Guitarra y voz, menos es más

Cuando una canción es buena, y además hay detrás un buen intérprete con capacidad para transmitir emociones, no se necesitan muchos arreglos instrumentales, ni adornos innecesarios.

Muchas veces estos temas como mejor funcionan, y como más fuerza adquieren, es con una simple interpretación de guitarra y voz, es lo que yo llamo la “prueba del algodón”.

A lo largo de la historia nos encontramos a menudo con producciones musicales recargadas en exceso, quizá uno de los mejores ejemplos sea el famoso “muro de sonido” de Phil Spector, que consistía en grabar múltiples pistas de acompañamiento hasta lograr un sonido denso y, en ocasiones, excesivo. Está claro que esta técnica tuvo su importancia en la evolución de la música, y especialmente en el aprovechamiento del estudio de grabación como herramienta de producción -hay que recordar que en su día influyó a grandes grupos, como los Beach Boys-; sin embargo también arruinó el sonido de algunos discos míticos, como ‘All Things Must Past’ de George Harrison o el ‘Let it Be’ de The Beatles, de hecho el propio Paul McCartney se encargó en el año 2003 de editar nuevamente este disco con el explícito nombre de ‘Let It Be...Naked’, eliminando todos los arreglos de Phil Spector.

Otro buen ejemplo lo podríamos encontrar en la música de los ‘80. Con la llegada de los sonidos sintetizados y la tecnología digital, los productores sintieron una especie de tentación de reinventar la música y llenaron la década de discos con sonidos procesados y una utilización abusiva de efectos como la reverb y el eco. Lo que no se puede negar es que esta década quedó marcada por un sonido propio, el “sonido de los ‘80”, aunque normalmente es un estilo de producción que se recuerda con no muy buenas críticas. Personalmente considero los discos de los ‘80 como la peor década de la música en cuanto a sonido se refiere, que no en cuanto al nivel de la música que se hizo.

El mejor modo de ilustrar esta teoría de que “menos es más”, es con dos ejemplos donde podemos apreciar cómo dos canciones grabadas originalmente en la década de los ‘80, ganan posteriormente -en mi opinión, claro- en su interpretación acústica:

En el año 1987 el grupo Fleetwood Mac grababa el tema ‘Big Love’, incluido en su exitoso disco ‘Tango In The Night’.





Diez años después, en 1997, el grupo publica el disco en directo ‘The Dance’, que contiene una impresionante versión del mismo tema con Lindsey Buckingham en la guitarra y la voz. Para mí no hay color entre una y otra versión





Otro ejemplo, el tema del irlandés Paul Brady ‘Nothing But The Same Old Story’, grabado originalmente en el año 1981 de esta forma:





En el año 1992, y dentro de un documental para la BBC titulado ‘Bringing it All Back Home’, Paul Brady revisa el tema, con la ayuda de Donal Lunny al bouzouki. Sin desmerecer a la grabación original, que me parece un gran tema, me quedo con la fuerza y la frescura de esta segunda versión:


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