Post-verdad. Palabra del año 2016

Alfredo Rodríguez Blázquez

Poco después de acabar la Primera Gran Guerra Mundial, le preguntaron al que fuera primer ministro de la III República Francesa, Clemenceau, que creía qué diría la Historia sobre la misma: “No lo sé –contestó- pero seguro que no dirá que Bélgica invadió a Alemania”.

Si hoy se publicara en cualquier red social que Bélgica invadió a Alemania, no tengan duda alguna que millones de personas lo comprarían como verdad, y aunque se les argumentara con datos, con hechos, que esa falacia es una barbaridad, no dudarían  en abrir un debate sobre ello y explicar el por qué de esa afirmación. Y esta forma de comportarse, es lo que hoy se conoce como post-verdad, elegida palabra del año 2016 por el Diccionario de la Universidad de Oxford, que la define como “aquello relativo a las circunstancias en la que los hechos objetivos influyen menos que las emociones y las creencias personales a la hora de modelar la opinión pública”.

 

De nuevo se utiliza el lenguaje para pervertir la realidad, para evitar llamar a las cosas por su nombre. La post-verdad no es más que una mentira, una mentira que pasa a ser verdad  porque así lo sienten millones de personas a los que ya no les interesa conocer la verdad y que aceptan la mentira porque es explicable y hasta debatible. Hoy carece de importancia que los hechos objetivos sean verdad o mentira, lo que de verdad importa es lo que los ciudadanos “sientan” en relación a esos mismos hechos.

 

¿Comprenden ahora por qué es tan fácil reescribir la historia y reinterpretarla?... Porque hoy, millones de personas están dispuestas a comprar como verdad cualquier mentira. Es lo que nos ha traído, entre otras cosas, el nuevo dogma de fe implantado hace décadas en nuestras sociedades democráticas: la corrección política, un eufemismo bajo el que se oculta el marxismo cultural, un caballo de Troya introducido hace muchas décadas en nuestra sociedad que ha acabado haciendo estragos en la libertad individual, en la igualdad ante la ley y en la igualdad de oportunidades. Hoy, el mérito y la capacidad individual han dejado de tener ventaja. Y eso ha llevado a los individuos a transferir su responsabilidad al grupo o colectivo del que forman parte. La tiranía de los colectivos, de las minorías que hacen apología de su diferencia, entre ellas los nacionalismos, son las que imponen su voluntad sobre la mayoría de los individuos. Por eso hemos entrado en la era de la post-verdad, porque a muchas personas se las ha despojado de su propio sentido común, de su propia responsabilidad.

 

Y esto ha ocurrido por lo que explicaba Maquiavelo, padre del estado moderno, porque “la política es una actividad moral en la que los valores éticos no tienen aplicación. Lo único importante es alcanzar el poder, conservarlo y acrecentarlo”.

 

Pero en el triunfo de la post-verdad, de la mentira, no solo ha tenido que ver la corrección política, también tiene mucho que ver Internet y sus redes sociales, que en vez de ser espacios de ilustración, espacios de conocimiento, espacios de información, se han convertido en espacios públicos de desinformación, de histerismo colectivo y en vertederos de odio que retroalimentan los instintos más bajos de las personas. Espacios donde se comparte y se difunde víricamente cualquier noticia, sin importar su veracidad o falsedad.

 

La mentira es algo viejísimo, pero en estos tiempos de post-modernidad, de post-política, de post-verdad, lo que se está creando es un nuevo orden basado en el desorden, en el caos, en las emociones, donde la verdad no se busca porque no interesa, la verdad es una verdad a la carta. Son los nuevos tiempos “post”. Tiempos malos para la razón, para la verdad.

 

Por eso uno prefiere seguir buscándola en la palabra escrita de Antonio Machado: ¿Tú verdad? No, la verdad; ven conmigo a buscarla, y la tuya guárdatela.

(3)
Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.218

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.