Dentro de las II Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente, que se celebran bajo el lema ‘Tierra y vida’, la primera parte corrió a cargo de Luis José Martín García-Sancho, responsable del área de naturaleza de la asociación La Alhóndiga, en la que abordó los diferentes espacios naturales que se pueden encontrar en el municipio: los ríos Adaja y Arevalillo, el arroyo de la Mora, los bosques de ribera, los pinares que se extienden tanto al norte como al sur de la ciudad y las tierras de cultivo, antaño representativas del biotopo conocido como estepa cerealista.
Habló de sus valores naturales, de las diferentes figuras de protección, de la desprotección de algunos espacios y también de las amenazas a las que se enfrentan. En este sentido comentó que el espacio conocido como corredor del Adaja se encuentra protegido tanto al sur como al norte de la comarca con, respecto a la fauna con la figura de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, respecto a los hábitats, como Zona de Especial Conservación (ZEC).
“Más de 40 kilómetros de río, ribera y pinares están desprotegidos cuando en realidad se trata de la misma unidad paisajística, biológica e hidrogeológica que las zonas que si lo están”, al norte mediante la ZEC riberas del Adaja y afluentes y al sur por la ZEPA encinares del Adaja y Voltoya.
También comentó la pérdida de hábitat que ha supuesto para las aves esteparias la transformación en regadío de la zona comprendida entre Arévalo y Aldeaseca, en el paraje denominado Fuente de los Lobos, donde había una interesante población reproductora de avutarda, sisón o alcaraván que ha desaparecido con la zona regable de Las Cogotas.
Casco urbano
En la segunda parte, Víctor Coello Cámara abordó los diferentes espacios naturales del casco urbano de Arévalo o próximos a este, y habló de los parques Gómez Pamo y Vellando, y de su estilo y vegetación, de su estado en el pasado y en la actualidad “con las múltiples agresiones que ha sufrido y siguen sufriendo”, como el asfaltado del parque Gómez Pamo o la destrucción de una parte del parque Vellando al construirse la plaza de toros.
También se refirió a otros parques, como el del Calderón y San Julián, “espacios públicos desconocidos por el grueso de la población e infrautilizados”, y repasó los paseos fluviales que se han hecho y los que se tiene pensado crear, tanto en el Adaja como en el Arevalillo y la necesidad de su conservación y mantenimiento.
A la vez dio a conocer la posibilidad de convertir casi todo el río Arevalillo, con sus laderas y vías pecuarias, en “un auténtico espacio público de gran extensión” al que denominó parque fluvial del río Arevalillo. Y detalló otros espacios naturales importantes, “que no deben perderse ni deteriorarse”, como las cañadas leonesa occidental y burgalesa, los pinares de la zona de Amaya o el convenio forestal municipal de La Loma, que transcurre por la parte alta y media de las cuestas del Adaja, que “está en vigor desde los años 60 sin que se haya hecho desde entonces ningún trabajo de mejora o conservación”.
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