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“El único vino del mundo sumergido en agua dulce” se llama ‘Crianza especial sumergido’ y procede de cepas viejas de Langa. Los llaman “vinos accidentales”, ya que han querido reproducir las botellas que cuando su padre llevaba al huerto y metía a refrescar al pozo se caían, y luego se cataban meses después cuando se limpiaba el aljibe, según Almudena Castelló, quien se encuentra al frente de la empresa con sus hermanos Luis y Enrique.
El vino de crianza del año 2014 se introdujo en Las Cogotas a finales de 2016. Se elaboraron 250 botellas, etiquetadas y numeradas a mano, que se venden al precio de 82 euros.
Estos vinos "deben ser decantados", porque “al estar sumergidos y tanto tiempo en la botella deben airearse al no haber tenido contacto con nada”, ha explicado.
La bodega también ha presentado otro vino, enterrado entre las viñas durante 186 días a cuatro metros de profundidad, del que han hecho 510 botellas. “Mientras el sumergido resulta más suave y ácido, aunque se le va cuando le dejas respirar un rato, el enterrado posee más toques minerales”, ha indicado.
Estas experiencias son formas de “recuperar el valor de lo tradicional”, a la vez que ha servido para darse a conocer a la bodega, según destaca la responsable de la empresa, quien apuesta por repetir la experiencia.
Estos vinos se venden en su propio pueblo, Langa, y Ávila, además de en tiendas de Madrid y Segovia, y en pequeñas cantidades exportan a México, Bélgica y Alemania.
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