Podemos, la filial morada del PP

Alfredo Rodríguez Blázquez

Decir, como dice Pablo Iglesias, que es una vergüenza que nos gobierne el PP, no es cabalgar una contradicción más, es, como poco, una ofensa a la inteligencia porque ha sido él, precisamente él, el único español que ha tenido en sus manos la posibilidad de desalojar a Rajoy de la Moncloa. Hubiera bastado con una abstención de Podemos en la segunda sesión de investidura de Pedro Sánchez para evitarnos tamaña vergüenza. ¿Por qué no lo evitó?

Iñigo Errejón, el arquitecto de la táctica populista y transversal que tan buenos resultados electorales ha dado a los morados, no solo está en lo cierto sino que sus tesis: ser transversales, no dar miedo y ser útiles desde las instituciones, es la única estrategia viable para acabar llegando al gobierno. ¿Por qué entonces Iglesias purga a Errejón y escoge la vía de la radicalidad, en vez de la posibilista?

 

La respuesta a estas preguntas es que Pablo Iglesias, un revolucionario de manual y devoto del marxismo-leninismo, no puede dar el poder a nadie que no sea a él mismo, excepto  al PP, identificado como el enemigo del pueblo que todo revolucionario necesita como antagonista. Él no vino a la política para mejorar la vida de los españoles desde las instituciones, no vino para aliarse con aquél al que odia, al que quiere eliminar y su objetivo es conseguirlo (el PSOE). No quiere más estado, quiere otro estado. Saltó al ruedo político con el   objetivo  de acabar con la izquierda de este país (palabras de Llamazares que suscribo) y, si se dieran las circunstancias necesarias, derribar un régimen democrático plural y representativo que aborrece.

 

Aceptó, en una primera fase, la táctica populista y transversal diseñada por Errejón, porque estábamos en el momento populista soñado por cualquier líder de masas, pero como ocurre con todos los momentos populistas… éstos son ahora o nunca. Perdió, y Errejón, que cada vez tenía más adeptos dentro de la organización y más protagonismo mediático, quedó sentenciado. En Vistalegre II se zanjó la bicefalia e Iglesias se hizo con todo el poder. Ahora se inicia una nueva fase de asalto a los cielos donde la radicalidad será la norma de conducta fuera y dentro de las instituciones. Una vieja táctica trotskista, conocida en el argot político-revolucionario como entrismo, que consiste, una vez infiltrados (legitimados) en las  instituciones, en intentar reventar el sistema desde dentro apoyando todo tipo de movilizaciones y actos que desacrediten y desprestigien a las instituciones democráticas.

 

Pero la historia ha demostrado –y la transición da fe de ello- que los “entristas” suelen ser burgueses progres, o aspirantes a serlo, de gustos refinados y poco apego al trabajo que, una vez legitimados, acaban quedándose dentro del sistema, cultivando hábilmente, eso sí, la sensibilidad social y el cuento progresista. Todo se reduce a echar a los otros (IU y PSOE) para ponerse ellos y... a vivir de los cuentos y de las cuentas públicas. Nada nuevo porque en Podemos son como los demás, como usted y como yo: humanos,  y, como decía B. Rusell, la humanidad tiene doble moral: una que predica y no  practica, y  otra que practica y no predica.

 

Pablo Iglesias no permitirá jamás otro gobierno que no sea el del PP, salvo que al frente del mismo haya un tonto útil que sirva a sus intereses. Y es por esto por lo que algunos ya hablan de que el PP tiene dos filiales registradas: la naranja de Ciudadanos, que les sirve de comodín, y la morada de Podemos, una garantía para Rajoy. Yo, a tanto no llego, pero, como dijo un clásico: cuando hay un hecho que contradice la teoría, debemos aceptar el hecho y abandonar la teoría. Y el hecho es que el PP gobierna porque no lo evitó Podemos.

(6)
Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.218

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.