muy personal en el que el yo poético se muestra reflexivo sobre la soledad y los sentimientos.
-Luis Mateo Díez: ‘Vicisitudes’ (Alfaguara)
La llamativa extensión de la novela, casi seiscientas páginas, dividida en tres cuerpos que abarcan ochenta y cinco cuentos o novelas cortas, da idea de la magnitud del proyecto creador de Luis Mateo Díez. Se trata de una summa literaria y humana de síntesis temática imposible, con una especie de magistral barroquismo de la vulgaridad reflejado en una peculiar acronía. “Vicisitudes” se desarrolla fuera del tiempo y con un ritmo literario acorde a cada personaje, despliegue de un dominio narrativo únicamente al alcance de los grandes novelistas, condición sin duda ostentada por Mateo Díaz, autor que está dando verdad narrativa a las historias en penumbra de nuestro tiempo.
-Andrés Martín: ‘Boreal’ (Juglar)
La advertencia del autor al comienzo de la obra debiera de poner en guardia al lector: “Un largo, interminable viaje hacia el invierno”, contexto abstracto y humano donde se desarrolla el caminar del maestro Antón en compañía de su hijo Iván hacia el irreconocible territorio del frío. El viaje se inicia hacia el Norte, con personajes extraños y con una mujer que ha quedado atrás pero que siempre está presente de forma idealizada. Al final se produce una suerte de retorno y rencuentro con Alma, que metafóricamente tiene lugar después de la aurora boreal y en el que “el silencio que se extiende entre ellos está sembrado de palabras nuevas…”. Novela de fondo.
-Gustavo Martín Garzo: ‘No hay amor en la muerte’ (Destino)
A la singular manera que él mismo creó en “El lenguaje de las fuentes”, Martín Garzo se adentra en el mundo de la parábola humana, complicando su interpretación con tres posibles visiones en tensión a través de una prosa de calidad poética exigente y depurada, con los puntos sustituidos por barras que delimitan unos versículos de llamativa originalidad. Así el texto se convierte en poesía, de modo que la obra adquiere la categoría de novela lírica con el gozo, la locura, la muerte, el temor de Dios, la obediencia al mandato divino y el sentimiento del deber componiendo “un bucle dominado por el amor a la vida” en el que late y brilla el espíritu de los viejos contadores de historias.
-Ángel Vallecillo: ‘Akúside’ (Difácil)
Novela distópica y evocadora, con personajes marcados por la desesperación, la violencia y el fanatismo, en cuyas páginas se hace patente la obsesión de un pueblo entregado al aislacionismo por la pureza racial. Narración en tres tiempos, el autor despliega su particular universo, casi siempre identificable, donde los valores del nacionalismo, la cerrazón y el terrorismo se abren camino a través de un relato duro y sin concesiones. Akúside desvela los mecanismos y la capacidad del terror para distorsionar los valores de una sociedad, estableciendo narrativamente paralelismos y similitudes con situaciones cercanas de infausto recuerdo. Obra innovadora.





Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.208