Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
Verde que te quiero verde
En mi artículo de fecha 19 de septiembre comentaba que es preocupante que a las cárceles vayan masivamente los pobres, como en el siglo XIX, y que los más de 70.000 penados y condenados lo sean, sobre todo, por delitos de trapicheo de drogas contra la salud pública, entre otros…
Pues bien, estos trapicheos de marihuana están en auge también en nuestra provincia. Algunos ejemplos aparecidos en este medio así lo corroboran: Cultivo de marihuana en Villafranca de la Sierra, Por cultivar una docena de plantas de marihuana en Arenas de San Pedro, Marihuana de exterior y de interior y Marihuana en el jardín.
Tengo la seguridad que el aumento de estas ‘artes’ en la plantación de marihuana, en pequeñas cantidades, en muchos casos serán para consumo propio, pero en la situación económica en la que nos encontramos y, analizando en profundidad la situación en la que se encuentran miles de jóvenes en España y en nuestra provincia, también es una nueva manera de subsistencia para muchos de ellos y de llevarse algunos euros al bolsillo para ayudar en casa o para sus gastos, o quizás para ayuda al estudio, trapicheando en pequeña venta este oloroso y verde producto (siempre respetando la venta a menores). Pues por todos es conocido que los jóvenes están siendo poco favorecidos con las políticas de recortes actuales en educación, empleo, estudios, becas… A estas alturas son miles los que se van de España a otros países para trabajar y buscarse un futuro más digno que el que se les está ofreciendo por el momento en España.
El Código Penal tipifica esta clase de delitos en su artículo 368: “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triple del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos”.
No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, los tribunales podrán imponer la pena inferior en grado a las señaladas en atención a la escasa entidad del hecho y a las circunstancias personales del culpable.
Estoy totalmente convencido de que el aumento de supuestos infractores de este delito, contra la salud pública, es debido en gran medida a la disminución patrimonial de los jóvenes; opino por ello que los juristas, en el desarrollo de su profesión como abogados de alguno de estos presuntos delincuentes ante los tribunales no deberían dudar -yo no lo dudo- en el marco de legalidad y de esta convicción, emplear todos los medios procesales que consigan la total absolución de nuestros representados. Entre esos medios, y volviendo a la ley penal, argumentando ante el juez la exención de responsabilidad criminal, alegando el estado de necesidad, que tipifica el Código Penal en su artículo 20.5.1 y 20.5.2: están exentos de responsabilidad criminal el que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos:
Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar.
Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto.
El mal causado en el hecho punible de sembrar unas plantas de marihuana para el consumo o trapicheo en pequeñas cantidades no es mayor que el que se trata de evitar, la situación en la que se encuentran los jóvenes y puede que sus familias e hijos a los que se les quiere aplicar el hecho punible; sin trabajo, sin medios para estudiar, sin un sueldo que llevar a sus casas, sin medios para su formación educativa así como para su proyección humana. Del mismo modo que esa situación de necesidad no ha sido provocada por ellos (sino por la crisis actual y los legisladores de esos recortes) más bien es un medio al que tienen que acudir para cubrir otras necesidades, entre ellas su subsistencia. ¿O pensamos que el bien jurídico protegido de estas infracciones penales reviste más tipicidad, antijuricidad y culpabilidad que el que puede provocar el consumo de alcohol, aún sin estar prohibido ni penado, con la excepción de delitos contra la seguridad del tráfico? El consumo de marihuana (los porros) vulnera menos derechos de terceros que el alcohol o las drogas de clases más adineradas (cocaína); pues se puede observar cómo la mayoría de consumidores de marihuana no abusan o consumen bebidas alcohólicas.
Ante esta situación de aumento del trapicheo de marihuana (maría, verde, cañamones) tendríamos que reabrir el debate de la legalización del consumo y venta ‘al por menor’ de este tipo de sustancias blandas, pues además de beneficiar a pequeños consumidores (algunos de ellos con enfermedades terminales o dolorosas) y vendedores, con su legalización, se beneficiaría también a jueces, magistrados y toda la administración de justicia, evacuando de un plumazo tanto trabajo acumulado en procesos relacionados con estos delitos de trapicheo de marihuana, así como la descongestión de cárceles y puesta en libertad de miles de personas condenadas por estos pequeños delitos. Sin olvidarnos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, que dispondrían de más tiempo para perseguir a grandes narcos que no trapichean, sino que delinquen mediante el contrabando de grandes cantidades de drogas más duras y tipificadas con penas más severas.
El Estado también se beneficiaría, pues al legalizar el consumo y venta ‘al por menor’ del verde (la marihuana), estoy seguro que el Gobierno, mediante decreto ley, claro, establecería unos impuestos especiales para la venta de estos productos, así como el alta en la Tesorería General de la Seguridad Social de los ‘presuntos responsables criminales por trapicheo’, que pasarían a denominarse ‘trabajadores por cuenta propia en el Régimen Especial Agrario, o por cuenta ajena en el Régimen General’. Por lo cual, menos paro, mas alegría, mas relax y más ingresos en las arcas del Estado para paliar los efectos de la deuda.
Pues así las cosas, yo voto por su legalización.




dnuchak | Viernes, 09 de Noviembre de 2012 a las 02:20:02 horas
Muchas gracias poe el articulo creo que es algo que esta bien sabr porq x ejemplo d la zona d españa d dond yo soy el tema dla marihuana esta a años luz d otras zonas d españa todo muy restrictivo y siempre van a por el chaval que se va para casa con sus cuatro porros en bz d ir a x el q tien 10 o 20 kg n ksa ovbiamnt no para consumo y por la part de avogados no hay el primero que este algo enterado del caso abra q acr porq est tipo d articulos lleguen a algun q otro bufete de avogados para q empiecen a chapar un pokillo sobre el tema y puedan representar una buena defensa saludos
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